Sabores viajeros
Dos platos, mil sonrisas: el fenómeno Osaka Bang conquista Sant Antoni
Este diminuto restaurante triunfa con una carta cortísima, basada en dos especialidades japonesas: 'okonomiyaki' y 'takoyaki'
Los mejores restaurantes de Sant Antoni que merecen una visita (1)
Los mejores restaurantes de Sant Antoni que merecen una visita (y 2)

Jasmine Angel y Masumi Escartín, en el restaurante Osaka Bang. / EL PERIÓDICO

Cuando uno cruza la puerta de Osaka Bang (Aldana, 9), tarda apenas unos segundos en entender que aquí hay algo más que servir comida japonesa. Es una energía difícil de explicar. Una bienvenida que no parece ensayada. Sonrisas sinceras. Gente feliz haciendo feliz a la gente. Y eso, en una ciudad donde cada semana abre un restaurante nuevo, vale casi tanto como comer bien.
Osaka Bang. El nombre ya tiene ritmo. Tiene gracia. Tiene personalidad. En Osaka, cuando dos personas descubren que comparten ciudad, existe esa forma espontánea de reconocerse, de celebrar el encuentro con un 'Osaka Bang'. Jasmine -'Jas', como se la conoce- Angel, australiana de 37 años y afincada en Barcelona desde hace 12, quiso trasladar precisamente esa sensación: la alegría de encontrarse, de compartir, de sentirse en casa incluso estando lejos de ella.
Osaka Bang
Aldana, 9. Barcelona
Instagram: @osaka_bang
Precio medio (sin bebida): 15 €
Porque Osaka Bang también habla de la Barcelona de hoy. Esa ciudad cosmopolita donde conviven decenas de nacionalidades, donde personas llegadas de cualquier rincón del mundo terminan construyendo proyectos que ya forman parte del paisaje del barrio.
Un pequeño local con un corazón enorme
Solo 20 plazas en el interior -10 de ellas frente a la barra- y una espléndida terraza en Sant Antoni bastan para dar forma a este restaurante que abrió hace apenas cuatro meses. Al frente está Jas acompañada por un equipo que refleja exactamente la esencia del proyecto: Carlos Ortega, Masumi Escartín y Aiki koga. Una australiana, un catalán, una japonesa-española, una japonesa. Cuatro personas entre los 20 y los 40 años que reciben al cliente como si lo estuvieran esperando desde hace tiempo. La sensación resulta contagiosa. Cuesta no devolverles la sonrisa.

Jasmine Angel y Masumi Escartin en Osaka Bang / Laia Zieger
Después llega la comida. Y vuelven los motivos para sonreír. Mientras la mayoría de restaurantes japoneses amplían cartas hasta el infinito, Osaka Bang hace justo lo contrario. Solo prepara dos especialidades. 'Takoyaki' y 'okonomiyaki'. Nada más. O mejor dicho, nada menos. "Hacemos muy pocas cosas, pero queremos hacerlas realmente bien", resume Jas. Es una filosofía muy japonesa: repetir una receta una y otra vez hasta dominarla a la perfección.
Mucho más que 'sushi'
Jasmine descubrió el 'okonomiyaki' con apenas 15 años en Australia. Aquella primera "tortilla japonesa" le cambió la forma de entender la cocina. "Me voló la cabeza", recuerda entre risas. La curiosidad terminó convirtiéndose en obsesión. Con 17 años viajó a Japón decidida a probar todos los 'okonomiyaki' posibles (cada región tiene su versión de este plato). Fue en Osaka donde encontró el que marcaría su futuro: más grueso, jugoso, elaborado sin fideos y con una masa muy particular que acabaría convirtiéndose en su sello.
Años después regresó para aprender la técnica de la mano de Eiko Fuziwara, una abuela japonesa que todavía hoy sigue enseñándole los secretos de una elaboración que exige paciencia, precisión y muchísimas horas de práctica. Esa dedicación se nota en cada pieza que sale de la plancha. La masa mezcla huevo, harina, verduras y un caldo tradicional de pescado que, secreto de la casa, lleva 'yamaimo' -un tubérculo japonés que aporta textura- y 'kostubu', unas bolitas crujientes de harina frita. Como una especie de crepe o tortilla, durante la cocción no deja de girarse una y otra vez para conseguir ese contraste entre un exterior dorado y un interior sorprendentemente esponjoso. A eso se suman complementos de vegetales o proteínas.
Cada mañana, Jasmine compra en el mercado de la Barceloneta lo mejor que encuentra. A partir de ahí decide qué versiones de 'okonomiyaki' cocinar ese día. Las hay de buey, calamar, beicon, 'shiitake', opciones vegetarianas, veganas y también sin gluten. Otras inspiradas en platos tan nuestros como la carrillera o el fricandó, que sorprenden y gustan, confiesa. Hay libertad total, porque el 'okonomi' significa "frito al gusto". Algo así como un plato de reaprovechamiento que se puede preparar con lo que haya a mano. Y esa libertad es precisamente la filosofía que sigue el restaurante.
"El 'okonomiyaki' parece sencillo, pero la base es muy complicada", explica Jasmine. No es casualidad que la cocina esté completamente abierta a la calle. Desde el escaparate cualquiera puede detenerse a observar el ritual casi hipnótico con el que preparan cada plato. "Quiero que la gente vea cómo cocinamos. Todo se hace al momento, delante del cliente y con producto fresco."
Cocina japonesa... con acento barcelonés
La otra gran protagonista son las 'takoyaki', las famosas bolitas japonesas tradicionalmente elaboradas con pulpo. Aquí siguen respetando la receta clásica, aunque de vez en cuando aparecen versiones inesperadas. Han preparado algunas con sobrasada y queso.
Todo es casero. Incluso las verduras encurtidas que sirven como aperitivo, llamadas 'asazuke', o el único postre de la casa: un esplendido 'cheesecake' que se merece los primeros puestos de ránking en la materia. Para beber, cervezas y refrescos japoneses conviven con una pequeña selección de vinos naturales catalanes.
Ya forma parte del barrio
Antes de abrir Osaka Bang, Jasmine recorrió un camino poco convencional. Trabajó en diferentes sectores al llegar a Barcelona y, hace poco más de dos años, comenzó a preparar 'takoyaki' y 'okonomiyaki' desde una 'food truck' que recorría festivales y eventos privados, incluido Primavera Sound. Hasta que decidió dar el salto. Mantiene su cocina itinerante a modo de 'pop-up', pero se hizo con el local. Tenía claro dónde quería hacerlo. "Siempre supe que sería en Sant Antoni. Fue el primer barrio donde viví cuando llegué a Barcelona y es un lugar espléndido porque converge mucha gente"
Hoy buena parte de su clientela ya es vecina. Hay familias que repiten cada semana, parejas que vuelven con amigos y también japoneses residentes en Barcelona que encuentran aquí un sabor que les recuerda a casa. "Me emociona cuando un japonés me dice que por fin puede volver a comer como en Osaka." Y probablemente ese sea el mejor elogio posible.
En una ciudad donde a menudo buscamos grandes cartas, técnicas imposibles o conceptos espectaculares, Osaka Bang demuestra que también existe otra forma de conquistar. La de hacer muy pocas cosas, pero hacerlas muy bien. La de cocinar con paciencia, recibir con cariño y convertir un restaurante diminuto en uno de esos lugares donde uno siempre acaba sintiéndose como en casa. Y sí. Con un tíquet que rara vez supera los 20 euros por persona, es además uno de esos pequeños milagros que todavía guarda Sant Antoni. ¡Larga vida a Osaka Bang!
Suscríbete para seguir leyendo
- Estos son los principales síntomas en los ojos después de ver el eclipse solar
- La pregunta que toda persona con miopía y astigmatismo se hace ante el eclipse: ¿cómo me pongo las gafas homologadas si ya llevo gafas para ver?
- El eclipse solar de hoy en Barcelona: dónde verlo y los lugares que ofrecen las mejores vistas
- Federico (93 años) vive oculto y sin electricidad en el bosque desde hace casi un siglo: 'No hay lagartos, no ves una culebra ni por asomo... no hay agricultura y los pájaros se van todos
- Alerta eclipse: retirado del mercado un nuevo modelo de gafas homologadas para ver el eclipse solar
- Eclipse solar hoy, en directo | A qué hora es en España, cómo verlo con gafas y última hora hora del fenómeno astronómico este 12 de agosto
- El gran eclipse solar total de 2027: durará más de 6 minutos y oscurecerá buena parte del planeta
- La DGT empieza a pintar círculos blancos en las curvas para proteger a los motoristas