Los restaurantes de Pau Arenós
¡No toquen El Motel! 65 años en la carretera y un siglo del nacimiento del fundador del restaurante
En 2026, el restaurante El Motel, en Figueres, celebra aniversarios: los 65 años del establecimiento y los 100 años del nacimiento de su fundador, Josep Mercader
El Motel: donde la cocina catalana se hizo mayor
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Jordi y Jaume Subirós en el restaurante El Motel, en Figueres. / Ferran Nadeu

2026 es un año señalado para el Hotel Empordà, en Figueres, y su restaurante, El Motel, pronunciado por los locales a la inglesa. En este establecimiento de carretera, la 'cuina catalana' cogió velocidad.
El 4 de junio se cumplirán 65 años de la apertura (1961) y el 14 de abril, Josep Mercader, el fundador, habría llegado a los 100 (1926).
El Motel
Salvador Dalí i Domènech, 170, Figueres
Tf: 972.500.562
Precio medio (sin vino): 65 €
Menús degustación: 75 y 110 €
La importancia del Motel se establece en dos puntos: la visión de Mercader a la hora de dar ligereza y reflejos a la cocina catalana y a la lealtad y la clara comprensión de la herencia por parte de la familia Subirós Mercader, con Jaume al frente desde la súbita muerte del suegro, en 1979.

La ensalada de habitas a la menta de El Motel. / Ferran Nadeu
Mercader tenía 53 años. Jaume, 30 y la necesidad, por el bien de todos, de superar el duelo.
En esta historia, la persona discreta es Anna Maria Mercader, que ha trabajado con el silencio de la gente eficaz para que el hotel dé un buen servicio a lo largo de décadas.
Señalar enseguida que Mercader fue certero a la hora de decidir la ubicación: en la antigua N-II, camino de Francia, lo que ha atraído a los forasteros en las largas cabalgaduras desde el norte de Europa.

Los guisantes con butifarra negra. / Ferran Nadeu
En el comedor es habitual escuchar el francés. En la España de Fraga y Franco y la dictadura del menú turístico, la modernidad cruzaba por aquí.
Anna Maria y Jaume tienen cuatro hijos: Jordi al frente de la cocina del Motel; Albert y Lluís, en el Almadraba, en Roses, el otro hotel que fundó Mercader, y Sílvia, la cineasta que ha dado a imprimir una biografía del abuelo (y autora de un documental con peso crítico: 'La cuina dels homes', del 2021).
La tercera generación está en marcha, con Paula, la hija de Jordi, de 17 años, en pastelería –ah, el carro de los postres– y en la sala, en busca de su vocación. Todavía es pronto dice el padre. Todavía es pronto dice el abuelo.

El Niu de El Motel. / Ferran Nadeu
En la adolescencia, los Subirós Mercader se foguearon en el Motel para ver si ese sería su destino. Luego se formaron en establecimientos de Europa. Europa. El Motel siempre ha mirado a Europa.
Al hablar del suegro, el señor Subirós dice «el señor Mercader». Al hablar de Pla, el señor Subirós dice «el señor Pla».
Josep Pla fue cliente, fue amigo, fue consejero. Cuando el señor Mercader murió, el señor Pla soltó al señor Subirós: «Usted no cambie nada».
No toque las habitas a la menta, la conversión de un guiso en ensalada, plato de 1973 y altamente influyente, en temporada ahora, un goce de unas pocas semanas.

Jaume Subirós prepara los Taps de Cadaqués. / Ferran Nadeu
El señor Subirós y Jordi atienden el calendario, con Xavier Quera como jefe de cocina: es el momento de esto, es el momento de lo otro.
Han aparecido las primeras colmenillas, que Jordi pasa por la sartén, salsea con crema de leche y un jugo de verduras.
Cada día, la hojita del menú cae como la del calendario.
No toque lo que funciona, pero reforme y añada, invente o reinvente: la parpatana de atún 'à la mode', según la receta del 'bœuf à la mode' de finales del siglo XVII.

El tap de Cadaqués de El Motel. / Ferran Nadeu
De nuevo, habla el señor Pla.
No toque las espinas de anchoa fritas, inteligencia culinaria de 1971 que da valor a un desecho.
No toque los guisantes estofados con menta y butifarra negra.
No toque la 'càntara' (chopa) al horno con tomate, ajos, patatas y pimiento (pero no cebolla) y butifarra. ¿Qué le hace la butifarra al pescado? «No sabemos si el pescado mejora la butifarra, pero la butifarra mejora el pescado», era la respuesta del señor Mercader y es la respuesta del señor Subirós y es la respuesta del señor Manté.
Joan Manté lleva el gran comedor y los reservados y el afinado de los quesos, otro capital del Motel que viaja en carro, sobre ruedas. La importancia de las ruedas en un restaurante de carretera.
El señor Manté entró en 1979, tenía 15 años. No toquen al señor Manté.
Sobre el mantel blanco, dos cariñenas del Empordà: la blanca, Bonfill 2024, de Arché Pagès, y la negra, Crushing Lumps 2023, de Pujol Cargol.

Joan Manté, con el carro de quesos de El Motel. / Ferran Nadeu
No toque el Tap de Cadaqués bien empapado en ron, que el señor Subirós prepara en los fogoncillos del comedor.
No toque El Niu, en estado de gloria hasta la primera semana de marzo, el mar y montaña colosal e inabordable: codornices, patatas, cebolla, bacalao, tripa de bacalao y 'peixopalo' (bacalao secado al aire), ya casi imposible de encontrar y complicado de comer pese a los días en remojo.
No toquen la mesa de Pla, la número 26, desde donde el escritor vigilaba a quien estaba a punto de entrar.
No toquen el Motel. Ni su legado.
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