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Bajas sensibles

Adiós a un mes de julio fúnebre: han cerrado Bar Hermós, Dr. Zhang y la panadería Cruixent

Barcelona pierde tres establecimientos interesantes antes de las vacaciones de agosto

Lista actualizada de los últimos cierres de buenos restaurantes de BCN

La barra de Bar Hermós.

La barra de Bar Hermós. / Ferran Nadeu

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Redacción Gastro

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Julio de 2026 ha traído más despedidas que bievenvidas en el mundo gastro. Será recordado como un mes fúnebre por los cierres de tres establecimientos gastronómicos de referencia. Estos:

Elia Caral, en la entrada del restaurante Dr. Zhang de la calle de Sepúlveda, dos días antes de cerrar definitivamente.

Elia Caral, en la entrada del restaurante Dr. Zhang de la calle de Sepúlveda, dos días antes de cerrar definitivamente. / Ferran Imedio

Dr. Zhang

"Las cosas no estaban yendo tan bien, han sido muchas señales". Así lo explicaba a este diario Elia Caral, la dueña de uno de los asiáticos más originales de Barcelona. La competencia de los cada vez más numerosos establecimientos chinos, el menor consumo de los clientes y la próxima subida del alquiler de un 60% la han empujado bajar la persiana de Dr. Zhang.

El guiso de sepia con guisantes de Bar Hermós.

El guiso de sepia con guisantes de Bar Hermós. / Ferran Nadeu

Bar Hermós

La barra ubicada en el mercado de la Llibertat ofrecía pescado y marisco cocinado por Alexis Peñalver, del cercano La Pubilla. Una pena que viene acompañada de un consuelo: el espacio pasa a manos de Carles Ramon, exBesta, que en breve promete "servir menos platillos y más producto". Eso sí, siempre procedente del mar.

Juana Sánchez y Uri Ribas, frente a la persiana bajada de la panadería Cruixent.

Juana Sánchez y Uri Ribas, frente a la persiana bajada de la panadería Cruixent. / Instagram

Cruixent

Uri Ribas y Juana Sánchez, los dueños de Cruixent, uno de los mejores obradores del barrio de Poblenou, tomaron la decisión de cerrar de manera "muy meditada". Tras 14 años, se van lanzando una reflexión: "Cada vez exigimos más inmediatez, más precios bajos y mayor comodidad, pero a menudo sin ser conscientes del coste que esto tiene para los pequeños comercios que intentan ofrecer un servicio cercano, humano y de calidad". Les queda, cuentan, "la tranquilidad de haberlo dado todo" y de "haber trabajado con honestidad, dedicación y cariño durante todos estos años".

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