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Emparedados deliciosos

Estos son los mejores bikinis de Barcelona

Direcciones de Barcelona para disfrutar de este bocadillo caliente y planchadito

Bikini: el bocadillo con identidad barcelonesa que nació en una sala de baile

Un bikini siempre sienta bien: el triunfo del sándwich mixto

El sándwich cubano del restaurante 640.

El sándwich cubano del restaurante 640. / Sandra Román

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Si eres amante de los bocadillos, seguro que te encantarán los bikinis. Por eso vale la pena que sigas leyendo. Aquí te proponemos una visita a cualquiera de estos establecimientos de Barcelona donde bordan estos bocatas calientes y planchaditos.

El bikini de guiso de pollo con crema de castaña y 'demi-glace' de Pizzicato.

El bikini de guiso de pollo con crema de castaña y 'demi-glace' de Pizzicato. / Manu Mitru

Pizzicato

Cocina sabrosa bajo la batuta de Luciana Russo y Eduardo Hernández en el Palau de la Música Catalana y que es merecedora de bises y aplausos. Ambos han subido el bikini de pollo al escenario del Palau de la Música. ¡Bravo, Pizzicato!

Bikini a l'ast de La Bikineria.

Bikini a l'ast de La Bikineria. / Instagram

La Bikineria

Un lustro después de que el chef Joan Gurguí abriera La Bikineria en el mercado del Ninot, inaugura ahora su buque insignia en el paseo de Sant Joan, 60. Además de los 11 bikinis en carta y uno efímero, aquí amplía el catálogo con clásicos del picoteo como las croquetas o la ensaladilla rusa y añade desayunos, cafés de especialidad, vinos y cócteles. Así es el formato XL de La Bikineria.

El sándwich crujiente de callos y morro de Barra Oso.

El sándwich crujiente de callos y morro de Barra Oso. / JORDI COTRINA

Barra Oso

El pase locuelo, guarrindongo y sabroso, bocadillo en rojo: sándwich crujiente de callos y morro y napado con ajada (lo llaman 'katsu sando': no es necesario). Así es el bikini de Barra Oso.

El 'trikini' de caviar, bogavante y salmón del restaurante Amar.

El 'trikini' de caviar, bogavante y salmón del restaurante Amar. / El Periódico

Amar

El 'trikini' es un monumento, también por precio, en este majestuoso comedor que es Amar, en el Hotel El Palace, uno de los más imponentes de Barcelona, repintado y redecorado. Lleva bogavante, salmón, caviar y crema fresca, y nació en Estimar de Madrid por el capricho de un cliente recién llegado de Nueva York y que desafió al chef Rafa Zafra a un bocado con precio y altura de rascacielos (160 €). ¿Bueno? Sí, muy bueno: como para no estarlo. En esta crónica de Pau Arenós, qué se come en Amar.

El sándwich cubano del restaurante 640.

El sándwich cubano del restaurante 640. / Sandra Román

640

Eugeni de Diego suma un tercer restaurante en Barcelona tras Lombo y Colmado Wilmot: una cervecería donde antes estuvo Croma by Flash y donde ahora los camareros con corbata y chaquetilla sirven huevos rellenos y empanada y un 'capipota', de nota, picante y morreador, que se puede completar con patatas fritas para mojar en el fondo bermellón. Ojo al sándwich cubano, presentado como cubanito y que es otro modo de disponer de un bikini sin que tener que nombrar el bikini; 'brioche' de Pa Solà, lacón, gruyer, mayonesa/mostaza Savora y pepinillo: 60% cubano y 40 % inventado. Así de bien se come en 640.

El bikini-no bikini de sopa de cebolla de Arraval.

El bikini-no bikini de sopa de cebolla de Arraval. / Sandra Román

Arraval

Tres jóvenes chefs se han instalado en el Hotel Casa Teva del Raval: 'nova cuina catalana' en versión especiada. La apertura responde al ímpetu de Àlex López, que en verano se hizo cargo de Al Kostat del Mar –el 'spin off' en Begur del restaurante de Jordi Vilà– y que ha querido consolidar el equipo durante el mustio invierno, con Marcos Valyi y Jordi Carbonell como compañeros. Defienden la cocina ravalera, que es una mezcla de lo local y de la emigración estable, de allende y aquende, guisos y especias. Así se come en Arraval.

Bikini raro de Last Monkey: col fermentada con una lámina de cheddar que forma parte del 'brioche' planchado de La Valenciana con puntitos de mayonesa con 'gochujang' y otra con miel.

Bikini raro de Last Monkey: col fermentada con una lámina de cheddar que forma parte del 'brioche' planchado de La Valenciana con puntitos de mayonesa con 'gochujang' y otra con miel. / Pau Arenós

Last Monkey

Stefano Mazza se consideró el último mono al llegar a la hostelería y ya es un veterano: su restaurante sigue en forma con una mezcla de sabores asiáticos. Así de asiático, personal, apetecible y a buen precio es Last Monkey.

La ensalada de 'escudella' del restaurante Franca.

La ensalada de 'escudella' del restaurante Franca. / Macarena Pérez

Franca

Fran Baixas, Gianmarco Greci y Joshua McCarty trabajan platos que permiten a la cocina catalana escapar de la rutina y lo previsible. Sí, hay esperanza en manos de chefs treintañeros como este trío que sirve un bikini de sepia triturada y cruda en Franca.

El bikini de lomo y comté de Rafa Peña (Gresca).

El bikini de lomo y comté de Rafa Peña (Gresca). / Ferran Nadeu

Gresca Bar

Gresca y Gresca Bar son ahora un solo espacio y una misma carta: Rafa Peña se ocupa de platos que ofrecen "comodidad mental" al cliente. "Es un formato ágil, cercano, más amable. Interactúas con la gente, aunque Gresca nunca fue rígido". "Desenfadado", dice el chef. Qué bueno su bikini de lomo ibérico y queso comté. Esta es la crónica de Pau Arenós sobre su última vista a Gresca Bar.

El bikini, otro imprescindible de Romita.

El bikini, otro imprescindible de Romita. / Òscar Gómez

Romita

“Abrimos el Romita a finales de septiembre del 2024 porque siempre quisimos un lugar de desayunos donde se pudiera pedir una milanesa con un 'flat white' a cualquier hora. Al ser desayunos y comidas la propuesta fuerte, nos pareció ideal mover los bikinis del Bar Roma al Romita”, explica la cocinera Gala Masetti. Aquí, lo que se come en Romita.

El sándwich de gilda de Bar Barrigó.

El sándwich de gilda de Bar Barrigó. / Òscar Gómez

Bar Barrigó

La gilda ha vuelto a la gastrotendencia -aunque nunca se fue del todo- y convertirla en bocadillo es una idea sorprendente de resultado sideral. Un bocadillo memorable, un destello de felicidad. Es algo más suave que el pincho acidulado original, al fin y al cabo aquí estamos hablando de un bocadillo y no de un mordisco de aperitivo que nació para despertar papilas de forma arrebatada. Aunque, eso sí, te lo sirven con una gilda clavada en todo lo alto en Bar Barrigó.

Bikini de mozzarella, jamón ibérico y trufa que servirá Tapas 24, por Carles Abellán y Toni Morago.

Bikini de mozzarella, jamón ibérico y trufa. / EPC

Vint-i-quatre

Unas líneas para el imprescindible bikini con pasta de trufa, mozzarella y jamón ibérico, idea de Ferran Adrià –allá por 1990, la criatura supera los ¡30 años!–para un banquete y que forma parte de la mochila de Carles Abellan, bandera de tantas aperturas. Probablemente, el bikini de autor más copiado y que despachan en Vint-i-quatre.

Mont Bar

En este restaurante con dos estrellas no hay que perderse el bikini de camarones con pies de cerdo y emulsión de limón. Así se come en Mont Bar.

Lombo

Qué bueno el bikini de 'porchetta', grasa y educada, y queso taleggio (un poco demasiado) del restaurante italiano Lombo.

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