Gastronomía asequible
Barcelona buena y barata: Bar Plaza, tortilla de zorza, sardinas en escabeche y alma gallega en la Teixonera
Esta autoproclamada 'taberna galega' acumula más de 60 años dando de comer cerca de Vall d'Hebron
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Marta Romero, Xavi Reyes y Christian Iglesias, en la cocina vista del Bar Plaza. / Òscar Gómez

Donde Barcelona se encuentra con Collserola, cerca de Vall d'Hebron, la Teixonera es periferia en la periferia. Un barrio encaramado a un balcón sin vistas a la ciudad, poco glamur y muy currante. Pintada de verde eléctrico, la fachada del Bar Plaza llama la atención. Sobre el toldo, se auto proclama: 'Taberna galega'. En el interior, una sala espaciosa con (también verdes), mesas de madera oscura, barra larga y cocina vista.
Bar Plaza
Arenys, 14. Barcelona
Tf: 93.197.23.73
Instagram: @barplaza_bcn
Pincho de tortilla con zorza: 5,50 €
Caracoles: 9,50 €
Sardinas escabechadas con patatas y huevo: 10,50 €
Las cocinas vistas me parecen una bendición, y en la del Bar Plaza habita un cocinero, Xavi Reyes, que lleva gorro. En la gastromodernidad que transitamos, esto es una excepción. Se lo dices y el cocinero se sorprende de que te sorprenda. También lo hace Christian Iglesias, propietario que a sus 23 años comanda las operaciones. El local acumula más de 60 años de historia y junto a su padre decidieron rescatar el establecimiento que había cerrado. Cada día desde Sant Adrià, llega y toma el timón, pese a la juventud, parece tenerlo muy claro. La familia tiene otro restaurante gallego.

La sala del Bar Plaza. / Òscar Gómez
Como son una 'taberna galega', hemos venido por su tortilla de zorza. Y por su tortilla de zorza volveremos. Xavi pela patatas con rapidez, como el guitarrista que puntea un solo sin mirar las cuerdas, el cocinero pela de memoria. Trabaja con un cuchillo de mango metálico, parece un cuchillo de colegio. Pela y corta (variedad agria) para freír y nos monta la tortilla al momento. La zorza es picadillo gallego, carne de 'cocho' (cerdo), picada y aderezada con sal, ajo y pimentón. En lugar de rellenar el embutido, los gallegos la cocinan directamente. En este caso, dentro de una tortilla de patata, es decir, patata, chorizo y huevo. Éxito.

Tortilla con zorza gallega del Bar Plaza. / Òscar Gómez
Las croquetas son enormes, las hacen con pies de cerdo y el interior suma a la cremosidad el matiz pegajoso del colágeno. Tienen pensado ir ampliando el repertorio, por ahora, de jamón y estas de manitas ministeriales. La bomba se emplata con una base de 'ajonesa' (no le hace falta tanta) y son aún más gustosas que las croquetas.
Pero la gran sorpresa llega cuando pedimos unas sardinas escabechadas que nos habían sonreído desde la vitrina sobre la barra. Xavier propone combinarlas con huevo y patatas fritas: “Es una combinación que hago para los menús, porque solas, cuesta que me las pidan. En cambio, con patatas caseras y huevo salen muy bien”. Adelante, por un rato somos tuyos, cocinero.

Sardinas en escabeche con huevo frito y patatas caseras del Bar Plaza. / Òscar Gómez
El resultado es una combinación heterodoxa de buen rendimiento. La yema del huevo resbala hasta el fondo del plato y termina ligada (no llega a emulsionar) con el vinagre y el aceite del escabeche. El conjunto es sabroso y festivo. Creativo. Se lo digo al cocinero, que no me cree y sigue guisando. Marta Romero, camarera, sonríe. Y es una alegría constatar que el escabeche aún tiene predicamento en estos tiempos.
Caracoles, callos, flanes, 'puddings'...
Caracoles guisados estilo riojano, excelentes. Callos correctos (de estilo madrileño). Los flanes y los 'puddings' son caseros, reposan en la vitrina posterior, junto a la cocina, a la vista de todo el mundo. En otra vitrina se exhiben productos como la zorza, el botillo, el queso, la oreja, los chorizos y algún vino de origen gallego.
En la mesa de al lado, resulta divertido ver interactuar al joven Christian con los parroquianos del barrio, buenos clientes, talluditos, resabiados. “Los huevos con patatas, que lleven algo de chorizo”, piden. Ante la duda sobre si usar el chorizo ibérico, Cristian reconduce con suavidad y finalmente optan por el gallego. Cocina popular y oficio. Desde Sant Adrià hasta la Teixonera, de ahí al paladar, y del paladar, al cielo.
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