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DistopÍA gastronómica

¡Me sangran los ojos! Así (de mal) están utilizando los restaurantes la IA para promocionar sus platos

Tortillas que parecen hechas con croché, albóndigas tan pulidas que parecen de plástico... preguntamos a expertos qué tienen que hacer los hosteleros para superar la edad oscura de la inteligencia artificial

“La IA nunca ha probado un tomate”: luces y sombras de la inteligencia artificial aplicada a la gastronomía

Los lugares de la comida triste y cara

Un parrillero asando una 'raqueta' de carne (imagen generada por IA).

Un parrillero asando una 'raqueta' de carne (imagen generada por IA). / ChatGPT

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Javier Sánchez

Javier Sánchez

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Hubo un tiempo en que los bares y cafeterías promocionaban sus platos con fotos enmarcadas tras la barra. Sin trampa ni cartón: si el plato combinado número 8 llevaba pechuga de pollo a la plancha, patatas fritas y ensaladilla rusa, eso era lo que aparecía en la imagen. Podían decolorarse con el tiempo pero siempre resultaban fieles a sí mismas.

En los restaurantes, el número de imaginería fotográfica por metro cuadrado bajaba, pero siempre había un asador que no se resistía a colgar en la pared un retrato de su cochinillo, inmortalizado para la posteridad. Lo mismo hacían en los restaurantes de costa con sus platos de pescado o en las arrocerías con sus creaciones más celebradas. Era una manera de abrir el apetito y, por qué no, también de sacar pecho.

Esas fotos podían estar ahí expuestas -o incluidas en pequeñito en la carta- durante décadas. Pero ese tiempo pasó y ahora la inmediatez de las redes sociales exige colgar imágenes frescas cada día. Mientras se hace el escandallo, muchos hosteleros sudan la gota gorda buscando que la foto de su fricandó quede estética para subirla a Instagram. Huelga decir que los resultados no siempre acompañan. 

Postres para amantes de la geometría (imagen generada por IA).

Postres para amantes de la geometría (imagen generada por IA). / ChatGPT

Resultados similares, texturas imposibles

Pero la irrupción de la IA ha traído nuevas herramientas. Ya ni siquiera es necesario hacer la foto. Basta con teclear lo que uno quiere para conformar una imagen convertible en story, menú o cartel promocional en segundos. Que uno hace canelones, pues le dice al ChatGPT o al Gemini de turno: "Oye tú, hazme una foto de canelones". Y listo. El problema es cuando uno cae en la cuenta de que sus canelones no solo se parecen a otros cien mil que se muestran en redes -todos hechos con IA, claro- sino que, además, la textura se parece más a la de un cilindro de obra que a la de un plato comestible.

La cuenta de Instagram avemar_IA empezó a denunciar el pasado 3 de mayo la "contaminación visual" provocada por la IA. Y las imágenes gastronómicas ocupan un lugar importante. Detrás están una diseñadora gráfica y una artista plástica que prefieren no revelar sus nombres. Desde Asturias, disparan sus dardos contra tortillas que parecen "hechas de croché"; sidra que más que sidra, podría pasar por miel; o quesos azules que parecen primos de Bob Esponja.

"Últimamente, ves muchas publicaciones de restaurantes en Instagram y vista una, vistas todos. Y el problema no solo es ese, sino que visualmente no funcionan porque no reflejan la realidad. Ves un filete de ternera cortado y parece que dentro hay un panal de abeja. Es tremendo", explican.

Estas expertas en diseño se preguntan "qué gana un restaurante publicando imágenes así". Consideran el uso de la IA "contraproducente" en la mayoría de las ocasiones, porque "el resultado es artificial, plásticoso: la IA le quita la autenticidad, con lo cual es algo que va en contra de tu negocio".

No obstante, hay esperanza: las chicas de avemar_IA consideran que el cliente es "cada vez más crítico" frente a estas imágenes. Dicho de otra manera, los que hace solo cuatro años alucinábamos con la primera imagen de Will Smith comiendo espaguetis, hoy la vemos monstruosa. Hay esperanza.

Si la IA está bien documentada, responde

Pero esto sucede desde la parte del cliente. Aún queda el lado del hostelero, deslumbrado ante las posibilidades de la nueva tecnología hasta tal punto que puede no darse cuenta de que está tirando piedras contra su propio tejado. En la empresa de consultoría gastronómica Baya Talent, creen que la clave está en enseñar al hostelero a emplear la herramienta para que las imágenes tengan calidad. "Lo ideal es escribir el 'prompt' - las instrucciones que se le dan a la IA- como si estuvieras hablando a un fotógrafo: especificando tipo de plano, iluminación, colores, textura del producto, composición… Cuanto más específico seas, mejor. También puedes enviarle fotografías de referencia para que se inspire en esa estética".

"Háblale a la IA como si fuera un miembro de tu equipo". Así de clara es Carlota Miguel, 'manager' de Marketing de la empresa The FoodManager, especializada en asesoría al hostelero. "Y, por supuesto, no te quedes con el primer resultado que te de. Hay que ir puliendo poco a poco; darse cuenta de que la primera respuesta que te devuelve una inteligencia artificial nunca es la buena. O por lo menos no todo lo buena que podría ser".

Otro de los problemas que detecta esta experta en Marketing es la idealización de la realidad que a la que muchas veces conduce la IA. "Afinar las texturas es lo más difícil. Hay que enseñarle a la IA, que tiende muchas veces a buscar superficies muy pulidas, sobre todo cuando tienden a la geometría. No queremos que las albóndigas sean esferas perfectas, sino que tengan un aspecto jugoso", resume.

El asombroso caso de la tortilla de croché (imagen generada por IA).

El asombroso caso de la tortilla de croché (imagen generada por IA). / ChatGPT

Arrojarse al cien por cien en brazos de la IA, un error

La palabra clave para Miguel Flecha, CEO de Delaight, una empresa especializada en uso de la IA en los sectores del Turismo y de la Gastronomía, es "refinamiento" (de los resultados). Flecha anima a los hosteleros a tomarse un ratito en su día libre para "documentar a la IA" sobre su negocio. "Hay que verlo como una inversión, porque sientas las bases para que la IA te aporte un valor brutal".

Flecha, que es además miembro de la Academia Madrileña de Gastronomía y posee una animada cuenta de contenido sobre comida en Instagram bajo el alias de Don Disfrutón, cree, no obstante, que un error es sustituir las fotos por la IA al cien por cien. "Hay que compaginar un contenido fotográfico, aunque ya tenga sus años o pueda ser 'amateur', con material generado por la inteligencia artificial empleada correctamente".

Como guía para los que quieran comenzar a usar (bien) la IA recomienda "utilizar un modelo de pago, que no tiene por qué ser caro, porque hay licencias que comienzan en los 20 euros al mes". Lo que no es una opción, según él, es quedarse al margen: "Es peor no hacerlo que hacerlo mal al principio. El que no use la IA para generar contenido se va a quedar atrás", sentencia Flecha. Dicho de otra moda, hay que superar la edad de la comida plasticosa en redes hasta llegar a la naturalidad. Tras las imágenes de platos mutantes, esperan otras mucho más suculentas. 

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