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EL INTÉRPRETE DE 'AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA' Y 'LA QUE SE AVECINA' VUELVE A ESCENA

José Luis Gil, de la tele al 'bar' del Borràs

El actor estrena 'El gran favor', que transforma el teatro en un pub

IMMA FERNÁNDEZ / BARCELONA

Odia ejercer de presidente de la comunidad de vecinos. Pero en la ficción es el papel que le ha dado la popularidad y el éxito (y un premio de la Unión de Actores) en su larga vida de actor (¡cuatro décadas!). José Luis Gil, el Juan Cuesta de Aquí no hay quien viva, «presidente espiritual» de la calle Desengaño, número 21, y posterior Enrique Pastor de Lo que se avecina, intenta escabullirse como puede de las cuitas de escalera. «Tengo muy poco tiempo, pero durante seis meses sí lo fui, no me tocó otra. Por suerte, donde vivo somos pocos vecinos y las reuniones se hacen tomando un café, aunque yo voy muy poco, va mi mujer».

Aunque el vecino de Montepinar seguirá visitando a los televidentes de Tele 5, el actor maño se instala también, hasta el 26 de enero, en un Teatre Borràs reconvertido en bar de copas con la comedia El gran favor. Bajo la dirección de Manuel Gancedo, le acompaña Mauro Muñiz de Urquiza (Muchachada Nui), coautor de la obra con Carolina Noriega. «Trata de un pobre hombre que vive con una madre malsana que lo tiene sometido. Es cofrade de una hermandad y una noche entra en el bar de un exrockero para pedirle un favor», explica Gil. A su madre le apetece hacer torrijas y necesita pan.

DOS TIPOS SOLOS Y OPUESTOS / Del encuentro de dos tipos antagónicos surgirá una relación insospechada. «Son dos soledades que se necesitan. El uno, muy tradicional, ha caído en las garras de su madre, que le ha impedido volar, le queda todo por vivir. El otro, Charlie, está de vuelta de todo». Muñiz interpreta al duro de la función y además toca al piano la música que él mismo ha compuesto. «Es muy polifacético. Actor, guionista, monologuista, músico. Y todo lo hace bien», le valora su colega. Se conocieron representando Fuga y Ser o no ser, y empezaron, como en la obra, una bonita amistad que les ha reunido de nuevo entre bastidores.     

El éxito de Aquí no hay quien viva asentó a Gil en el territorio de las risas, pero está abierto a todos los registros. «Me siento muy cómodo en la comedia, es un género que me gusta mucho y es complejo, requiere un ritmo. Pero también me encantan los dramas. Durante 12 años hice teatro clásico». Y es que antes de tocar el cielo como el señor Cuesta, se formó en las tablas (se subió ya de niño) y despuntó como actor de doblaje. Ha sido la voz de Jim Carrey, Richard Gere... y de criaturas animadas de Disney, como el galáctico Buzz Lightyear de Toy Story y el papá Marlin que buscaba a Nemo en las profundidades. Gil vuelve ilusionado a Barcelona una década después de Tres versiones de la vida, de Yasmina Reza. «El teatro tiene una magia que no tiene la tele. Cada día haces una función única para el público».

Temas: Teatro