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Secretos confesables

Así se vive en las bodegas familiares: del conflicto intergeneracional al peso del apellido

La Barcelona Wine Week reúne a miembros de sagas bodegueras para analizar su manera de entender el negocio y el delicado relevo de padres a hijos

Esto es lo que no te puedes perder de la Barcelona Wine Week más 'familiar'

Trivial: ¿cuánto sabes de vinos?

Los bodegueros Willy Pérez, Ramon Roqueta y Eduardo Eguren, tras su charla en la Barcelona Wine Week, este lunes.

Los bodegueros Willy Pérez, Ramon Roqueta y Eduardo Eguren, tras su charla en la Barcelona Wine Week, este lunes. / Ferran Imedio

Ferran Imedio

Ferran Imedio

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Conflictos, tensiones... Estas palabras se han escuchado en la primera jornada de la Barcelona Wine Week (BWW), que esta edición se ha volcado en el presente y el futuro de las bodegas familiares. Porque si hay discusiones en las mejores familias (sin ponerse dramáticos, más bien metafóricos, ahí está el mito de Edipo y lo de matar al padre), cómo no va haberlas en las sagas bodegueras.

En la feria de Montjuïc han desfilado representantes de apellidos ilustres que no han escondido esos choques, pero tampoco los han dramatizado. Así que nadie espere líos al estilo 'Falcon Crest'. Las diferencias entre generaciones forman parte de la normalidad, y en el caso de que sean especialmente insalvables, siempre se puede emprender un proyecto propio sin que la sangre tenga que llegar al río. Esa ha sido la conclusión a la que se ha llegado en dos de las charlas (con cata incluida) que se han llevado a cabo este lunes en la BWW.

Uno de los vinos que se han servido en la charla que han dado este lunes los primos Leo y Roc Gramona (Gramona), Martina Prieto Pariente (José Pariente) y Carlos López de la Calle (Artadi) en la Barcelona Wine Week.

Uno de los vinos que se han servido en la charla que han dado este lunes los primos Leo y Roc Gramona (Gramona), Martina Prieto Pariente (José Pariente) y Carlos López de la Calle (Artadi) en la Barcelona Wine Week. / Ferran Imedio

Los primos Leo y Roc Gramona (Gramona), Martina Prieto Pariente (José Pariente) y Carlos López de la Calle (Artadi) han coincidido en señalar que el relevo en una bodega familiar debe mantener un equilibrio entre la evolución y la revolución. "Es que hemos recibido una herencia fantástica, difícil de superar, así que toca incorporar matices y mantener la identidad", se encoge de hombros Roc.

Quizá por eso se enroló con su primo Leo en L'Enclòs de Peralba, un proyecto salido de Gramona a modo de 'spin off', donde sí creen que puedan abanderar una revolución "necesaria" en el Penedès, la de los vinos tintos tranquilos y su apuesta por las variedades históricas: "Esta zona pretendía ser Burdeos y no lo es, porque es mediterránea y está más cerca de los vinos del Ródano y de Borgoña".

"Cuestionarte las cosas para mejorar"

Martina Prieto Pariente también se mueve entre dos tierras: "Hay un legado común y tiene que haber consenso -comenta- pero también revolución, conflicto, cuestionarte las cosas para mejorar. El objetivo de avanzar con una mirada crítica, tener personalidad, identidad".

Y eso, explica la joven bodeguera, pasa por dar valor al terruño; según el tipo de suelo, arenoso o pedregoso, vinificará sus apreciados verdejos (Finca Las Comas, Finca La Merina) en depósitos de hormigón o en fudres. En definitiva, una manera de hacer que es fruto de un legado, sí, pero también de haber tenido más formación, haber viajado más y haber vivido la globalización desde el primer día, lo que ha aportado un "conocimiento más profundo" a los de su generación.

El peso del apellido

Todos ellos han coincidido también en admitir el peso del apellido. La responsabilidad de estar a la altura, la presión de cumplir las expectativas, el miedo a tirar por la borda el trabajo de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... Pero también la suerte de que se fijen en ellos antes que en un 'anónimo', la ventaja de haber mamado la pasión y el negocio desde la cuna, el orgullo y el respeto por quienes les precedieron...

Cata durante la charla de Ramon Roqueta (Lafou), Eduardo Eguren (Cuentaviñas) y Willy Pérez (De la Riva) este lunes en la Barcelona Wine Week.

Cata durante la charla de Ramon Roqueta (Lafou), Eduardo Eguren (Cuentaviñas) y Willy Pérez (De la Riva) este lunes en la Barcelona Wine Week. / Ferran Imedio

Eso mismo sienten los tres ponentes de otra de las charlas de la jornada inaugural de la BWW. Aunque, en su caso, optaron por recorrer caminos distintos a los que parecían predestinados en sus respectivas bodegas familiares: Ramon Roqueta (Lafou), Eduardo Eguren (Cuentaviñas) y Willy Pérez (De la Riva). Todos ellos montaron sus propios proyectos al margen de las sagas a las que pertenecen. El primero no tomó el relevo de su padre en Abadal y probó en la Terra Alta; el segundo, perteneciente a la quinta generación de una familia con enseñas como Sierra Cantabria, elabora vinos de parcela en la DOCa Rioja, mientras que el tercero, cuyo tatarabuelo fue capataz de González Byass, se ha convertido en un referente en Jerez más allá de la bodega Luis Pérez, creada por su progenitor, todo un catedrático de enología.

"Gustos distintos"

"Cuando mi padre, que es muy pragmático, probó el primer vino de Lafou, me dijo: 'Que juzgue el mercado'", rememora Roqueta. Sonríe Eguren: "El mío, al catar los mostos, me dijo: 'Vaya vinillos te estás cascando'. Le pedí que no me hiciera comentarios para no condicionarme porque tenemos los mismos valores pero gustos distintos, ni que sea por rebeldía por mi parte".

Lejos quedan aquellas indisimuladas reticencias porque hoy saben que sus progenitores están muy orgullosos del trabajo de sus hijos. Y el mercado les ha bendecido también. Hayan hecho o no la revolución.

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