vida tortuosa

La hija de Houston muere a los 22 años

Bobbi Kristina Brown había pasado los últimos siete meses en coma

El rapero Bobby Brow, con gorra roja, saliendo del centro donde murió su hija.

El rapero Bobby Brow, con gorra roja, saliendo del centro donde murió su hija. / AFP / MARCUS INGRAM

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RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

Dicen sus allegados que Bobbi Kristina Brown quería ser como su madre, una estrella adorada en todo el mundo, pero lo único que consiguió fue emular el trágico final de la diva del pop. La única hija de Whitney Houston falleció el domingo en Atlanta después de pasar los últimos siete meses en coma inducido tras ser hallada inconsciente y boca abajo en la bañera de su casa. Brown tuvo una vida tortuosa, marcada por las adicciones y los problemas de pareja de sus padres, el permanente escrutinio de los paparazis y la súbita y traumática muerte de su madre. Tenía solo 22 años.

La joven falleció rodeada de su familia, según el comunicado del deceso. «Ella está finalmente en paz en los brazos de Dios. Una vez más, queremos agradecer a todo el mundo el tremendo amor y apoyo que nos han dado en estos últimos momentos». Su estado de salud había ido deteriorándose, a pesar de que en algún momento se llegó a especular con que había despertado del coma. Su padre, el rapero Bobby Brown, alimentó esos rumores durante un concierto en abril. «Hoy puedo decir que Bobbi está despierta, me está mirando». Días más tarde, sin embargo, su abuela materna lo negó al afirmar que su nieta sufría «daños cerebrales irreparables». En junio fue internada en una clínica para enfermos terminales.

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Aunque Brown se dejó ver esporádicamente en los conciertos de sus padres desde que era una niña, no tuvo un verdadero perfil público hasta que su madre apareció ahogada a los 48 años en un hotel de Beverly Hills en febrero del 2012, víctima de una combinación de problemas cardíacos y abuso de cocaína, según determinaron los forenses. «Nadie sabe el espíritu extraordinario que era», dijo poco después en una larga entrevista a Oprah Winfrey. «No era solo una madre, era mi mejor amiga». Ese mismo año apareció en un reality de 14 episodios que abordaba la vida de la familia Houston.

Brown acabó batallando con los mismos demonios de su madre y nunca dio del todo la espalda a su padre, pese al maltrato que desencadenó el divorcio de ambos en el 2007. Era la única heredera de la fortuna de Houston, estimada en unos 20 millones de dólares, y mantenía una relación sentimental con Nicholas Gordon, al que su madre adoptó oficiosamente. El resto del clan veía a Gordon como un oportunista que quería quedarse con la herencia de Houston y llegó a denunciarlo ante los tribunales.

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