Mar y montaña
Los mejores restaurantes de la provincia de Girona (sin contar la capital)
Te proponemos varios establecimientos que te harán disfrutar a lo grande
Buenos restaurantes de Girona que valen la pena visitar una o más veces
Girona, el valle del Llémena y Olot, tres paradas 'gourmet'

El tartar de sepia con velo y 'mongeta' de Santa Pau de L'Aliança. / Pau Arenós
Si la ciudad de Girona es una meca de la gastronomía con El Celler de Can Roca al frente, la provincia también tiene establecimientos de gran nivel. Excelente producto, variedad de recetas y unas manos repletas de buen gusto y sabiduría hacen que una escapada por aquellos lares sea de lo más deliciosa.
Lo demuestran estos buenos restaurantes de la provicia de Girona (sin contar los de la capital).

Las patatas de Olot y los 'fesols' de Santa Pau del Hostal dels Ossos, en La Garrotxa. / Pau Arenós
Hostal dels Ossos (Batet de la Serra)
Abierto en 1976 por la familia Iglesias Reixach, en este restaurante de la comarca de La Garrotxa atienden a 200 personas en un día festivo, distribuidas por varios comedores. Esto es lo que hemos comido en Hostal dels Ossos.

El 'peu de porc' con chipirones de Tritón. / Pau Arenós
Tritón (Gualta)
Este es uno de esos restaurantes secretos que conocen miles de personas: más de 40 años de servicio dan para una clientela leal. Aquí se come con solvencia y se paga con una prudencia inesperada. Un panegal entero a la plancha por 24,50 euros es la mejor noticia gastro del año. Se enorgullecen de comprar en las lonjas de Roses y Palamós. Así de recomendable es Tritón.

El suquet convertido en salsa de El Brot. / Pau Arenós
El Brot (Vilavenut, Fontcuberta)
Isaac Jover y Sergi Fàbregas, músicos y exmiembros de una banda de punk-hardcore, promueven una cocina con integridad en el Pla de L’Estany. Su restaurante se llama El Brot.

Carlota, Clara y Martina Puigvert, junto a su madre, Fina Puigdevall. / David Aparicio
Les Cols (Olot)
El biestrellado restaurante de Olot vive nuevos tiempos, con la incorporación al servicio y la cocina de las tres hermanas Puigvert Puigdevall, hijas de la chef Fina Puigdevall y Manel Puigvert. Pero Martina (1994), Clara (1992) y Carlota (1999) siguen defendiendo la misma idea, territorio y tierra, sufragando una propiedad agrícola de la que se abastecen y cuyos productos despliegan como un abanico. Así es el actual Les Cols.

Las 'espardenyes' con cremoso de ibérico. / Pau Arenós
Els Tinars (Llagostera)
Marc y Elena Gascons dirigen un restaurante en el kilómetro 7,2 de la carretera de Sant Feliu a Girona, Tinars, abierto hace 45 años. Lo visitó hace unas semanas Pau Arenós, y esta es su crónica sobre Els Tinars.

Las mollejas a la brasa del Hostal de Ca L'Enric. / David Aparicio
Hostal de Ca l'Enric (Vall de Bianya)
Los hermanos Juncà han añadido a su restaurante con estrella en la Vall de Bianya (Ca l'Enric) un espacio con terrazas dedicado a la memoria y la conservación. Son los herederos de un modo de cocinar ancestral y enraizado en una tierra fértil y fría, de volcanes y hayedos. La brasa es la especialidad de Hostal de Ca l'Enric.

La sopa de cebolla de Schierbeck. / Pau Arenós
Schierbeck
Marta Vidal es una cocinera con futuro por ganas, voluntad y capacidad: desde el Hotel Villa Paulita, en Puigcerdà, mira a bosques y lagos en este ventanal abierto a la Cerdanya que es Schierbeck.

El corte de milhojas de hortalizas con crema de ajo rustido de L'Aliança. / Pau Arenós
L'Aliança (Anglès)
Cristina Feliu y Àlex Carrera guardan la memoria de un edificio con más de cien años (la casa es de 1919), con un comedor precioso y platos con matrícula de honor. Esta pareja audaz siembra alta cocina rural en L'Aliança.

El arroz de calamares y picantón de Sol Blanc. / Pau Arenós
Sol Blanc (Pals)
En este 'mas' de Pals del siglo XIX ubicado cerca de los arrozales trabajan con producto rico. Tras salir de Girona y de otra referencia sólida, Cal Ros, en 2013, Jordi Ribas y Sonia Labrador ponen en la mesa arroces elaborados con distintas variedades procedentes de los alrededores en Sol Blanc.

El Wellington de carrillera de ternera de Dvisi. / Pau Arenós
Dvisi (Palamós)
Jordi Simón y Laura Vicente han establecido en Palamós su restaurante acristalado, donde es posible encontrar versiones de platos clásicos que están de vicio. Así se come en Dvisi.

La 'royal' de pato del Empordà de La Cort del Mos. / Pau Arenós
La Cort del Mos (Palamós)
Helena Termes y Jeffrey Ruiz defienden desde una callecita de Palamós la cocina ancestral reinterpretada con técnicas contemporáneas. Son chefs que buscan en recetarios medievales para construir los platos de hoy. La hemos probado en nuestra visita a La Cort del Mos.

El calamar de potera a la brasa con escalivada del restaurante Al Kostat del Mar. / Ferran Imedio
Al Kostat del Mar (Begur)
El restaurante de Jordi Vilà en el Hotel Finca Victoria (Begur) se luce con su apuesta más marinera. Àlex López, en cocina, y Xecu Fugarolas, en sala, marcan perfil propio en la réplica del barcelonés Al Kostat, con los pescados y las brasas como protagonistas. Estos son los platos que probamos en Al Kostat del Mar.

El pincho de espárrago con piel de bacalao y las esferas de brandada de Ca L'Enric. / Pau Arenós
Ca l'Enric (Vall de Bianya)
Un mangífico lugar para descubrir la alta cocina rural que resulta recomendable para los enamorados de las aves salvajes. Así de bien se come en Ca l'Enric.

El arroz de pulpo a la brasa con 'nduja', una especie de sobrasada de Calabria. / Maria Algara
Llenya (Llagostera)
Una masía de 1717 a pie de carretera que merece una parada gastronómica. Sobre todo si te gusta el sabor de las brasas con las que cocinan las carnes (ahúman y sazonan al estilo argentino algunos cortes como la tira, la entraña o el vacío), si te flipan los espetos de pescados, si eres fan de los arroces a la leña (excelente el de pulpo con 'nduja', una especie de sobrasada de Calabria) y si eres de los que no diría que no a un postre hecho con ascuas (ese plátano asado con helado de caramelo salado). No puede tener mejor nombre este restaurante que cuenta con una terraza a la sombra de unas moreras en la que te quedarías a vivir, varios salones (uno de ellos, con una enorme chimenea y una cocina de piedra originales), un reservado y una barra de coctelería en la misma entrada del edificio. Si aun así no te convencen las brasas, aquí sirven entrantes con algún que otro toque viajado y platos de cocina clásica catalana, con guisos y recetas tan tradicionales como los canelones asados con 'demi-glace' de trufa, el bacalao con callos caseros, la cola de ternera con cebollitas y setas...

El gran plato de tomates del restaurante Villa Más. / Pau Arenós
Villa Más (Sant Feliu de Guíxols)
Carlos Orta, Roger Co y Agathe Arnaud se reparten el huerto, la cocina y la sala, una trinidad a la que hay que sumar una bodega que atrae a los vinófilos. Esta fue nuestra experiencia en Villa Más.

Sardinas marinadas con encurtidos y 'tapenade' del restaurante Origin, en el resort Camiral Golf & Wellness. / Ferran Imedio
Origin (Caldes de Malavella)
En el resort Camiral Golf & Wellness van fuertes. Suena como sede de la Copa Ryder de 2031 (tienen uno de los mejores campos de Europa) y quieren ponerse a la misma altura a nivel gastronómico con su nuevo restaurante, Origin, al que se puede acceder sin ser huésped. La carta, que propone gastronomía catalana contemporánea con algún que otro toque asiático, lleva la firma de David Vives, que había trabajado como jefe de cocina en El Celler de Can Roca y The Ritz Carlton Hong Kong. “Usamos producto de temporada, buscando cocciones que lo respeten", explica el chef, que mezcla elaboraciones clásicas con otras más atrevidas en un único menú con varias opciones en cada pase, de manera que se puede elegir entre tres o cuatro alternativas de entrantes, primeros, segundos y postres, siempre con aperitivos como bienvenida y 'petit fours' como despedida. Cuesta 79 € (124 con maridaje). Entre los platos a destacar están el rodaballo con cebolla asada, romesco y avellanas; el cordero con guisantes, menta y comino; el solomillo Wellington con patatas 'ratte' y salsa de trufa, y el 'trinxat' de patata y col con bogavante, panceta y salsa especiada. Dentro del resort también están Camiral Bistro, con una propuesta más desenfadada pero con un producto de gran calidad; The Club Café, para comer a cualquier hora tras una jornada en el 'green', y el italiano Bella's.

El plato Toda la Gamba de Esperit Roca. / Joan Pujol-Creus
Esperit Roca (Sant Julià de Ramis)
Desde mediados de 2024, los hermanos Roca han puesto a disposición de sus clientes una montaña y una fortaleza con restaurantes, hotel, bodega, destilería, exposición y todavía mucho espacio por ocupar. Así se come en Esperit Roca.

Sardinas con pepino y melón de Riots. / Pau Arenós
Riots (Banyoles)
Axel Ayza ha abierto en el centro de Banyoles un restaurante donde muestra su estilo forjado en Francia e Italia durante más de una década. Es anfitrión y es camarero y es cocinero en este bistronómico, un paso gastronómico más allá del bistró: "Una base tradicional con más riesgo", dice él. Así hemos comido en Riots.

El conejo con patatas y 'botifarra del perol' de El Motel. / Joan Castro / Iconna
El Motel (Figueres)
La modernidad culinaria entró en Catalunya por el restaurante de la familia Subirós, que en 2021 celebró los 60 años. Esta es la crónica de lo que se puede comer en pleno siglo XXI en El Motel.

Soca-rel: paella / Pau Arenós
Soca-rel (Llofriu)
En este restaurante de Llofriu, el cocinero Jordi Garrido practica la cocina de barraca, en homenaje a las construcciones de trabajo de la huerta valenciana y las del Empordà. Así es Soca-rel.

La paletilla deshuesada de cordero de Torre de Nura (Torrent). / David Aparicio
Torre de Nura (Torrent)
Después de pasar por multitud de restaurantes, Nacho Feliu y sus colegas se han establecido en Torrent en una torre que rememora la de su infancia. "Es un proyecto familiar y sentimental", explica. Así es Torre de Nura.

Un plato de bacalao con guisantes del restaurante Vicus, en Pals. /
Vicus (Pals)
En este restaurante se come el Empordà: el arroz es una de las señas (qué rico el de cigalas), la ensalada de anguila ahumada (buena-buena), el tartar, el bikini de queso de Mas Alba, trufa y jamón ibérico... Recomendado para los cazadores de grandes sitios en lugares pequeños. Así es Vicus.

El carro de pescados y mariscos. / David Aparicio
La Taverna del Mar (S'Agaró)
Un buen tándem para servir y cocinar el mar en un restaurante metido en la playa: Jaume Solé y el veterano Josep Muniesa, recién fichado. "Otros restaurantes tienen carro de quesos o carro de postres. Nosotros tenemos carro de pescados y mariscos", explica Solé, de 37 años. ¿Y qué más se come en este restaurante de S'Agaró? Aquí te damos todos los datos de la La Taverna del Mar.

Toc al Mar, en la playa de Aiguablava (Begur). /
Toc al Mar (Begur)
Langosta, paella y pescado a la parrilla o a la brasa, todo fresquísimo, todo simple, todo perfecto. Todo procedente de las barcas de los pescadores de la zona, para preservar la máxima autenticidad de la que se vanagloria este restaurante. Está en Aiguablava (Begur), una de las calas más bonitas de la costa. Te contamos aquí qué más se puede probar en Toc al Mar.

La flor de calabacín son salsa nantua de Candlelight. / Pau Arenós
Candlelight (S'Agaró)
"Aquí se hace una cocina con raíz clásica. Una cierta idea de cocina francesa con producto de aquí. Pensar en la gran cocina que se hacía en los hoteles de costa”, reflexiona Romain Fornell, el director gastronómico de este restaurante repleto de candelabros y maderas nobles y columnas y la misma atmósfera que respiraron Ava Gardner y aquel Frank Sinatra enloquecido por los celos. Así se come en Candelight.

La cazuela de 'peix gat' del restaurante Pa i Raïm, en Palafrugell. / Pau Arenós
Pa i Raïm (Palafrugell)
Mientras la vanguardia tira por este hilo o tira por aquel, en este restaurante de Pep Ferriol y Roseta Jorba la cazuela ejerce como genuina rebeldía y ancla. Por cierto, tiene como extra un espectro, Josep Pla (emparentado con Jorba), puesto que habitó esta casa después de que su familia se trasladara en 1904, a pocos metros de la vivienda en la que nació en 1897. Esta es la crónica que escribió Pau Arenós tras visitar Pa i Raïm.

El cocinero Martín Comamala. / Pau Arenós
539 Plats Forts (Puigcerdà)
Muchos elementos sorprendentes en el micro restaurante de Martín Comamala en Puigcerdà, si bien el más llamativo es la actitud del cocinero. Y camarero. Y sumiller. Y ayudante de cocina. Porque está solo. Por las tardes, una persona limpia. Estamos en una barra para un máximo de 12 clientes, en la que la carta se combina con dos menús degustación. Aquí tienes toda la información sobre 539 Plats Forts.
Das 1219 (Das)
Un restaurante recomendable para superar el ‘trinxat’ que dirige, en los fogones, Ricard Borràs. Hay nivel en cada plato que sale de la cocina. Lo sabe bien nuestro cronista gastronómico, Pau Arenós, que escribió sobre Das 1219.
Trumfes (Llívia)
Platos transfronterizos, contrabandeados, permeables, flexibles. "Pero exaltamos lo próximo, lo que da la tierra, la caza, las setas, las truchas de río, las patatas", explican Pau Gascon y su socio, Àlex Molas, dueños de Trumfes.
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