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HUMOR NEGRO

El funesto final de los protagonistas del anuncio de la Lotería del año pasado

Un desternillante corto cuenta qué ha sido de Manuel y Antonio, de juerga en juerga tras salir del bar con el Gordo

LAURA ESTIRADO / BARCELONA

Antonio, el dueño del bar agraciado el año pasado, en un momento del corto Lotería 2015. / YOUTUBE / TUTI FERNÁNDEZ

¿Recuerdan a Manuel, el tipo del anuncio que lloraba cuando el dueño del bar le había guardado un décimo premiado de la Lotería de Navidad? Un nuevo corto, dirigido por Tuti Fernández, le ha seguido la pista en clave de humor negro, a él y al amo del negocio, Antonio. La cinta, se ha estrenado hace cinco días en Youtube, y más de un millón de personas ya se han tronchado con la disparatada trayectoria que siguieron los protagonistas del anuncio de la Lotería 2014.

Si lo de Justino (el protagonista del anuncio de este año) es tristemente entrañable, lo de esta pareja es una historia tristemente desternillante de poco más de dos minutos y medio.

El protagonista es el dueño del bar, Antonio (interpretado por Julián Valcárcel), que se presenta a las puertas de un hospital psiquiátrico ("22 de diciebre del 2015. Pabellón psiquiátrico número 3. Atención, María Fernández -Andrea Guardiola- tiene una visita). Y, mientras llega la enferma, Antonio se pone a rememorar (en un monólogo antológico).

LA 'AMARGAVIDAS'

"Ahora a ver con qué cara miras a tu mujer, que ni siquiera te despediste", dice mientras saca brillo a la urna. "'Ahora subo', dice el tío. Enganchaste el décimo, me agarraste del brazo y dijiste: 'Ahí se pudra esa amargavidas'".

"Si es que me lías, Manu, si es que me lías... -prosigue relatando-.  Y en menos de dos horas estábamos en Ibiza en un jacuzzi con cuatro jamelgas y medio kilo de perico. Y venga jamelgas, y venga perico, y venga cubatas... 800.000 'pavos' que nos hemos fundido tú y yo en un año.¡800.000 pavos!, que no es fácil, ¿eh? Tiene su mérito", dice que cara de circunstancias Antonio.

UN AÑO DE DESENFRENO

Luego baja las escaleras María, vista perdida, y del brazo de una enfermera. Se trastornó al desaparecer su marido. Y se culpa por haberle dicho hace un año que bajara al bar. "¿Pero cómo ha sido?", pregunta la ya viuda. "Pues no sé muy bien, había una enana, una cabra, dos malabaristas, cinco o seis 'travelos', un señor de Salamanca... Pero no me acuerdo muy bien.", le explica Antonio.

Un final menos 'clásico' del que acostumbran a tener los espots del vigilante de la fábrica de maniquís, el de los gorgoritos de Raphael y Caballé, o aquellos del 'Calvo' de la Lotería de Navidad.