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Los restaurantes de Pau Arenós

Restaurante Roig Robí: una casa que ofrece seguridad (y un relajante jardín)

En el 2027, Roig Robí llegará a los 45 años con la misma fiabilidad de siempre, con una cocina sin sobresaltos que busca complacer

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Joan Crosas, en el restaurante Roig Robí.

Joan Crosas, en el restaurante Roig Robí. / Pau Gracià

Pau Arenós

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El Roig Robí fue fundado en 1982 por Mercè Navarro; en 1992, Tàpies les regaló el cuadro que ilustra la carta y en el 2023 falleció la 'mestressa', aquella mujer intrépida llegada de Olesa de Montserrat, que se quedó a cargo de seis hijos y que tuvo que inventarse como restauradora.

Joan Crosas Navarro, el tercero de los hijos de Mercè, forma parte de esta historia desde el comienzo («el menú lo escribía yo a mano») y ha sido cocinero y es el propietario, con un pie en la cocina y otro en la sala. Porque la clientela, la clientela de siempre, quiere ver a Joan y ser saludada y ser atendida y escuchar recomendaciones.

Roig Robí

Sèneca, 20. Barcelona

Tf: 932.189.222

Menús degustación: 56 y 74 €

Precio medio (sin vino): 65 €

Hoy, detrás de mí, el presidente de una bodega; delante, la viuda de un editor y, en el reservado, un célebre violagambista. Sin desmerecer al maestro y el instrumento, prefiero los bigotes de la gamba.

La sepia, patatas y guisantes de Roig Robí.

La sepia, patatas y guisantes de Roig Robí. / Pau Gracià

El Roig Robí es un restaurante caja fuerte: ofrece confianza, discreción y buenos dividendos en forma de comida. No hacen ruido, no llaman la atención, en el 2027 llegarán a los 45 años con gratitud.

Joan no se queja, pero yo pregunto si se sienten olvidados. Sabe que la moda es efímera y que ellos están por la permanencia.

La terraza interior es un desahogo, un jardín reclamado por los conocedores de espacios atractivos.

Tàpies fue cliente gracias al galerista Carles Taché y, en las paredes, siete piezas suyas, obra gráfica tan representativa del Roig Robí como el helado de coco con naranja amarga, en la oferta desde el primer día.

La versión del 'farcell de perdiu amb col' de Roig Robí.

La versión del 'farcell de perdiu amb col' de Roig Robí. / Pau Gracià

Por circunstancias que no vienen al caso, he comido dos veces en un mes. La primera, los guisantes 'ofegats' con cebolla y butifarra negra, la elegancia de lo rústico y fiable; colmenillas a la crema, un clásico afrancesado que ha vuelto, o que nunca se fue; dentón (demasiado hecho) al horno con patatas y cebolla y cordero a baja temperatura y berenjenas y tarta Massini. Y el tinto, Lasensal 2023, garnacha tinta y syrah del Montsant.

En el segundo acto, he repetido el Massini porque diría que este es el único restaurante de la ciudad que lo tiene como postre: bizcocho, nata, trufa y crema quemada, común en el repertorio de las pastelerías barcelonesas y ajeno a la postrería restaurantil. «Hace cinco o seis años que lo hacemos. Es un postre muy barcelonés. Los extranjeros preguntan qué es». En honor del tenor Angelo Masini, merece un artículo aparte.

La tarta Massini de Roig Robí.

La tarta Massini de Roig Robí. / Pau Gracià

El comienzo es el mismo los dos mediodías, unas patatas chips gruesas y caseras, variedad agria, que hablan de las intenciones: queremos-complacer.

Joan basa la estabilidad en: «Hacemos los platos al momento», «los platos con pocos ingredientes tienen éxito», «siempre hemos sido honrados con el producto».

Mantel bien planchado, servilleta, aceitunas, palito de anchoa, croqueta de jamón y pollo, buñuelo de bacalao, otro pilar de la casa, como el 'capipota' con 'samfaina' y el arroz de 'espardenyes' con alcachofas.

Tartar de lubina y gamba con huevas de trucha, suavidades para no asustar a quien quiera adentrarse en crudezas.

El jardín del restaurante Roig Robí.

El jardín del restaurante Roig Robí. / Pau Gracià

Pido cuchara para el estofado de patatas, sepia y guisante, un Tàpies en el plato, si Tàpies hubiera pintado la alegría. Disfruto de la terneza de la sepia y del buen punto de la patata: «Acabado de hacer en la olla exprés», es la respuesta. ¿En la olla exprés? «Sí, dos raciones, una para aquella mesa y esta». Pues bien por la olla y el exprés.

Elijo para terminar una preparación que es posible que ya no tengan, pero que merece mención, disfrute y que retorne: 'farcell de perdiu amb col'. Nombre tradicional para una presentación distinta. Los elementos esperables están, pero de otra manera.

La entrada del restaurante Roig Robí.

La entrada del restaurante Roig Robí. / Pau Gracià

La col no es continente, sino contenido. El 'farcell' es una bolsa de pasta filo, horneada y crujiente, nada de 'farcellet', sino un buen hatillo. Dentro, a cubierto, la col, la perdiz desmigada, el puré de patata, la papada y la butifarra. Un platazo.

La tranquilidad, el cambio lento, la durabilidad, el cuidado del cliente: mejor invertir aquí que en un banco.

Roig Robí no necesita carteles ni anuncios tremendistas en la radio para dar protección y seguridad.

El equipo

Carles Esquerrer, Keiko Seki, Luis Interiano, Taya Coringan, Mohamed El Hajam, Carlos Serrano, Alejandro Aguilar, Miguel Ángel Jimeno, Pol Crosas y Sonsoles Llorens.

Ubicación del restaurante Roig Robí en Google Maps.

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