18 sep 2020

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el momento dulce del protagonista de 'la isla mínima'

El año de gloria de Javier Gutiérrez

«Los premios no te hacen ni mejor ni peor actor», lanza el intérprete

JULIA CAMACHO / MARBELLA

«Vivo un momento muy dulce, es cierto». Javier Gutiérrez (Luanco, 1971) se ha convertido en el actor de moda del cine español, acumula un galardón tras otro por su papel de policía de La isla mínima -el último, hace unos días el premio Platino del público al mejor actor iberoamericano-, y los proyectos se agolpan a su puerta, pero él sigue temblando al enfrentarse a la prensa. En cualquier caso, lo tiene muy claro: «Los premios suponen algo de prestigio, pero más alla de eso no soy ni mejor ni peor actor que antes». «Simplemente he tenido la fortuna de caer en una película con el personaje, el director [Alberto Rodríguez] y los compañeros, de estar en un proyecto de que poco a poco nos hemos ido dando cuenta de la enorme bola en la que se ha convertido».

Entre tanto agasajo por un papel que culmina una dilatada carrera, en muchas ocasiones como secundario, se reconoce afortunado «porque por lo menos lo he probado», y no olvida que «hay muchos que no han tenido la oportunidad de hacer protagonistas, y para mí son primeros espadas, están en el imaginario del espectador español». Y junto a los grandes secundarios que terminaron alcanzando la fama como protagonistas, como Alfredo Landa José Luis López Vázquez, no quiere dejar atrás al fallecido Álex Angulo, «tocó muchísimos palos y era actor muy reconocible para muchos, un claro ejemplo del lugar en el que me gustaría estar».

Tímido empedernido

Llegó al mundo del cine por timidez, porque, asegura, «siempre me he sentido mejor vestido de un personaje que en el traje de Javier». Y considera que esta profesión tiene «mucho de talento, pero también de suerte y de osadía,que se lo digan si no a Banderas, que tuvo la valentía de cruzar el charco y dar ejemplo». Pero también tiene su peaje, como el escrutinio de los paparazia si va al parque con su hijo o a tomar un helado con su pareja.

«Cada vez que me veo en la prensa del corazón me da un vuelco el estomago, siento una conmoción..., no es agradable porque no trabajo para eso, y quiero resguardarlo porque doy mucha importancia a mi vida personal». No obstante sabe que «es la otra cara de la moneda, el público quiere saber de ti», dice, y además «estamos en un país que es como es, no en vano Gran hermano ha llegado a no sé cuántas ediciones».

En la situación actual del cine no oculta la responsabilidad del PP, «que ha demostrado con creces que no le interesa la cultura», aunque duda de si «ha sido torpeza o también mala baba». «Esa marca España que tanto les gusta sería más fuerte y más potente» si se reforzara el impulso al audiovisual. «Pero no caigamos en lo de que los actores somos subvencionados o mendigamos dinero, solo pido que miren cómo cuidan y apoyan la cultura en Francia». Aún así, se muestra optimista con el futuro, tal vez porque, dice, «voy mucho con lo que va viniendo, trato de sorprenderme pero sin dejar de tener los pies en la tierra, que no me pase por encima». Y lanza un deseo, «ojalá siga así, que me acompañe el talento y la suerte».

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