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TRAGO POPULAR

2015, el año del vermut

El aperitivo ha explotado este curso en paralelo a la mayor oferta de elaboradores y locales

FERRAN IMEDIO

Si ha habido un fenómeno gastronómico que ha explotado en el 2015, ese es el vermut. ¿Se puede hablar de moda? Quizás en las grandes ciudades, donde se había perdido una tradición más enraizada en poblaciones más pequeñas (Reus, una de las grandes productoras de esta bebida, tiene un museo propio) y que siempre ha estado vinculada a un momento de relax previo a la comida. Muchos modernos lo toman. Mola lo vintage. Pero se ha extendido a todas las capas de la población porque es bueno, es bonito y es barato.

El vermut comenzó a regresar con fuerza a las grandes metrópolis hace un par de años, pero durante este curso ha explotado a nivel mediático. Reportajes en prensa, radio y televisión, libros y nuevos productos han animado una oferta que se suele acompañar de pequeñas delicatesen, sean unas modestas patatas fritas o unas delicadas anchoas.

Al calor de los tragos, los locales. En Barcelona, Sant Antoni y Poble Sec (Quimet & Quimet, en Poeta Cabanyes, 25, es uno de los templos), barrios populares, han sido el epicentro de una moda que ahora se ha extendido por toda la ciudad. En el Eixample, por ejemplo, triunfan Senyor Vermut (Provença, 85) y Morro Fi (Consell de Cent, 171), que abrió sucursal en la Illa Diagonal. Hay templos por toda la ciudad: Bodega 1900 (Tamarit, 91), Bodega Amposta (Amposta, 1), Bodega Montferry (Violant d'Hongria, 105), Bodega Sopena (Clot, 55), Calders (Parlament, 25), Can Cisa (Princesa, 14), Casa Mariol (Rosselló, 442), Celler Cal Marino (Margarit, 54), La Tieta (Blai, 1)…

El auge del vermut (elaborado habitualmente con vino blanco joven de graduación y sabor suaves, e hierbas aromáticas) ha venido acompañado del boom de marcas que lanzan sus propuestas. A las clásicas Yzaguirre y Miró, por poner dos ejemplos, se suman ahora firmas como Luis The Marinero y St Petroni, por citar dos de las últimas novedades.

LIBROS SOBRE EL TEMA

Todo ello ha tenido un relato paralelo en blogs especializados, pero también en libros. Vale la pena destacar tres. El gran libro del vermut (Ediciones B), del periodista y escritor belga afincado en Madrid François Monti, que explica su historia, recetas, tipos, maridajes y maneras de tomarlo; Guía del vermut (Geoplaneta), de Esther Bachs, con prólogo de Carme Ruscalleda; y Teoría y práctica del vermut (Ara Llibres), de Josep Sucarrats, Miquel Àngel Vaquer y Sergi Martín, cuyo tono desenfadado encaja con el ánimo con el que se suele consumir el vermut.

¿Qué será lo próximo? El vermut ha alcanzado cotas impensables hace poco: buenos ejemplos son el turrón de aperitivo que ha creado Christian Escribà con Miró (polvo de almendras, olivas verdes, tomate liofilizado, aceite de oliva y polvo de vinagre balsámico) y el panellet con vermut y naranja natural. Albert Adrià, con Torrons Vicens, ha hecho su versión con trufa de vermut, naranja y chocolate amargo. Se puede celebrar las fiestas con un vermut en la mano, sea líquido o sólido.

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