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Comer por menos de 15 €

Menú del día: Casa Trampa, el corazón de Vallvidrera

Este establecimiento fue tan frecuentado como celebrado por uno de los faros de la gastronomía y la literatura modernas como Manuel Vázquez Montalbán

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Los guisantes con jamón del restaurante Casa Trampa.

Los guisantes con jamón del restaurante Casa Trampa. / Alberto García Moyano

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Alberto García Moyano

Alberto García Moyano

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La de hoy es una cuenta saldada (conmigo mismo), una compensación por retraso absolutamente injustificado (el mío) y un intento de empujar para que el cierre del Parque Natural de Collserola no cause los estragos que está causando en lugares de la zona como este.

Por fin escribo sobre uno de los lugares en los que ya en mi infancia celebrábamos muchas cosas, porque abordar la carretera de Vallvidrera era una excursión familiar en sí misma que culminaba en la plaza de Vallvidrera buscando algún lugar imposible para aparcar y así poder entrar en ese comedor y que nos sirvieran en esas míticas bandejas metálicas alargadas que en el 99,9% de los casos garantizan un buen ágape.

Casa Trampa

Plaza de Vallvidrera, 3. Barcelona

Tf: 93.406.80.51

Instagram; @restaurantecasatrampa

Precio: 15,50 €

Desde pequeñito me fascina Vallvidrera, me parece un balcón precioso con mucha y muy importante historia tras él. Vázquez Montalbán le dedicaba con cierta frecuencia elogios más que justificados (también a la comida y al lugar de hoy) y no hay más que pisarlo para comprobarlo con tus propios sentidos. Eso sí, a la tierna edad de 34 años me enteré de que no era un municipio de Barcelona sino un barrio perteneciente al distrito de Sarrià-Sant Gervasi, ya me perdonaréis (o no). Como no hay mal que por bien no venga, os puedo decir que sigo cumpliendo con mi objetivo de narrar un menú de cada uno de los barrios de Barcelona, porque este, sin duda, faltaba.

La entrada de Casa Trampa.

La entrada de Casa Trampa. / Alberto García Moyano

El núcleo urbano de Vallvidera, o los alrededores de la plaza de Vallvidrera al menos, tras la desaparición del Bar Josean (actualmente un despacho de arquitectura), cuenta con un solo bar, así que me acerqué a hacer el aperitivo al Bar Miguel, justo en la frontera entre Les Planes y Sant Cugat del Vallès, un milagro de bar con el que casi me pasa como con La Nevera, pero esta vez el deber era el deber. Ya volveré. Mientras tanto, rumbo a Casa Trampa, que falta gente.

La sala del restaurante Casa Trampa.

La sala del restaurante Casa Trampa. / Alberto García Moyano

Curiosamente, en Casa Trampa cierra los jueves pero los miércoles hay 'arròs a la cassola' y, si bien uno es un devoto de este plato, si en este adorado lugar hay de primero uno de los emblemas de la casa, los guisantes con jamón, uno renuncia a lo que haga falta. No os dejéis engañar por mi mala fotografía, porque menuda ración, qué ricos los guisantes y qué cantidad de jamón alojado en el plato. Ese tipo de plato que viene con ración de nostalgia (de la buena) incorporado, que te transporta a la más feliz de tus infancias, que te recuerda que hay que volver más y enseñarle a tu descendencia dónde fuiste -y eres- feliz.

El codillo al horno del restaurante Casa Trampa.

El codillo al horno del restaurante Casa Trampa. / Alberto García Moyano

No siendo mi costumbre, os canto los segundos de ese día, a ver si veis fácil escoger: codillo al horno, muslo de pollo al horno, libritos o albóndigas con 'samfaina'. Si no fuera porque a veces pido el comodín de la llamada aún estaría deshojando la margarita, porque no había plato malo en esa lista, no había más que echar un vistazo a la sala. Suerte que hice caso de mi estimado Enric @debarenbarri, quien tiene como lema no dejar escapar un codillo al horno si se pone a tiro. De los que cuenta con muchííííísima cebolla alrededor y se corta sin necesidad de cuchillo. Qué triunfo, 'mamma mia'.

El flan casero de 'mató' del restaurante Casa Trampa.

El flan casero de 'mató' del restaurante Casa Trampa. / Alberto García Moyano

La guinda a tan precioso recuentro lo puso el flan -casero- de 'mató' (si mi maltrecho cerebro no lo recuerda mal). Justo lo que esperas de un sitio tan frecuentado como celebrado por uno de los faros de la gastronomía y la literatura modernas: Manuel Vázquez Montalbán.

La vuelta a casa fue de aquellas que te hace pensar en cómo de bonita es esa ciudad que mantienen vivos lugares como Casa Trampa y cómo de inútil -y estúpido- es pretender retirar los rótulos de lugares como la Bodega Fermín o la Bodega Carol por una supuesta vulneración de una ordenanza del paisaje urbano de la ciudad cuando Barcelona no está precisamente como para ir desprendiéndose de la identidad que la conforma.

Ubicación del Restaurante Casa Trampa en Google Maps.

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