Comer por menos de 15 €
Menú del día: Can Codina, un clásico bien conservado en la Vila de Gràcia
Este establecimiento de Gràcia tiene cuatro primeros y cuatro segundos muy variados, con bebida, postre o café
Los restaurantes del barrio de Gràcia que no deberías perder de vista
Menús de mediodía: los mejores restaurantes de Barcelona para comer por menos de 15 €

El arroz caldoso de marisco del menú del día del restaurante Can Codina. / Alberto García Moyano

En esta ocasión saltamos del barrio del Raval (donde aún me froto los ojos tras conocer el Julibert’s) a la Vila de Gràcia. Barrio este que tenía bastante abandonado últimamente. Y visitarlo de nuevo no fue algo muy planeado que digamos. De hecho, lo de esta entrega es el producto de una visita fugaz y debo reconocer, además, que tampoco fue la primera opción de ese día, en el que divagué más de la cuenta antes de dar con el lugar.
Can Codina
Torrent de l'Olla, 20. Barcelona
Tf.: 93.516.15.84
cancodina-barcelona.com
Precio: 13,90 €
Y allí estaba, en la esquina de las calles de Perill y Torrent de l'Olla, frente a Can Codina, un lugar que no visito desde que cambiase de manos hace más de diez años por ninguna otra razón que no fuera el miedo a encontrarme algo que no me gustase y, por enésima vez en mi vida, sin que ninguna de esas turbias sospechas se sustentase en algo. Puro temor, sin más. Tanto que, incluso antes de cruzar la calle, me volvieron a asaltar las dudas de asegurar el tiro y refugiarme en el Mustà y comerme uno de los pocos 'shawarmas' ricos que quedan en la ciudad. Especialmente desde que hemos tenido que lamentar el cierre definitivo de El Cuiner de Damasc a causa de la construcción de pisos de lujo en la finca en la que se encontraba. Gracias por todo, Salem, el Gòtic es menos Gòtic sin tu sabiduría y tu comida.

La entrada del restaurante Can Codina. / Alberto García Moyano
Pero finalmente crucé. Y vi un caballete de madera al lado de la puerta que anunciaba el menú del día. Eran cuatro primeros y cuatro segundos, con bebida, postre o café por 13,90 €. Así que, con esa premisa, entré, que ya tocaba. Del interior poco os voy a contar porque el lugar merece una visita aunque sea para solo para contemplarlo embobado desde la barra. Lo conservan prácticamente igual que en la etapa anterior, cosa muy necesaria pero lamentablemente muy poco frecuente entre las nuevas aperturas o traspasos. Pero vamos a lo que vamos.

El interior del restaurante Can Codina. / Alberto García Moyano
Las opciones son bien variadas. Si quieres pisar el acelerador, lo pisas; si quieres ir más suave porque tu salud o tu trabajo te lo exigen, adelante. Pero dudo que optar por uno u otro camino suponga, en este caso, un agravio, porque todo lo que iba saliendo de cocina (que no era poco) no pintaba nada mal.
Escudella
Pero, como en la vida todo es elegir, a por ello. De primero me quedé con la escudella catalana de la que no puedo afirmar que siga los cánones del corpus de la 'cuina catalana' (ni falta que hace) pero sí puedo decir que en días como los que nos han precedido, en los que el sol ha brillado por su ausencia, fue precisamente lo que necesitaba. No le faltó chicha y la sopa tenía sabor a sopa y no a agua tuneada. Encantado de la vida.
Jueves era el día, así que mis ojos prescindieron del bistec (que, al tanto, no tenía mala pinta) o de la quiche de puerro y se fijaron en el arroz caldoso de marisco. Cumplió con todo lo que se le puede pedir a un caldoso de menú del día. Y aún diría que lo superó, porque no había duda de que el marisco estaba presente tanto en el caldo como acompañando al arroz. A la foto me remito, saquen ustedes sus propias conclusiones. Quizá una cucharadita más de arroz hubiese hecho el pleno, pero debe de ser que soy más glotón que otra cosa.

La manzana al horno del menú del día del restaurante Can Codina. / Alberto García Moyano
Y para coronar este inesperado menú, uno de esos postres que se van viendo pero que no tengo claro que se aprecien tanto como se merecen: manzana asada. Quiero pensar, personalizando, que no se le hacen las loas suficientes porque es un postre muy viejuno o porque los de mi generación acabamos hartitos de manzanas al horno cuando éramos pequeños. Sea como fuere, aferrarse a este postre de nuevo es mi nueva fijación (con permiso del flan con nata o las natillas, claro está).
En este rincón digital, contra mi voluntad, predominan los lamentos por pérdidas de lugares históricos, con solera, legendarios o como les queráis llamar, pero ya va siendo hora de celebrar a quien retoma el camino iniciado por otro y se preocupa de conservar el lugar sin desvirtuarlo. Y, en eso, me (re)encontré con un Can Codina que espero que siga en la brecha. Y por 13,90 € en Gràcia, que se dice pronto. Salud.
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