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Sabor a éxito

Salsa Street Food: los restaurantes de tres treintañeros que podrían gritar 'Visca México, cabrons'!

Alejandro Ferrer, Santiago Giralt y Carlos Matas triunfan con sus dos "taquerías mediterráneas", en las que juegan con la gastronomía mexicana y la catalana

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Alejandro Ferrer, Santiago Giralt y Carlos Matas, en la sala del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner.

Alejandro Ferrer, Santiago Giralt y Carlos Matas, en la sala del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner. / Pau Gràcia

Ferran Imedio

Ferran Imedio

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La vida suele ser una carrera que alterna obstáculos y giros a menudo inesperados. Y, sí, también de saltos impensables; a veces mortales, a veces divertidos que pueden dar como resultado, por poner un ejemplo, Salsa Street Food. Este restaurante con dos locales en Barcelona nace tras una serie de piruetas profesionales protagonizadas por su trío fundador: los treintañeros Carlos Matas, Alejandro Ferrer y Santiago Giralt.

El primero, 'foodie' de pro, pasó de estudiar Administración y Dirección de Empresas y currar en Glovo consolidando mercados en medio mundo y analizar datos a montar su propia empresa de 'delivery' con el segundo, que había estudiado Ingeniería Industrial y había trabajado en la 'start up' de moda 21 Buttons y en la firma de cosmética Haan, que lo petó vendiendo gel hidroalcohólico en la pandemia. Y que convenció al tercero, que había sido su excompañero de equipo de hockey hierba y que tras haber estudiado Periodismo estaba disfrutando como un niño de la alta gastronomía y de las enseñanzas de Jordi Vilà en la cocina de AlkimiaAl Kostat.

Salsa Street Food

Muntaner, 124, y Laforja, 130. Barcelona

Tf.: 93.350.64.24 y 93.779.83.18

estasentusalsa.es/es

Precio medio (sin vino): 18-20 €

"Siempre quise emprender. Veía muchos números y tendencias en Barcelona, y creía que se podían hacer cosas", recuerda Matas, que dio el salto con su amigo de infancia cuando la comida a domicilio estaba en pleno auge debido a las restricciones impuestas por el maldito covid-19. Empezaron cuando permitían a los restaurantes abrir por la noche para preparar comida a domicilio. "En octubre de 2020, subarrendamos uno en la calle de Casp para una prueba piloto de un mes y medio, y funcionó". Por entonces, Giralt aún no estaba en el equipo, de manera que cocinaban los trabajadores de aquel establecimiento, que no hacía 'delivery'.

Dos de las mesas del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner.

Dos de las mesas del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner. / Pau Gràcia

Pero al levantarse las restricciones, aquel restaurante volvió a la normalidad y Giralt y Ferrer tuvieron dos trabajos. Uno, buscar a un cocinero; y dos, encontrar una 'dark kitchen'. Ficharon a Giralt, que siempre había tenido ganas de tener su propio proyecto, pero no pudieron hacerse con un local solo para cocinar porque en aquel momento el ayuntamiento prohibió las licencias para este tipo de negocio.

Un pequeño restaurante en 2022

Así que, tras pulir la marca, montar el equipo y dar con el local y reformarlo, en 2022 abrieron con un pequeño restaurante cuya sala redujeron para ganar espacio para los fogones, ya que querían crear varias marcas. Solo había 20 metros cuadrados para los clientes, que comían en las mismas cajas de cartón que quien las recibía en casa.

"Pero a la gente le gustaba mucho nuestra oferta y prefería quedarse en el restaurante porque con el levantamiento de las restricciones todos tenían ganas de salir", señala Matas. Paralelamente, el mercado de 'delivery', monopolizado por Glovo y Uber Eats, dejó de ser rentable. "Siempre dependes de un tercero, que puede limitar tu radio de acción para optimizar los viajes de sus 'riders' en días de mucha demanda, con lo que puedes dejar de ganar mucho el dinero ese día", comentan.

El pequeño reservado del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner.

El pequeño reservado del restaurante Salsa Street Food de la calle de Muntaner. / Pau Gràcia

"Sobrevivíamos, pero no habíamos montado esto para sobrevivir", explica Giralt. "Trabajamos muchísimas horas. Yo, por ejemplo, no cobraba", apunta Matas. "O cerrábamos o le dábamos una vuelta al modelo de negocio", remata el chef. Y le dieron una vuelta aparcando el 'delivery' y apostando por la restauración tradicional. Redujeron la cocina del local de Laforja, ampliaron la sala y se volcaron en el cliente a nivel de servicio y de carta. Bingo.

Un tercer local a la vista

El éxito les ha llevado a abrir, hace unos meses, en la calle de Muntaner, donde la cocina es pequeñita (la producción se hace en Laforja) y la sala, sin ser muy grande, cuenta hasta con un privado para grupos. Y ya piensan en un tercer restaurante. Será cuestión de meses...

Varios de los tacos del restaurante Salsa Street Food.

Varios de los tacos del restaurante Salsa Street Food. / Pau Gràcia

¿Por qué un mexicano? Aquí aparece la visión panorámica de Matas gracias a su paso por Glovo, donde sabía perfectamente qué era lo que más se vendía: "Porque nos gusta y porque aún no hay muchos mexicanos en Barcelona. Ha habido fiebre por los japoneses, por las 'smash burgers'... La notaremos por los 'kebabs' y los bocadillos 'premium'... No entiendo por qué los mexicanos aún no lo han petado".

Varios platos del restaurante Salsa Street Food, con la ensaladilla rusa a base de mango, aguacate y langostino en primer plano.

Varios platos del restaurante Salsa Street Food, con la ensaladilla rusa a base de mango, aguacate y langostino en primer plano. / Pau Gràcia

Giralt, que se consideraba "anticocinero" en la 'dark kitchen' porque no veía la cara a sus comensales y ahora siente que se nota más su "personalidad", dio forma al nuevo concepto con bocados divertidos y sabrosos que juegan a mezclar la gastronomía del país norteamericano con la de nuestros lares. "Somos tres catalanes haciendo cocina mexicana, y eso se nota. Salsa Street Food es una taquería catalana o mediterránea", comenta Giralt. "Son dos culturas culinarias tan potentes que dándole cuatro vueltas es bastante fácil construir puentes y encontrar conexiones".

Buen ejemplo son la ensaladilla Pacífico, una ensaladilla rusa a base de mango, aguacate y langostino con mayonesa de albahaca; la croqueta de cochinita pibil con salsa de mango, y los tacos del mes, donde el chef se suelta el pelo y se saca de la manga creaciones como el de fricandó, el de butifarra con 'rossinyols', el de 'carn d'olla', el de birria de escudella... Vamos, que podrían gritar 'Visca México, cabrons'!.

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