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Los restaurantes de Pau Arenós

Restaurante Imprevisto: altos platos cocinados en voz baja

Dispuestos al gran salto, Isabella Vivarelli, Alberto Jaime León, Luca Pinna y Raffaele D’Avico han trasladado el restaurante a un local mejor y más grande

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Luca Pinna, Isabella Vivarelli, Raffaele D’Avico y Alberto Jaime León, en Imprevisto.

Luca Pinna, Isabella Vivarelli, Raffaele D’Avico y Alberto Jaime León, en Imprevisto. / Belén González

Pau Arenós

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Los cuatro socios de Imprevisto, Isabella Vivarelli (1993), Alberto Jaime León (1985), Luca Pinna (1993) y Raffaele D’Avico (1990), han dado un gran salto, un salto de campeones de pértiga en busca de nuevos y evidentes horizontes.

Han cambiado de local, de la calle de Bailén (2022) a la de Mallorca (diciembre del 2025), vecinos de Melós, lo más reciente de Miquel Pardo, y Embat, la veteranía: un triángulo virtuoso.

Imprevisto

Mallorca, 308, Barcelona

Tf: 931.451.152

Menús degustación: 72, 85 y 140 €

Mejor y más grande, más bonito y acogedor con la arquitectura de Pere Cortacans, decorado con acierto, la cocina sin barreras, con una barrita para dos comensales curiosos, la Mesa del Chef. Del antiguo Imprevisto han trasladado el mini 'kamado'.

El espárrago con escabeche de 'miso' y cremoso de jamón de Imprevisto.

El espárrago con escabeche de 'miso' y cremoso de jamón de Imprevisto. / Belén González

Nadie pasa sin saludar a Luca y a Raffaele porque los clientes que cruzan al comedor interior lo hacen por la cocina, y quienes están en las mesas de la entrada son testigos de sus evoluciones.

Diría que los cocineros susurran o hablan en silencio –compenetrados, sin palabras– porque una sola frase nerviosa puede intranquilizar a la concurrencia.

Cocinan en voz baja para altos platos. Las cocinas abiertas son la garantía de las buenas maneras, al menos durante el servicio.

La cigala a la brasa con ajoblanco y gazpachuelo de gambas de Imprevisto.

La cigala a la brasa con ajoblanco y gazpachuelo de gambas de Imprevisto. / Belén González

No sé en su vida privada, pero en la profesional Luca y a Raffaele son de pocas palabras. Isabella es la voz. Isabella, al frente de la sala, dice: «Ha sido un proyecto difícil, lo que nos ha unido más».

Dentro, la bodega de Alberto Jaime León, funcional y hermosa, un refugio climático para quien tuvo que ir encontrando espacios para las botellas en Sergi de Meià, en Alvart y en el Imprevisto original.

Vinos que crecen trago a trago, como la pinot noir Coteaux de l’Auxois Clos de la Romanée 2023, la moneu Natiu 2023 y la godello Guímaro 2024. Y el acertado cóctel de bienvenida con ginebra, limón y albahaca. «Son 900 botellas, la mayoría, de Catalunya, sin cerrarme a otros países», cuenta el sumiller.

El pichón con diferentes cocciones de Imprevisto.

El pichón con diferentes cocciones de Imprevisto. / Belén González

Desprendidos de las cartas, disponen de tres degustaciones: 72, 85 y 140 € en la Mesa del Chef. Los precios también han ido en aumento desde aquel chollo de hace cuatro años con el menú de mediodía a 21 €.

Los cuatro, tres italianos y un ecuatoriano, se hicieron amigos en el restaurante Caelis, de Romain Fornell. Y para este reinicio han fichado a dos personas, al pastelero francés Sophiane Hugo Hameaux y al camarero polaco Edgar Vele. La ONU está en la calle de Mallorca. En la pica, Qaisar Saleem.

Cocina sin huella territorial clara –son italianos que no hace cocina italiana, y esta vez echo en falta un plato de pasta–, la inician siguiendo la flecha del producto, como ese espárrago con escabeche de 'miso', cremoso de jamón, 'gelée' de 'dashi', flor de hinojo y trigo inflado.

El comedor y la bodega del restaurante Imprevisto.

El comedor y la bodega del restaurante Imprevisto. / Belén González

Sabroso, aunque la pregunta es: ¿la hortaliza necesita tantos elementos siendo solo dos chefs en el pase?

Sin dejar la excelencia, la cigala a la brasa con ajoblanco, gazpachuelo de gambas, gel de ajo negro, hojas de tagete, y, de nuevo, la disparidad encuentra una rara armonía.

Antes del espárrago y la cigala, el taco de maíz morado con pollo pibil y la lionesa con cremoso de queso de cabra y col lombarda, y no hay mejor manera de decir «hola, sed bienvenidos».

El tartar de solomillo de vaca, que ya había probado en versión 'quenelle', con semillas de mostaza y mayonesa de 'raifort', y un trabajo interesante con el jugo reducido de la carne. Innecesaria la teja, un motivo decorativo al que son afectos demasiados restaurantes.

La entrada del restaurante Imprevisto.

La entrada del restaurante Imprevisto. / Belén González

Bien la corvina a la brasa con berenjena ahumada, piparra y patata crujiente, aunque necesitada de una cocción más corta o de un pedazo más grande, y formidable el pichón: la pechuga a la plancha, la terrina del muslo, la tartaleta con el hígado y jugo de cereza.

Postres con nervio: el merengue crujiente con ruibarbo (una raíz poco frecuente en la postrería local y que también apareció en Gurí) y la tarta de albaricoque, con mascarpone y queso azul, un buen juego fruta-lácteos.

El futuro es imprevisto, fortuito, inopinado: lo encaran sin miedo, Isabella, Alberto Jaime, Luca y Raffaele.

El equipo

Sophiane Hugo Hameaux, Edgar Vele y Qaisar Saleem.

Ubicación del restaurante Imprevisto en Google Maps.

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