Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Comer por menos de 15 €

Menú del día: La Taverna de Cal Temerari, cooperativismo de resistencia

Este espacio gastronómico ubicado en la cooperativa Cal Temerari, en Sant Cugat, da de comer bien a precios populares

Menú del día: Cal Gausac, 'castells' con fundamento en Sant Cugat del Vallès

Menús de mediodía: los mejores restaurantes de Barcelona para comer por menos de 15 €

Habas con butifarra de La Taverna de Cal Temerari.

Habas con butifarra de La Taverna de Cal Temerari. / Alberto García Moyano

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alberto García Moyano

Alberto García Moyano

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Con lo poco que sale uno del redil barcelonés, si os dijera que en dos meses ha habido tres visitas fuera de la ciudad no lo creeríais, ¿verdad? Pues yo tampoco, pero sucede que así ha sido. La tercera visita no fue casualidad, fue premeditada y anunciada el día de la publicación de Cal Gausac. Porque tocaba volver a Sant Cugat, había una cuenta pendiente. Porque además de la 'colla castellera' local, els Gausacs, y aunque para los de fuera nos cueste creerlo, hay más entidades preocupándose de que el tren no descarrile, que siga habiendo tejido social y que podamos seguir diciendo que hay cultura popular.

La Taverna de Cal Temerari

Plana de l'Hospital, 26. Sant Cugat del Vallès

Tf: 608.269.488

caltemerari.cat/la-taverna

Precio: 13,95 € (12,95 € para socios)

Es el caso de Cal Temerari, un equipamiento no municipal levantado gracias a una estructura cooperativa que permite que se promuevan iniciativas sociales y culturales que contribuyen al bienestar de su vecindad. Es la muestra de cómo se puede resistir a la vorágine en la que vivimos, marcando el paso y sin que te vayan empujando constantemente. Entre otras muchas y muy buenas iniciativas, aquí se gestó (y se gestiona), el Punkcugat, un festival de música que no cuenta con más apoyo que el de la gente que lo hace posible y aquellos que lo disfrutan. Este pasado mayo celebraron su sexta edición (una heroicidad, si me preguntan) y parece que la cosa va para largo. Bravo.

La entrada a la cooperativa Cal Temerari, donde está La Taverna de Cal Temerari.

La entrada a la cooperativa Cal Temerari, donde está La Taverna de Cal Temerari. / Alberto García Moyano

Muy bien, vale. Pero entonces ¿qué tiene que ver todo esto con los menús del día? Pues ahora vamos a por ello, porque uno de los motores de Cal Temerari es su casa de comidas: La Taverna de Cal Temerari. Y puedo decir con orgullo que tuve la suerte de visitarla esta vez compartiendo mesa y mantel(es) con Cinta, Ignasi, Lo Xeic, Nacho y el bueno de Martí (Sales), a quien engañé otra vez para comer, aunque esta vez en compañía de esta buena gente.

Cuentan, además de la oferta de carta y su actividad como bar (muy importante), a la hora de comer tienen un menú del día (bueno, de la semana) que demuestra que, si se quiere, se puede vivir sin precarizarse. Porque el menú cuesta 13,95 € (12,95€ para socios) y cumple con todas y cada una de las expectativas de un menú del día. En esta segunda visita he constatado que las superan.

Trse opciones de primero y otras tantas de segundo

Los 'temeraris' no se complican la vida: tratar magníficamente a cualquiera que entra en el lugar, tres opciones de primero y otras tantas de segundo. Estamos ante un menú muy bien equilibrado, porque si quieres pisar el acelerador, puedes, si quieres más suavidad, la tienes y también hay opción no cárnica. Salvando las distancias, me recuerda al menú de la La Deskomunal o incluso al de La Nova Farga, donde esa variedad no impide tener serias dudas para elegir porque todo pinta muy bien.

No obstante, la cabra tira al monte y de primero opté por las últimas habas de la temporada: en su punto, con butifarra negra en cantidad suficiente como para honrar el nombre del plato y menta. Cuando las cosas se hacen bien, se nota. Y este sería un magnífico ejemplo de ello.

La 'galta' con puerro escalivado y avellanas de La Taverna de Cal Temerari.

La 'galta' con puerro escalivado y avellanas de La Taverna de Cal Temerari. / Alberto García Moyano

Para el segundo se me hizo altamente complicado decidir si iba a ser el pescado al horno o la seducción permanente de la 'galta' con puerro escalivado y avellanas. Reconozco que no le quité la mirada al platazo de corvina de mi vecino de mesa pero tampoco puedo decir que me arrepintiese: la 'galta' apenas necesitó del uso del cuchillo para disfrutarla como una criatura.

El helado con ratafía de La Taverna de Cal Temerari.

El helado con ratafía de La Taverna de Cal Temerari. / Alberto García Moyano

Días especiales -y calurosos- se merecen postres a su altura. Si había helado con ratafía, pues de cabeza a por él. Y a compartir una bonita y animada sobremesa con gente que te devuelve el empuje que a uno le falta por desgaste. Día grande, día de celebrar y día de gran compañía.

Hay que ser muy conscientes de que espacios como este, al margen de la tremenda labor social que hacen, completan su hazaña dando de comer (bien y a precios populares) a una población entera y algunos astronautas como servidor. Se nos van muchos sitios, sí, pero la regeneración y la resistencia son también un hecho. Participemos de ella mientras podamos.

Ubicación de La Taverna de Cal Temerari en Google Maps.

Suscríbete para seguir leyendo