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Precios amigables

Parada Torres: esto es lo que se puede comer en el restaurante más asequible de los hermanos Torres

Los gemelos abren, el 4 de junio, un bar enorme en el mercado de Santa Caterina donde sirven tapas y platillos de toda la vida que van "un poco más allá"

Javier y Sergio Torres, chefs y gemelos: «Imposible estar separados. Hasta nuestras mujeres nos dicen: ‘Que corra un poco el aire’»

Restaurante Cocina Hermanos Torres: 360º de espectáculo gastronómico

Los hermanos Sergio y Javier Torres, en la barra de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

Los hermanos Sergio y Javier Torres, en la barra de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina. / Pau Gracià

Ferran Imedio

Ferran Imedio

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Cuando estaban a punto de abrir Eldelmar, en octubre de 2024, Sergio y Javier Torres decían sentirse felices porque con este restaurante del Balcón Gastronómico sentían que estaban saldando una deuda con Barcelona. "Le debíamos algo popular a la ciudad", confesaron. Este mes de mayo de 2026 toca actualizar aquellas declaraciones porque los gemelos están a punto de abrir un establecimiento que homenajea al bar de toda la vida: Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

Lo hacen junto con Ramón Rodríguez y Pia Pishkoohani, propietarios de Pantea Group, que poseen el citado Eldelmar, además de Superlocal (también en el Balcón Gastronómico), PúblicoAnita Flow y Can Fisher, y los chiringuitos Vai Moana y La Deliciosa.

Parada Torres

Avenida de Francesc Cambó, 16 (mercado de Santa Caterina). Barcelona

paradatorres.com

Instagram: @parada.torres

Precio medio (sin bebida): 30-35 €

Parada Torres es mucho más popular que el sofisticado Eldelmar e infinitamente más asequible que el 'triestrellado' Cocina Hermanos Torres. El 4 de junio comenzará la andadura de este espacio donde quieren que haya canalleo y buena manduca.

No era este un proyecto que entrara en sus planes pero vieron claro que debían atreverse con él. Se habían enterado por casualidad y a última hora de que salía a concurso la gestión como restaurante de un espacio de 450 metros cuadrados... en el mercado que frecuentaba su abuela. Directo al corazón. ¿Qué mejor manera que esta de recordar sus orígenes y reivindicar los mercados y la comida cercana y directa que tanto les apasionan?

La barra de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

La barra de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina. / Pau Gracià

Un restaurante enorme, este Parada Torres, con cabida para 160 comensales. Donde hubo tres puestos hay ahora una isla de la que salen platillos de todo tipo para compartir porque está equipada "como un Ferrari". La rodea una barra desde la que asistir en primera fila a la danza de los cocineros. También se les puede ver en acción desde casi cualquier mesa del establecimiento, que cuenta con una terraza en la avenida de Francesc Cambó, convertida casi en una plaza en ese tramo.

Abierto todos los días con cocina ininterrumpida

"O lo hacemos a lo grande o no lo hacemos, no sabemos hacer cosas pequeñas", bromea Sergio. "Esto es una plaza de toros pero no nos da miedo porque pensamos que Barcelona tiene capacidad para llenar un sitio así", remacha Javier.

Un sitio "así" es un "'bareto' de mercado", un sitio abierto todos los días de la semana, con una cocina ininterrumpida desde que abre a media mañana hasta que cierra, casi a medianoche; donde suena rumba en la sala y gritos de una pescadera en los lavabos vendiendo boquerones y sardinas; donde el personal luce camisetas con leyenda del tipo "más frescos que una lechuga" y "aquí se viene a hacer el gamba"; donde los servilleteros metálicos de toda la vida siguen conteniendo miniservilletas que apenas limpian nada; donde gastarse 30-35 euros de media en tapas y platillos de siempre, y en sugerencias del día según lo que haya en la lonja, pero siempre "con un toque Torres porque van un poco más allá".

El pepito de ternera de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

El pepito de ternera de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina. / Pau Gracià

Como la ostra con un puntito de 'yuzu' (cítrico japonés); como la escalivada hecha a la brasa de carbón que se deshace en la boca y tú con ella (de placer); como esa ensaladilla rusa donde el atún es sustituido por una lubina escabechada ("¿por qué no?", se pregunta Sergio); como la tortilla de patata "siempre con cebolla" hecha al momento y más que melosa; como los macarrones de cardenal con chorizo -poco- picante y jamón que recuerda al que les hacía su hermano David; como el pepito de tierna ternera aderezado con mayonesa trufada y pesto de tomate seco y parmesano; como la crema catalana con romero "¡de Collserola!"...

'Esqueixada' de bacalao de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

'Esqueixada' de bacalao de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina. / Pau Gracià

No hay impostura porque lo llevan en el adn; su padre tuvo el Bar Plaza. Y eso se nota cuando das un mordisco a las croquetas de jamón de bellota, tan cremosas como crujientes; a la canónica 'esqueixada' de bacalao; a los torreznos de Soria, que de tan bonitos que son pena comerlos; a la majestuosa butifarra de Banyoles con 'mongetes' de Santa Pau...

Torreznos de Soria de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina.

Torreznos de Soria de Parada Torres, en el mercado de Santa Caterina. / Pau Gracià

La lista es larga. "Es lo que nos gustaría comer si estuviéramos en un bar de mercado, así que había que cubrir todo el abanico". Y más que se ampliará la carta si finalmente se atreven a servir 'esmorzars de forquilla'.

"Tenemos buenas vibraciones, lo notamos. Lo vamos a llenar", proclama Sergio. Está feliz. Su hermano Javier, también. "No quisimos quedarnos con el bar de mi padre porque queríamos hacer alta cocina. Si nos lo hubiéramos quedado, no habríamos conseguido todo lo que tenemos y ahora Parada Torres no existiría". Y no sentirían que, ahora sí, van a saldar esa 'deuda' que tenían con Barcelona.

Mapa de la ubicación del Mercado de Santa Caterina.

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