Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cata Menor

El 'döner kebab' en Barcelona y los tropecientos Mustafas

En Barcelona y otras ciudades hay una ingente cantidad de establecimientos que venden la especialidad turco alemana con un nombre parecido

Los mejores restaurantes de otras orillas del Mediterráneo para 'desembarcar'

Fish Bar: los hermanos que hicieron evolucionar el 'fish & chips' en Barcelona han levantado un 'imperio' con 'burger', 'kebab', sándwich cubano...

Dos trompos para preparar 'döner kebab'.

Dos trompos para preparar 'döner kebab'. / Pau Arenós

Pau Arenós

Pau Arenós

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El ‘döner kebab’ es una fuente de desengaños: he comido los suficientes para encontrar una decepcionante similitud. No importa de qué establecimiento provenga porque comparten el batiburrillo de vegetales desabridos y las carnes de enigmática procedencia. Los deseamos enrollados en una alfombra mágica y llegan en la catifa que alguien olvidó en un rincón.

El chasco mayor sucedió hace unos 15 años en Berlín, en el celebérrimo quiosco Mustafa’s Gemüse Kebap, promocionado por el reporterismo como el mejor ‘döner kebab’ de Europa. No soy crédulo, pero si tengo un ánimo ilusionante. Después de una hora de cola a temperatura polar, apareció el mismo torpedo para naufragar submarinos que en tantos otros escondederos. 

El nombre era sencillo de recordar, Mustafa’s, así que cuando llegó a Barcelona el Mustafa’s Can Gemüse Kebap pensé que formaba parte de la misma propiedad y resultó que no, que se trataba de negocios distintos.

El restaurante Mustafa Can's Gemüse Kebap, en la Rambla.

El restaurante Mustafa Can's Gemüse Kebap, en la Rambla. / Pau Arenós

¡Atención porque el lío sigue! En Berlín hay referencias a un tercero, que a lo mejor es el primero: Mustafa Demir’s Gemüse Kebap, que comenzó en 1996 como Superhahn y se autodenomina creador del común popurrí pollo-vegetal.

Vale, la cosa se embrolla más: en el 2021, en la calle de Creu Coberta, abrió un… Mustafa’s Gemüse Kebap. En Instagram escriben: ‘Auténtico restaurante turco de kebabs al estilo berlinés en Barcelona’. Se publicaron elogiosos artículos y nadie fue capaz de decir a qué saga pertenecía. Las colas fueron el aval. 

Entre la perplejidad y el cachondeo desatado, la Rambla, con un Mustafa Can's Gemüse Kebap (la grafia de los anteriores es Mustafa's Can, en otro orden) y a una veintena de metros y en la misma acera un... Mustefa's Can Gemüse Kebap. ¡Mustefa's!

Y sigo y sigo y sigo: Mustafa's Kebab House, Mustafa's Can Kebabish y Mustafa's Doner & Grill. 

El restaurante Mustefa's Can Gemüse Kebab en la Rambla.

El restaurante Mustefa's Can Gemüse Kebab en la Rambla. / Pau Arenós

Me he perdido hace unos cuantos Mustafas. También es mala suerte que existan tantos Mustafas con la cantidad de Mehmets y Yusufs disponibles.

De paseo por la Rambla de Sabadell, un letrero me pinchó los ojos: Mustafa’s Can Gemuse Kebap, sin la diéresis en la letra ‘u’. Aunque era pronto, me metí de cabeza en busca del legítimo ‘döner kebab’ berlinés. En su web se publicitan de este modo: hay muchos Mustafas en la capital de Alemania, pero solo tres venden el “real Berlin Döner!”. Se refieren a sus propios negocios, sugiriendo que los otros Mustafas… 

Pedí el ‘dürum’ con pollo y ternera y delante de mí, en un local nuevo y con acero restallante, los dos trompos; el de ave, de mayor tamaño, casi el doble que el otro, tranquilos ambos en la rutina de dar vueltas.

El empleado, con las banderas de España, Turquía y Alemania en una manga, extendió el pan plano, untó la base con el yogur, la salsa picante, la lechuga cortada (mucha), la cebolla, los tomates y, finalmente, las láminas de carne, recién afeitadas de las peonzas: desproporción entre el alado y el mamífero, con una aportación mínima del último.

Lo cerró con la habilidad del que repite la acción muchas veces y lo puso bajo la sandwichera, lo que le dejó las marcas de los hierros. Lo envolvió en papel de aluminio y entregó el paquete. Pagué 7 euros.

Preparación de un 'dönner kebab' de pollo.

Preparación de un 'dönner kebab' de pollo. / Pau Arenós

Durante el operativo me entretuve contemplando los televisores sobre las moles carnívoras: en una pantalla, un paisaje nevado de Austria; en la otra, de Suiza, el imponente Matterhorn nevado. No entendí la relación entre el ‘döner kebab’ y las montañas, a menos que fuera una sutil referencia a un pico invertido. Fuera hacía frío, pero no tanto.

Ya en casa, la decepción: era igual que los demás, sin nada particular ni distinguible, como no fuera un amargor atribuible a la cebolla o a la capa exterior de la carnaza. Al ser el primer cliente del día, me había tocado el seco exterior. Abrí el emparedado y allí estaba la desecación marrón. Dejé la mitad sin comer.

Puede que el problema general sea el estilo ‘gemüse kebab’, que es el añadido de los vegetales, lo que desequilibra la chicha respecto del resto de ingredientes. Los emigrantes turcos en Alemania inventaron esa aportación que facilita el engorde.

No he explorado todavía el mundo del ‘kebab gurmet’ por la misma pereza que en su momento me dio la ‘gurmetización’ de la hamburguesa. Busco una de esas piezas de autor en Instagram: en el Bien Kebab, de los hermanos Alam, el envuelto de pollo de corral (140 gramos de carne, de elaboración propia), lechuga hoja de roble, col lombarda, cebolla roja, pico de gallo y salsas ‘tahini’ y de yogur. Cortado con cuchillo, cuesta 7,50 euros. Ese ‘kebab’ sí que me apetece.

Suscríbete para seguir leyendo