Un clásico de Barcelona
El Cangrejo Loco: el restaurante que escribe el Mar con mayúscula
El establecimiento del Balcón Gastronómico del renovado Port Olímpic defiende la cocina tradicional marinera con buen producto y buenas manos
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La vitrina con pescado y marisco fresco a la entrada del restaurante El Cangrejo Loco. / JORDI COTRINA

Uno de los apartados de la carta de El Cangrejo Loco sirve como declaración de intenciones (y amores) del restaurante: 'Nuestra pasión, el Mar'. Atención al detalle de ese 'Mar' con mayúscula, señal de la importancia que tiene esa palabra para quienes la escriben. En el caso que nos ocupa, para Alfons Herrero, que levantó el negocio en 1992 y, ya desde hace unos cuantos años, para su hijo Toni, que apostó por seguir en el Port Olímpic cuando el ambiente ya no era el mismo unos cuantos lustros después y cuando surgió la posibilidad de formar parte del Balcón Gastronómico. "Es que El Cangrejo Loco y el Port Olímpic formamos un binomio indisoluble", sonríe el restaurador, feliz de haber seguido ahí en esta nueva etapa.
El Cangrejo Loco
Moll de Gregal, 29, Local 4 del Port Olímpic. Barcelona
Tf.: 93.820.56.54
Precio medio (sin vino): 45 €
elcangrejoloco.com
El mar está más presente que nunca en el renovado restaurante porque su fachada de vidrio permite divisar el agua desde casi cualquier mesa. Si te sientas en la terraza, el espectáculo resulta memorable. "Parece que estás navegando...", susurra Herrero. No le falta razón. Y con la ventaja respecto a los barcos de que ningún cliente se va a marear con el vaivén de las olas que se divisan desde este enclave ubicado al final del muelle remozado.

Las vistas sobre el mar y la fachada marítima de Barcelona desde la sala del restaurante El Cangrejo Loco. / JORDI COTRINA
Tampoco con los platos tradicionales pero contemporáneos que salen de esa cocina luminosa que está a la vista de los transeúntes del primer piso del Balcón Gastronómico y que dirige el chef Óscar Pardell. Aquí, la pasión por el mar se traduce en una propuesta 100% mediterránea en la que mandan pescados y mariscos, además de arroces (con las carnes en un pretendido segundo plano). No hay experimentos extraños, solo respeto al producto y a las recetas de toda la vida ejecutadas con buena mano.

El tartar de lubina, gamba y vieira del restaurante El Cangrejo Loco. / JORDI COTRINA
El salmón marinado al eneldo con su propio caviar y el tartar de lubina, gamba y vieira lucen su desnudez sin pudor porque pueden, porque están trabajados con el mejor producto; los buñuelos de bacalao, con la densidad justa, el crujiente ideal y la salazón exacta, rozan la perfección; el salteado de chipirones con cigalitas y alcachofa es otro 'hit' y otro elogio de la sencillez; el 'suquet' de rape con patatas es canónico, impecable, y justifica que se haya convertido en una de las estrellas de la casa... Y los arroces, cocinados con la variedad bomba del delta del Ebro, también son ganadores: la paella de marisco, el caldoso de bogavante, el de verduras de temporada...

Uno de los arroces del restaurante El Cangrejo Loco. / JORDI COTRINA
Una día al mes, coincidiendo con fechas señaladas como San Valentín o el Día del Padre o de la Madre, ofrecen un menú especial con varios entrantes para compartir, un plato principal y un postre, con bebidas, por 50 euros.

Preparación del 'suquet' de rape del restaurante El Cangrejo Loco. / JORDI COTRINA
"No somos un restaurante de estrella Michelin ni lo pretendemos. Nos dedicamos a hacer cocina tradicional hecha al momento, con honestidad y modestia", subraya Herrero, anfitrión afable y tranquilo, que no quiso cerrar El Cangrejo Loco ni cuando tuvieron que bajar la persiana en el Port Olímpic por las obras. ¿Cómo? Instalándose en lo que fue La Camarga, en la calle de Aribau; iba a ser una solución temporal pero el éxito les animó a convertir ese espacio en una segunda casa que sigue abierta. El mar sigue bañando el Eixample.
En busca de la mejor calidad, Herrero compra las capturas en las lonjas de Arenys y de Palamós, y opta por el marisco gallego. Piezas que dan la bienvenida desde la vitrina de la entrada del nuevo y amplio local del Balcón Gastronómico, decorado de manera sobria y elegante porque el protagonista con mayúsculas es, claro está, el Mar. En las vistas y en el plato.
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