01 dic 2020

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Carmen Cervera

Baronesa contra las cuerdas

MARTA ALTARRIBA

Se avecinan nuevos problemas para Tita Cervera. Un año después de firmar la paz con su hijo Borja Thyssen, tras siete sin hablarse y con cruce de demandas incluido, la baronesa acabará finalmente poniendo los pies en el juzgado. Pero no para verse las caras con Borja. Sino para responder a seis demandas que contra ella ha interpuesto el que fuera su jefe de seguridad y hombre de confianza. Un despido, horas extras y vacaciones impagadas y, lo más duro, una acusación de acoso laboral o mobbing. Cuatro demandas y dos querellas a través de las cuales pide más de 100.000 euros.

«Yo lo que reclamo es lo mío, mi derecho. No quiero ni un euro más ni un euro menos. Solo lo que me pertenece, que me paguen lo que me deben y punto. Estuve casi nueve años trabajando para la baronesa, desde marzo del 2006 hasta febrero del 2015. Estaba contratado como escolta pero ejercía como su jefe de seguridad y hacía de todo: de secretario, de capataz y cualquier otra labor que me encomendara… Lo que hiciera falta. Y a mi cargo tenía entre 10 y 11 personas», afirma Manu, que a menudo era el interlocutor de la baronesa con la prensa para pactar sus salidas de casa cuando se sentía agobiada y que ahora prefiere no desvelar su apellido porque se lo impide su profesión y su trabajo actual.

Los problemas comenzaron para él a principios del verano pasado, coincidiendo con la firma de la paz en la familia. A partir de ese momento, asegura que el trato con él ya no fue el mismo y las cosas cada día iban a peor. «Unos días antes del nacimiento de mi hija, a principios de octubre, se me apartó sin justificación alguna de mi puesto de trabajo. Sin explicaciones -asegura-. Primero me mandaron de vacaciones forzosas y al finalizarlas me dijeron que no querían que volviese. Y me mantuvieron hasta principios de febrero sin la posibilidad de ejercer mi actividad. Sufriendo mobbing».

La situación se alargó más de cuatro meses, pero asegura que su paciencia se agotó después de dos meses alejado de su puesto de trabajo. «En diciembre, como yo no aguantaba más, les denuncié. Puse una querella por acoso laboral y reclamé todo el dinero que me debían, porque no me han pagado ni las vacaciones ni una hora extra en todo el 2014, cuando he estado las 24 horas a su disposición, como demuestran los partes de trabajo depositados en el juzgado. Yo dormía donde ella estuviera, siempre la acompañaba, aunque mi residencia está en Galicia. Llegué a estar cuatro meses sin ver a mi familia».

El escolta explica que en enero se enteró de que, con fecha 31 de diciembre, la baronesa había mandado una carta a su empresa diciendo que querían que lo despidieran por «falta de confianza». A finales de enero, añade, su compañía le mandó un burofax citándole unos días más tarde para asignarle un nuevo puesto en otro sitio, «aunque degradando» su categoría. Antes de que eso pasara, recibió un nuevo burofax diciéndole que estaba despedido, sin previo aviso. «Estoy convencido de que el juez estará de acuerdo con que se trata de un despido nulo, porque ellos mismos se contradicen», afirma.

Reconciliación familiar

El presunto acoso laboral sufrido por este exjefe de seguridad coincide en el tiempo con la reconciliación familiar de Tita Cervera con su hijo Borja Thyssen y su nuera, Blanca Cuesta. Un reencuentro impensable después de años sin hablarse que, sin embargo, garantizaba también la estabilidad del patrimonio familiar. «La reaparición de Borja en la familia, al lado de la baronesa,  ha tenido que ver con todo lo que me ha ocurrido. He perdido mi trabajo por ser fiel y leal a Carmen Cervera. Yo me lo esperaba, sabía que en cualquier momento podía pasar. Si han hecho las paces y Borja tiene a su gente, querrá tenerlos a ellos. Pero con lo que no contaba era con las formas. Lo que dice el hijo va a misa, a costa de quien sea», asegura, dolido.

Ahora, asegura, solo le queda resarcirse ante los tribunales. La batalla judicial está abierta y comienza esta próxima semana. «He interpuesto cuatro demandas por reclamaciones de diferentes cantidades y por despido nulo y dos querellas, una de ellas por acoso laboral -detalla-. De la otra no puedo adelantar nada por indicaciones de mi abogado, solo anticipar que hemos presentado una acción en la jurisdicción penal aportando pruebas de un presunto delito en el que Carmen Cervera también se vería involucrada». La baronesa está citada como demandada para el próximo 16 de julio (el día del Carmen, su santo), que es cuando se celebrará el juicio por mobbing. Previamente, el 16 de junio se celebrará el juicio para reclamar las horas extra y, el día 23, el que dirimirá si se trata de un despido nulo.

Investigación de Hacienda

No son los únicos contratiempos que en los últimos meses ha sufrido la baronesa. La Agencia Tributaria le ha estado siguiendo los talones, como quedó claro el verano pasado, cuando una pareja de la Guardia Civil y un séquito de Hacienda la visitaron en su yate y le comunicaron por escrito la apertura de una investigación fiscal de los ejercicios comprendidos entre 2011 y 2013.

Dos escollos, las demandas y la investigación, que llegan después de que Tita haya enterrado el hacha de guerra con su hijo Borja. Un enfrentamiento que comenzó en 2009, cuando ella pidió las pruebas de paternidad de su primer nieto, Sacha. Ese mismo año, Borja entró sin permiso en la residencia de su madre y se llevó documentación privada, lo que supuso que la baronesa le demandara por revelación de secretos. La contrarréplica de su hijo fue reclamarle a ella el 45% de su fortuna, al ser cobeneficiario de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Ante tal cruce de acusaciones, Tita acabó cediendo para lograr la paz y estabilidad económica. Permitir a su hijo acceder a la documentación que solicitaba y, sobre todo, comprometerse a respetar a su nuera, Blanca Cuesta, fueron las claves para que Borja volviera a remar de su lado.

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