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Napolitanos en el Moianès

Casa Maestro: el restaurante donde la familia es el ingrediente secreto

Este establecimiento de Castellterçol es el sueño cumplido de los hospitalarios Roberto, Nunzia y Davide Costagliola, que cocinan recetas italianas con productos de la zona

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Nunzia, Roberto y Davide Costagliola, en el restaurante Casa Maestro.

Nunzia, Roberto y Davide Costagliola, en el restaurante Casa Maestro. / Casa Maestro

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Laia Zieger

Laia Zieger

Barcelona
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En Casa Maestro nadie entra sin más. Hay un timbre. Llamas y alguien abre con una sonrisa. Se entra en una casa. La de Roberto, Nunzia y Davide Costagliola. Padre, madre e hijo, unidos por una misma pasión, una misma cocina y una misma manera de entender la hospitalidad. Ubicado en Castellterçol (plaza del doctor Fargas, 3), en pleno corazón del Moianès, el restaurante parece haber encontrado el escenario perfecto para contar esta historia. Pero antes de llegar hasta aquí hubo un largo viaje.

Con apenas 15 años Roberto viajó a Nueva York para visitar a unos familiares. Decidió quedarse, dejar los estudios y aprender el oficio desde abajo, preparando pizzas en una cocina neoyorquina. Pasados unos años regresó a Nápoles para asistir a la boda de su hermano y allí encontró otro motivo para cambiar de rumbo: se enamoró de la hermana de la novia. "Somos dos hermanos casados con dos hermanas", cuenta entre risas.

Casa Maestro

Plaza del doctor Fargas, 3. Castellterçol (Barcelona)

Tf.: 93.866.81.12

casamaestro.eatbu.com

Precio medio (sin bebidas): 40-50 €

Menú degustación (sin maridaje): 68 €

La pareja regresó a Estados Unidos durante un tiempo, pero el atentado del 11 de septiembre lo cambió todo. "Sentimos la necesidad de volver a casa. De estar cerca de la familia". De vuelta a Nápoles, abrieron dos restaurantes y trabajaron durante años sin descanso. Mientras tanto, Davide se crió casi entre fogones. "No había tiempo para llevarme a casa. Jugaba doblando cajas de pizza. De pequeño le tenía manía al restaurante... y mira cómo he acabado", bromea.

Roberto, Nunzia y Davide Costagliola, en el restaurante Casa Maestro.

Roberto, Nunzia y Davide Costagliola, en el restaurante Casa Maestro. / El Periódico

La vida volvió a cambiar cuando descubrieron Catalunya. Llegaron a Castellterçol casi por casualidad y fue un flechazo inmediato. Abrieron Il Maestro, un restaurante-pizzería que durante una década se convirtió en referencia de la zona. Habían encontrado algo que hacía tiempo buscaban: calidad de vida. Pero llegó la pandemia y el peso de mantener un gran restaurante cerrado, con empleados y costes fijos, le hizo replantearse su futuro. Se prometió que nunca más volvería a vivir aquella presión.

Así nació Casa Maestro

Compraron una antigua farmacia de finales del siglo XIX y durante tres años la transformaron poco a poco, según permitían los ahorros familiares. Recuperaron las paredes originales de piedra, incorporaron formas orgánicas inspiradas en Gaudí -como homenaje a los numerosos canteros de Castellterçol que trabajaron en la Sagrada Família- y diseñaron un espacio donde todo invita a quedarse. Hay apenas una treintena de plazas, una cocina completamente abierta, una barra, reservados llenos de intimidad y una espectacular bodega con más de 500 referencias y cerca de 5.000 botellas. Pero lo que realmente define Casa Maestro es el ambiente. Aquí hay vida. En una misma comida conviven familias con niños, parejas, grupos de amigos, trabajadores que celebran un proyecto, vecinos del pueblo o visitantes que han descubierto el restaurante durante una escapada.

La bodega de más de 500 referencias de Casa Maestro

La bodega de más de 500 referencias de Casa Maestro / Casa Maestro

"Todos son bienvenidos. Eso es una casa", resume Roberto. Esa hospitalidad tan italiana se respira desde el primer instante. El concepto de hogar, de bienvenida y de confort está llevado al extremo. Y gran parte de esa magia tiene nombre propio: Nunzia. "La 'mamma'", como la llaman Roberto y Davide. No cocina, aunque prueba todos los platos antes de incorporarlos a la carta. Es quien recibe, yno resulta extraño acabar recibiendo un abrazo suyo al despedirse. "Es el alma de Casa Maestro", dice Roberto con una mezcla de admiración y cariño.

Una cocina entre dos generaciones

La cocina habla con dos voces perfectamente coordinadas. La tradición la pone Roberto, con más de 35 años de experiencia entre fogones. La creatividad corre a cargo de Davide, formado en la prestigiosa escuela Hofmann y con etapas en restaurantes de referencia como Osteria Francescana, Cinc Sentits, Akelarre o Come. "Nos complementamos", explica el hijo. El resultado es una cocina profundamente italiana, pero construida con los productos del Moianès. Porque aquí no hablan de kilómetro cero. Hablan de metro cero.

Pasta con setas de temporada.

tagliolini con setas y trufa de temporada del Moianès / Casa Maestro

Las verduras llegan de agricultores vecinos, la carne procede del propio pueblo, los embutidos son prácticamente de la puerta de al lado y la trufa aparece cuando la temporada lo permite. "Si me falta embutido durante el servicio, cruzo la calle y se lo pido al vecino. Vivimos en un pueblo donde eso todavía es posible."

Esa conexión con el territorio se refleja en una carta que cambia cada mes siguiendo el calendario de la naturaleza. También hay un menú degustación de ocho pases -ideal para descubrir la cocina de estas dos generaciones de chefs- y, cada sábado al mediodía, un singular Menú de Mercat elaborado exclusivamente con las verduras compradas esa misma mañana en el mercado local, tan frescas que ni siquiera pasan por la nevera. "Eso sí es cocina de autor. Cocinamos con lo que hay en ese momento, con lo que nos inspira el producto. Nunca se repite."

Y los jueves por la noche sucede otra pequeña ceremonia. Los clientes reservan sin saber cuál será el menú. Solo conocen el tema -atún, caza, pescado o un producto de temporada-. El resto es sorpresa. Los llamados 'Jueves Divinos' ya cuentan con lista de espera.

Entre los imprescindibles de Casa Maestro destacan platos como una carbonara elaborada como manda la tradición italiana, sin atajos ni concesiones; los célebres 'tagliolini' con setas y trufa de temporada del Moianès, convertidos ya en uno de los platos más buscados de la casa; o la pasta con trufa y butifarra, un delicioso encuentro entre Nápoles y Catalunya. También triunfa el hojaldre de 'steak tartar' de ternera del pueblo con 'parmigiano' y cerezas encurtidas, un plato que algunos clientes confiesan repetir incluso como si fuera un postre.

Una casa para todos

Hay una historia que resume mejor que ninguna otra qué significa Casa Maestro. Dos veces por semana un cuidador lleva hasta aquí a una mujer de 90 años desde una residencia cercana. No viene por obligación. Viene porque comer aquí la hace feliz. Cuando Roberto lo explica se emociona. "Si conseguimos regalarle ese momento, ya hemos cumplido nuestro propósito".

Quizá por eso Casa Maestro trasciende la idea de restaurante. Es el lugar donde una familia decidió construir otra manera de vivir. Donde la cocina italiana encontró un nuevo hogar entre los bosques de trufa del Moianès. Y donde cada cliente deja de sentirse cliente para convertirse, simplemente, en alguien más de la casa.

Ubicación de Casa Maestro Bistró en Google Maps.

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