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EL TÍVOLI ESTRENA UN DIVERTIDO MONTAJE HUMORÍSTICO

Boda 'a La Cubana'

La compañía teatral impacta con la fiesta multicultural de su última obra

CÉSAR LÓPEZ ROSELL
BARCELONA

Las caras más conocidas del mundo del espectáculo han acudido al último estreno de la compañia de teatro. / EDU SOTOS.

Vodevilesca parodia. Campanades de boda, el nuevo montaje de La Cubana, recupera en el Tívoli las señas de identidad del teatro de lo cotidiano tan ligado a la compañía. Su director, Jordi Milán, ha hincado oportunamente el diente al tema de los enlaces matrimoniales. Y para darle el color y ritmo que requiere este tipo de celebraciones ha mezclado el costumbrismo local con la estética kitsch de Bollywood.

El cóctel de esta fiesta surrealista multicultural funciona. El mensaje es inequívoco: detrás de toda boda hay un gran teatro. Y para demostrarlo los 12 intérpretes se emplean a fondo, desdoblándose en diferentes roles, tanto en la caracterización de los estereotipados personajes como en las parodias musicales.

Durante una hora la acción se desarrolla sobre el escenario. Por allí deambulan los miembros de la familia Rius, propietarios de una próspera empresa de floristería, entre ellos un hijo dominado por su mujer brasileña que intenta boicotear la boda. Faltan unas horas para que la hija (Montse Amat) se case con un actor de Bollywood y nada de lo previsto acaba de cuadrar. La madre (espléndida Annabel Totusaus) espera la llegada de su ex y su extravagante compañera para asistir a la ceremonia.

La tía Margarita (soberbia Mont Plans) interviene para que el acontecimiento funcione. Han montado una boda para dar lustre social a los Rius en contra de la voluntad de la novia, pero en cambio se cierran en banda con la que pide celebrar su hijo gay. Las contradicciones del comportamiento de los personajes salen a la luz agigantando la sátira.

FOTOS DE 'BODA' DE LOS ESPECTADORES/ Meritxell Duró exhibe su polivalencia con, entre otros, el personaje de la tía Consuelo, contraria a toda ceremonia no religiosa, y la brillante Maria Garrido (Manolita) se hace aplaudir con sus salidas de tono y sus copleras interpretaciones. En una de ellas baja a la platea y el festival de interacción de los actores con el público ya no se detiene. Pamelas para los espectadores para animar el marco de la boda que se celebra por vídeo-conferencia y un logrado audiovisual muestra la fuerza de los bailes bollywoodianos. Es genial la versión de Paraules d'amor de Serrat recreada por los invitados hindús. El final es una fiesta a la que se suma el público, entregado a la risa, que es retratado por el fotógrafo del enlace (las fotos se pueden ver en album.elperiodico.com/lacubana).

Temas: La Cubana Teatro

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