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Cata Menor

Si no es imprescindible que el pizzero sea napolitano, ¿lo tienen que ser los ingredientes?

El veinteañero Eric Ayala fue un fenómeno virtual en YouTube antes de establecerse en la realidad de Sabadell con la pizzeria Il Figlio di Emiliano

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La pizza Cetara de Il Figlio di Emiliano.

La pizza Cetara de Il Figlio di Emiliano. / Pau Arenós

Pau Arenós

Pau Arenós

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El veinteañero Eric Ayala fue un fenómeno virtual en YouTube antes de establecerse en la realidad de Sabadell con la pizzería Il Figlio di Emiliano. Continúa en las redes con 118.000 suscriptores en su canal ‘yotubero’ y con 220.000 seguidores en Instagram, donde cuelga vídeos sobre las elaboraciones propias y las de los demás, en el doble papel de ‘pizzaiolo’ y crítico.

Ayala es un entusiasta y propagandista de Nápoles, a donde fue a trabajar y padecer en busca de conocimiento y verdad con la idea de reproducir lo aprendido en Sabadell. Practicó primero con un horno doméstico en la casa de su madre y después con otro de leña hasta construir el profesional en el número 6 de la calle de Mare de Déu de les Neus, en un lugar céntrico de la cocapital vallesana.

La pizza Ripieno de Il Figlio di Emiliano.

La pizza Ripieno de Il Figlio di Emiliano. / Pau Arenós

Obsesionado por el producto, maneja siete tomates distintos y siete aceites de oliva para dar a cada pizza una singularidad, productos adquiridos en Nápoles y alrededores, con denominación de origen y el aval de Slow Food.

En la carta, escrita en italiano con alguna palabra traducida al catalán, ‘mortadella di suino razza casertana’, ‘olio extravergine Calazzo’, ‘granelle di pistacchio’, ‘pomodoro San Marzano dell’Agro Sarnese-Nocerino’, ‘pomodorino del Piennolo del Vesuvio’, ‘olio extravergine del Vesuvio’, ‘pacchetelle di San Marzano Kiros’…

Para garantizar la calidad ha abierto un obrador donde produce la mozzarella y la ricota, lo que le da un plus de cercanía y control que hay que valorar.

El horno de Il Figlio di Emiliano, en Sabadell.

El horno de Il Figlio di Emiliano, en Sabadell. / Pau Arenós

He comido seis pizzas de Il Figlio di Emiliano en tres tandas: las dos últimas, el sábado pasado. En fin de semana no reservan, de manera que sentarse a la una es la mejor opción: a la salida ya hacían cola una decena de personas.

Horno en la entrada, mesas apretadas divididas en dos espacios, uno arriba y otro, abajo. Música de violines, bandurria y acordeón, ‘O sole mio’, ‘Sapore di sale’.

Carta de pizzas (entre 10,5 y 16,5 €), pero no carta de bebidas. ¿Vino tinto? ‘Sí’. Qué vino: ‘Uno’. Llega la copa sin la botella. ¿Puedo ver la botella? Llega la botella. Un vino para olvidar. Hay vasos para el agua. El agua aparece después.

Pizzas pedidas. Lentitud en el servicio.

El tiramisú clásico de Il Figlio di Emiliano.

El tiramisú clásico de Il Figlio di Emiliano. / Pau Arenós

La Cetara. El tomate: ‘pomodorino del piennolo del Vesuvio DOP’. La mozzarella: ‘fior di latte di nostra produzione’. El orégano: ‘origano selvatico di Salina’. Ajo: ‘aglio’. Anchoas: ‘alici di Cetara’. Aceitunas: ‘olive caiazzane presidi Slow Food’. Albahaca: ‘basilico fresco’. Aceite: ‘olio extravergine del Vesuvio’.

Masa algo gomosa, difícil de cortar con el cuchillo. Anchoa escasa y deshecha. Excesivo orégano. No sabría decir si el ‘pomodorino del piennolo del Vesuvio DOP’ es el más idóneo o qué aporta o cómo interactúa con los otros elementos, distorsionado –como es normal– por las altas temperaturas. Las sutilezas se desvanecen.

La Ripieno, un ‘calzone’ con un buen relleno. Ricota: ‘ricotta di nostra produzione’. Salami: ‘salame di Mugnano del Cardinale’. Pimienta: ‘pepe nero’. Mozzarella: ‘fior di latte di nostra produzione’. Tomate: ‘pomodoro San Marzano dell’Agro Sarnese-Nocerino DOP’. Parmesano: ‘parmigiano reggiano DOP 24 mesi di stagionatura’. Aceite: ‘extravergine delle Colline Salernitane’.

Una pared decorada de la pizzería Il Figlio di Emiliano, en Sabadell.

Una pared decorada de la pizzería Il Figlio di Emiliano, en Sabadell. / Pau Arenós

Tiramisú ‘classico’ (7 €): exterior feo, con el cacao en polvo secado por el frío de la nevera, e interior goloso.

Hay una defensa de Slow Food y el kilómetro cero… de Italia. En ese sentido, es paradójico que Ayala elabore su mozzarella en Sabadell, algo que aplaudo. Más iniciativas así.

¿Acaso no hay suficiente calidad en Catalunya y España para la compra al completo o casi?

Si no es imprescindible que el pizzero sea napolitano, ¿lo tienen que ser los ingredientes? ‘Autenticidad’ es una palabra con demasiadas curvas.

Seguro que los próximos años Il Figlio di Emiliano se situará en los puestos altos en las listas europeas de las mejores pizzerías. Son muchos los ‘figlios’ combativos y fieles y que le amnistían las incoherencias. 

Ubicación de la pizzería Il Figlio di Emiliano en Google Maps.

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