Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Vinos de calidad

Bodega Faustino Rivero Ulecia: la Rioja Oriental también existe

La firma de Arnedo pretende romper el tópico del patito feo que arrastra el área vitivinícola ubicada al este de Logroño, también conocida como Rioja Baja

Viaje a La Rioja: 5 restaurantes, 4 hoteles y muchas bodegas

Una ruta por 5 bodegas de La Rioja para empaparse de la cultura del vino

Jorge Rivero, quinta generación de la familia que dirige Faustino Rivero Ulecia, y el enólogo Rodrigo Espinosa, en la bodega.

Jorge Rivero, quinta generación de la familia que dirige Faustino Rivero Ulecia, y el enólogo Rodrigo Espinosa, en la bodega. / El Periódico

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ferran Imedio

Ferran Imedio

Arnedo (La Rioja)
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La Rioja Oriental, la que se ubica al este de Logroño, siempre ha sido el patito feo del panorama vitivinícola de La Rioja. Toda la fama y el brillo de esta zona se los han llevado las bodegas de la Rioja Alta y la Rioja Alavesa. Basta con pensar en el barrio de la estación de Haro, en Elciego, en Laguardia, en Cenicero... para caer en la cuenta de que apenas se habla de lo que se hace a la derecha de la capital.

No deja de ser injusto, aunque haya poco más de 50 elaboradores del total de más de 600 que trabajan en esta denominación de origen calificada. En este rincón que hasta hace una década fue conocido como la Rioja Baja hay magníficas viñas y magníficas bodegas, como es el caso de la número uno de esta zona, Faustino Rivero Ulecia. Número uno porque fue la primera, en 1965 (años después aparecieron cooperativas y elaboradores que hacían vinos de mesa), y porque es la que más vende: 800.000 botellas en 2023 con las que facturaron unos 5 millones de euros.

La firma de Arnedo, que en 2025 cumplirá 60 años aunque hace 125 que comenzó a elaborar vinos (su fundador, Olegario Rivero, empezó a venderlos dentro de pellejos en 1899), ha decidido sacar pecho de sus orígenes para liderar la reivindicación de la Rioja Oriental con una apuesta por la calidad de su trabajo, que va desde el cuidado máximo de las viñas y el proceso de producción hasta el embotellado, con unas etiquetas renovadas que van pegadas a un vidrio en el que está grabado el nombre de la bodega.

Manuel y Jorge Rivero flanquean a su padre, Jesús, en la bodega Faustino Rivero Ulecia.

Manuel y Jorge Rivero flanquean a su padre, Jesús, en la bodega Faustino Rivero Ulecia. / El Periódico

De todo el proceso se encarga el enólogo Rodrigo Espinosa y los hermanos Jorge y Manuel Rivero, quinta generación de la familia, cuyo padre, Jesús, todavía manda con guante de seda. Él puso Faustino Rivero Ulecia en el mapa vendiendo sus vinos por todo el mundo (hoy en día están presentes en más de 60 países de los 5 continentes).

Por su parte, Jorge y Manuel han decidido apostar por un salto de calidad de un catálogo de corte clásico pero contemporáneo que destaca por su impresionante relación calidad-precio. Su gama, compuesta por siete referencias, se mueve entre los 5 euros del Blanco 2023 y los 15 del Gran Reserva 2016.

Viñas de Faustino Rivero Ulecia en el valle del Cidacos.

Viñas de Faustino Rivero Ulecia en el valle del Cidacos. / Ferran Imedio

No solo eso. En su afán por vender las bondades de sus vinos y, de rebote, los de la Rioja Oriental que representan con tanto orgullo, ofrecen visitas guiadas de lo más didácticas a esas viñas a 650 metros de altitud en el valle del río Cidacos, tan sanas gracias al aire que las seca y ventila, y a esas instalaciones en las que aún conviven depósitos de los años 80 hechos con materiales acrílicos con los modernos de acero inoxidable que permiten regular la temperatura. Unos y otros se usan aún...

También han abierto un ‘wine bar’ donde probar sus creaciones y una enoteca donde comprarlas. Además, organizan todo tipo de actividades relacionadas con el vino como conciertos y catas. Una apuesta por el enoturismo inédita en su entorno.

Creadores del grupo Marqués del Atrio

Y por si fuera poco, han creado el grupo Marqués del Atrio, con bodegas en las principales denominaciones de origen españolas: Ribera del Duero, Rías Baixas, Bierzo, Navarra, Rueda, Utiel-Requena, La Mancha... Cuentan, eso sí, con el apoyo de un importante grupo bodeguero chino.

Es su manera de decir que la Rioja Oriental también existe. Que en esta zona se hacen muy buenos vinos pese a la fama que han venido arrastrando durante años. “Tenemos unas viñas excepcionales que cuidamos mucho”, proclama Espinosa. “Y escuchamos lo que está pidiendo el consumidor”, completa Jorge Rivero. Ese es el secreto de su éxito: trabajar con la mejor materia prima para crear vinos a la medida del gusto actual.

Una buena fórmula para convertir la Rioja Oriental en un referente vitivinícola con la intención de que vuelva a ser un motor económico de la zona. Ya lo había sido décadas y siglos atrás (se tiene constancia de que se elaboraba vino en el siglo XVI) pero en los últimos tiempos se impuso la industria del calzado (¿te suenan los zapatos Callaghan, Pitillos, Chiruca, Fluchos, Brako o Naturaworld?). Por fortuna para los ‘wine lovers’, parece que el vino de la Rioja Baja vuelve a pisar fuerte. Al menos Faustino Rivero Ulecia ya lo está haciendo.