En el Eixample
Restaurante Neo Bistro: la carta de amor a Barcelona de un chef marroquí y un empresario ruso
Achraf Rahmoun y Aleksandr Peresunko sirven platos de cocina mediterránea, proponen un menú de homenaje a la luz de la ciudad, regalan libros a los clientes y ofrecen sus paredes a los artistas locales
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Achraf Rahmoun y Aleksandr Peresunko, propietarios del restaurante Neo Bistro. / Vladislav Myagkoff

La enésima prueba de que Barcelona es una referencia gastronómica a nivel planetario y un lugar en el que medio mundo sueña como lugar donde vivir es la existencia de Neo Bistro, un restaurante ubicado en el corazón del Eixample que montaron hace un par de años un cocinero marroquí y un empresario ruso enamorados de la ciudad.
Porque no puede entenderse de otra manera que los treintañeros Achraf Rahmoun y Aleksandr Peresunko decidieran no solo instalarse en la capital catalana, sino abrir un establecimiento como este, donde, además de servir platos más que notables, proponen menús de homenaje a la luz de la capital catalana, regalan libros a los clientes y ofrecen sus paredes para que artistas locales cuelguen sus obras.
Neo Bistro
Aribau, 151. Barcelona
Tf.: 722.265.138
neobistro.es
Precio medio (sin vino): 40-50 €
Menú Solar (hasta el 12 de agosto): 58 € sin maridaje (74 € con maridaje)
Se conocieron aquí en 2023 aprendiendo castellano en una escuela de idiomas. Habían llegado hacía poco desde Rusia, donde vivían y trabajaban. El de Casablanca, que se había formado como pastelero en su país y como cocinero en Francia, llevaba nueve años en San Petersburgo trabajando de lo suyo pero la guerra de Ucrania dificultó la supervivencia de su negocio porque era muy complicado comprar productos o maquinaria debido a las sanciones internacionales. Así que decidió irse y, puesto a elegir, no lo dudó mucho; podía haber vuelto a Francia pero su destino iba a ser Barcelona porque sabía del nivelazo gastronómico que se gasta por estos lares. Consiguió hacer prácticas en Aleia, Caelis y Uma "para entender la cocina que se hace aquí y abrir algo propio".
Peresunko vivía en Moscú y a su mujer, que es modelo, le surgió una oportunidad laboral en Barcelona. No se lo pensaron y se instalaron en la ciudad. Y él, que se dedicaba al sector bancario y podía teletrabajar, decidió dar el salto al mundo de la restauración tras conocer a Rahmoun. Ya llevaba años con la idea de abrir un negocio "de hospitalidad". "Solo hacía números, números, números... Me sentía desconectado de la vida real porque no ves a las personas. En cambio, en un hotel, un bar de copas o un restaurante tratas directamente con la gente", resume. Y eso le animó a tirarse a la piscina.

El tartar de gamba roja con 'kumquat' del Menú Solar del restaurante Neo Bistro. / Vladislav Myagkoff
Había agua en ella porque Rahmoun había creado en Barcelona con otros socios Corgi Café, una cadena de locales especializados en 'brunchs' y cafés de especialidad que ya va por el quinto establecimiento. Y sobre todo, había química entre ellos ("Achraf habla ruso y eso nos conectó"). De la química a la amistad y a la confianza mutua para dejar sus respectivos trabajos e invertir el dinero en Neo Bistro, un agradable y elegante restaurante de cocina mediterránea contemporánea. "Es un proyecto pequeñito que pretende integrarse en la vida de los barceloneses como intentamos hacer nosotros a nivel personal", comenta su socio. "Si quieres entender a la gente de un lugar tienes que probar su comida. Así que hacemos cocina de Barcelona a nuestra manera porque aquí también están reflejados mis años en Francia", resume el cocinero.
Postres caseros sublimes
No inventan nada, pero todo lo hacen más que bien. Por la mesa desfilan platos de corte clásico en los que brilla el producto, siempre de calidad: desde el sensacional 'steak tartar' con chalota caramelizada crujiente y rábano picante, que puede presumir de ser uno de los mejores de Barcelona, hasta los sublimes postres caseros (tiramisú, 'mousse' de avellanda tostada con caramelo salado, chocolate y café...), demostración fehaciente del talento de Rahmoun en el apartado dulce.

Corona Solar, un carpacho de vieira con emulsión de 'yuzu' y crujiente de tupinambo. / Vladislav Myagkoff
Lo bordan en la carta y en las sugerencias fuera de la carta, en el menú de mediodía laborable (19,95 €)... y el en Menú Solar que se han inventado con la intención de homenajear la luz de su querida Barcelona. "Nos ha acogido generosamente y queremos agradecérselo”, afirman. Rahmoun lo ha creado con ingredientes de temporada y proximidad rojos, naranjas y amarillos, los tres colores del astro rey. "Pretendemos poner el sol en cada plato", subraya Peresunko. Se puede degustar cada noche hasta el 12 de agosto, justo cuando se produzca el eclipse; no hay mejor fecha para finiquitarlo.

'Ganache' de haba 'tonka' con fresas del Maresme y granizado de naranja sanguina del Menú Solar del restaurante Neo Bistro. / Vladislav Myagkoff
El menú empieza con un cóctel de bienvenida de naranja sanguina y sigue con el entrante Sol y Mar, con suaves anaranjados como el tartar de gamba roja con 'kumquat'; el Corona Solar, un tierno carpacho de vieira con una sutil emulsión de 'yuzu' y tupinambo crujiente, y Fuego Rojizo, un 'tataki' de solomillo de vaca vieja con remolacha en escabeche y jugo de carne reducido. Cierra la experiencia el Dulce Estelar, una sensacional y refrescante 'ganache' de haba 'tonka' con fresas del Maresme y granizado de naranja sanguina.
El libro que llega con la cuenta y te puedes llevar a casa
Y atención al broche del ágape: la cuenta llega dentro de un libro, como hacen en Neo Bistro desde el primer día. En este caso, 'Paraules al sol', de la mallorquina Maria Antònia Oliver, que el comensal puede llevarse a casa. “Es una manera de expresar nuestro respeto por Catalunya, su lengua, su literatura y sus tradiciones culturales. Aunque muchos miembros de nuestro equipo han nacido fuera de aquí, consideramos importante no limitarnos a trabajar aquí, sino integrarnos en la cultura local, conocerla y rendirle tributo a través de los proyectos que creamos”, destaca el Peresunko.
La iniciativa comenzó de manera tímida pero el restaurante se ha convertido ya en un lugar donde los clientes dejan y cogen libros de manera espontánea. "Damos una segunda vida a los libros".
Y todo (el menú, los libros, los cuadros...) porque aman a Barcelona. "Nos encanta un montón", dicen. Neo Bistro, en el fondo, no es un restaurante, es una carta de amor a la ciudad.
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