Novedad en Barcelona
Los hermanos Torres ultiman su nuevo restaurante en el mercado de Santa Caterina
Unos 800 metros cuadrados con un puesto –un puesto del mercado– en el centro para la cocina a la vista, con brasa y plancha
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JORDI COTRINA

Los gemelos Torres, Sergio y Javier, unen muchos puntos de su biografía en el nuevo despacho que abrirán entre finales de abril y comienzos de mayo: la Parada Torres, un restaurante ubicado en el mercado de Santa Caterina, resultado de la unión de tres puestos que permanecían cerrados. Donde antes expedían productos, pronto, elaborados: ‘esqueixada’, gambas al ajillo, pinchos morunos...
En el ‘imaginario Torres’, el amplio establecimiento con un quiosco central apuntala la memoria.
La abuela Catalina, que tanto les ha influido y que fue la primera maestra, ejerció como cocinera en las proximidades: “Cocinaba en el edificio de enfrente de Santa Caterina para una familia. Además, nos llevaba de pequeños al mercado. Es un sitio donde nos reencontramos con nuestra historia”, dice Javier.
Pobre Catalina, con aquellos barbianes a escape, soltándose de la mano y circulando entre los víveres como culebrillas.
Ir a ese zoco con el que la abuela compartía el nombre, Catalina-Caterina, y enfadarse ligeramente porque cocinaba para los señoritos de la vecindad, hurtándosela a ellos.

Un 'render' de Parada Torres, en el Mercat de Santa Caterina. / Estudio Genialidades
Sergio y Javier comparten el triestrellato en Cocina Hermanos Torres y la dirección de Edelmar, que forma parte del grupo Pantea, en el Balcó Gastronòmic del Port Olímpic.
Ramón Rodríguez y Pantea Pishkoohani, dueños de Pantea, también participan en el ‘catalinismo’.
Y tendrán un papel dos de los responsables de Cocina Hermanos Torres: Pablo Sacerdotte, el director del tres estrellas, y Carmine Memoli, el jefe de cocina.
Las obras comenzaron en noviembre, con el parón en diciembre por las vacaciones navideñas.

La obra de Parada Torres, en el Mercat de Santa Caterina. / JORDI COTRINA
Así, la Parada Torres será el tercer activo de los gemelos en Barcelona, con un barniz popular y palmas: “Un homenaje a los bares, a la rumba catalana, a las tapas, algo cachondo. Un bar canalla y contemporáneo”, sigue Javier. Veamos esa cocina rumbera y a Peret y a El Pescaílla, el boquerón y el lenguado.
Unos 800 metros cuadrados con un puesto –el puesto del mercado– en el centro para la cocina a la vista, con brasa y plancha. Con terraza, podrán sentar a unas 190 personas.
En miniatura, la distribución sugiere Cocina Hermanos Torres, donde los clientes contemplan la actuación en torno a tres pianos. La puesta en escena corresponde al estudio Genialidades.

La terraza de Parada Torres, en un 'render'. / Estudio Genialidades
Además de la coincidencia de Catalina-Caterina y de que la abuela cocinara enfrente hay una tercera veta sentimental: el Plaza, el bar que tuvieron los padres de los gemelos en la calle de Santuari, en El Carmel. Y aquel contagio con la sandunga, el curro, la barra de metal y las patatas bravas fueron alimento para la vocación.
Veinte platos de pescado y marisco, cuatro de carne roja, tres de huevos, cinco de cerdo y embutidos, dos de ave, nueve vegetales y cinco postres. Y una media de 35 € por persona.

Los hermanos Torres, en la obra de Parada Torres. / JORDI COTRINA
Cogollo a la brasa con vinagre de ‘garum’, entrecot de berenjena asada, champiñón botón, alitas a los 100 ajos, migas de bacalao… “Con el ‘toque Torres’. Ensaladilla, sí, pero ensaladilla de lubina en escabeche”, termina Javier.
Caterina-Catalina: para lidiar con los gemelos, seguro que aquella señora fue una santa.
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