Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Internacionales e inusuales

Únicos en su especie: en estos restaurantes de Madrid podrás probar cocina sueca, holandesa o polaca

Incluso las gastronomías menos populares tienen su hueco en Madrid: estas son algunas de las menos comunes

¿Te comerías una angula sabiendo que está en peligro de extinción? Una comida para abrir el apetito gurmet y el debate

Restaurante Schierbeck: un ventanal abierto a la Cerdanya (atentos a esta chef)

El 'caviar' sueco de Cabaña Marconi.

El 'caviar' sueco de Cabaña Marconi. / Cabaña Marconi

Javier Sánchez

Javier Sánchez

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Si echáramos la cuenta de cuántos restaurantes japoneses o mexicanos hay en Madrid, seguramente nos sorprenderíamos. Desde hace años, la internacionalización de la hostelería en la capital es imparable y no hay cocina del mundo que no esté representada… Eso sí, unas lo están más y otras menos. 

El ejemplo del ‘sushi’ y los tacos es paradigmático: se han vuelto tan cotidianos en nuestro día a día que muchas veces ni siquiera pensamos en ellos como platos exóticos. Algo muy diferente sucede con las gastronomías de otros países que, con suerte, están representados por uno o dos restaurantes. Aquí va una lista de restaurantes de países poco representados… que en Madrid hay de todo, pero de algunos hay más que de otros.

El restaurante Cabaña Marconi.

El restaurante Cabaña Marconi. / Cabaña Marconi

Cabaña Marconi (cocina sueca)

Más de una década lleva Marcos Olazábal Janson apostando por una cocina, la sueca, que le es cercana por la vía de su madre, original de Estocolmo. Cabaña Marconi (Camino del cura, 233, Alcobendas) es, además, el escenario perfecto para una gastronomía que pide ser disfrutada en un espacio como este, rodeado de naturaleza e inundado de luz. Aquí se preparan las auténticas albóndigas suecas, conocidísimas gracias a cierta empresa de muebles; los arenques marinados, que se preparan siguiendo recetas tradicionales; y diversas preparaciones a partir de salmón, el rey de la carta. No todo es escandinavo: también hay guiños a la cocina centroeuropea con el ‘steak tartar’, la ‘fondue’ o el rosbif de ternera

El bacalao de La Portuguesa.

El bacalao de La Portuguesa. / La Portuguesa

La Portuguesa (cocina portuguesa)

Resulta insólita la infrarrepresentación de la cocina portuguesa en Madrid pese a la cercanía del país luso. Con el anunciado cierre del veterano Tras os Montes, la taberna La Portuguesa (Martín de los Heros, 236) es casi el último bastión para los que aman, por encima de todo, el bacalao preparado a la manera de nuestros vecinos. Aquí lo presentan asado con patatas ‘ao murro’ (literalmente, a puñetazos), especialidad de la casa, y también en forma de los clásicos ‘bolinhos’. Más allá del pescado nacional luso, también se sirve caldo verde o arroz con pulpo, entre otros platos emblemáticos portugueses. 

Trikki (cocina de Nueva Orleans)

La resaca post-covid se llevó por delante Gumbo, el restaurante que introdujo la cocina de Nueva Orleans en Madrid, pero, antes de irse, dejó plantada en la capital la semilla del interés por la cocina cajún y criolla estadounidense. Trikki (Santa Engracia, 109) es el encargado de seguir preparando los sándwiches 'po’ boys', 'jambalaya' -un plato a base de mar y montaña- o tomates verdes fritos. Además, organizan ‘brunchs’ dominicales en los que sirven pollo con ‘waffles’ o el icónico plato sureño ‘shrimps and grits’, a base de gambas y maíz.

El restaurante Los Chuchis.

El restaurante Los Chuchis. / Javier Sánchez

Los Chuchis (cocina británica)

La mala fama de la cocina británica no ayuda mucho a que abran proyectos centrados en el recetario de las islas. Siempre hay excepciones, claro, como la que abandera el chef Scott Preston desde hace casi 15 años ya en Los Chuchis (Amparo, 82), un pequeñísimo y encantador restaurante en Lavapiés. Al mediodía se come de menú, donde aparecen platos que suenan tan ‘british’ como el pastel de pastor o el curri rojo de verduras (recordemos que la cocina india es prácticamente hegemónica en ciudades como Londres, colonialismo mediante). Entre sus clásicos, el ‘slow roasted pork’, plato emblema de la casa

La sopa zurek, servida en pan, de La Polonesa.

La sopa zurek, servida en pan, de La Polonesa. / La Polonesa

La Polonesa (cocina polaca)

Desde 2011, en La Polonesa (Narciso Serra, 3) se sirve cocina polaca elaborada con productos de importación. Tienen carta y menú degustación, una buena idea para disfrutar de una introducción a la gastronomía del país europeo. Entre los entrantes, hay embutidos tradicionales, arenques en diferentes preparaciones (en salsa de nata, aceite o ensalada) o remolacha con rábano picante. Tienen importancia las sopas, entre las que destaca la 'zurek', a base de harina de centeno, salchicha y huevo duro, servida en pan. También tienen 'pierogi', empanadillas típicas que pueden ir rellenas de carne, queso, patata, beicon…

Rasputín (cocina rusa)

Cuando se produjo la invasión de Ucrania por parte de Rusia sucedió algo insólito: el dueño del veterano restaurante Rasputín (Yeseros, 2) se vio obligado a modificar -en parte, al menos- la descripción del restaurante. Desde entonces el restaurante ofrece no solo cocina rusa sino también ucraniana, algo que tiene sentido ya que el propietario nació allí. El un ambiente es ‘old school’, perfecto para disfrutar de platos como la ensalada Olivier, con jamón y huevos de codorniz; o de su selección de caviar, que ya se podía disfrutar aquí mucho antes de que se convirtiera en el ingrediente de moda. No faltan en la carta la tradicional sopa ‘borsch’ o el 'strogonoff' -de ave, de rape y de ternera-.

Los 'stroopwaffels' de Casa Stroop.

Los 'stroopwaffels' de Casa Stroop. / Casa Stroop

Casa Stroop (cocina holandesa)

Isabel Sánchez descubrió la gastronomía holandesa por uno de esos azares del destino. Su hija se fue a vivir allí para completar sus estudios y, a base de viajar para verla, se fue enamorando de algunas de sus especialidades pasteleras como los ‘stroopwaffels’, esas galletas unidas de dos en dos por caramelo; o los ‘poffertjes’, una especie de tortitas en formato mini. En Casa Stroop (Velázquez, 104), rinde culto a ambas especialidades, en un espacio que es a la vez obrador y cafetería de especialidad: toda una curiosidad.

Suscríbete para seguir leyendo