Sabores divinos
¡Macarrones! Los mejores restaurantes donde darse un festival
Te recomendamos estos sitios donde disfrutarás de unos de los platos de pasta por excelencia
Macarrones de cardenal en Barcelona: la verdadera historia
3 recetas para hacer macarrones de una manera diferente

Los macarrones con guiso de pollo de Fragments. / Elisenda Pons
Pocos platos son tan populares como los macarrones. Los que hacían nuestras madres y nuestras abuelas seguramente eran insuperables, pero en estos cinco restaurantes es posible que los iguales o los mejores.
Ahí va una apetitosa lista con restaurantes que bordan los macarrones.
En la casa de comidas de Eugeni de Diego (A Pluma) y Ana Alvarado en el Upper Diagonal no quedas mal si te chupas los dedos con el ‘capipota’. Un bar con hechuras de restaurante es Colmado Wilmot.

El primer comedor del Colmado Wilmot. / Ferran Nadeu
David Morera mezcla platos de la memoria, con aportaciones atractivas, y clásicos sobre un suelo de aire barcelonés y bajo una ‘volta’ catalana. Allí sirve 'Els macarras de l’àvia'. El 'àvia' era Montserrat. Los 'macarras', los macarrones que le preparaba, plato espejo, plato sentimental. Pero tiene muchas otras propuestas, que cuenta Pau Arenós en la crónica de su visita a Deliri.

David Morera emplata los 'macarras de l'àvia'. / Laura Guerrero
Carles Gaig, ilustre apellido fundido culinariamente con Barcelona desde hace casi 150 años, enseña cómo preparar esa pasta en capas, que toma su nombre del libro 'La cuynera catalana' (1835) pero que él ha modificado a su gusto. Plato intenso, graso, sabrosísimo, para repetir y repetir y encerrar la báscula en un armario. Al cortar el pastel, derrama el sofrito y la crema de parmesano, alfombra mágica para viajar a la infancia, donde todo era más sencillo. Un platazo, estos macarrones a la cardenal, cuyos secretos desvelamos aquí explicados por el propio Gaig. Lo puede probar en Petit Comitè.

Cata Mayor: Los 'macarrones de cardenal' de Carles Gaig. / periodico
El restaurante del Hotel Wittmore sirve platos para compartir elaborados con productos de proximidad que se inspiran en los sentimientos que surgen durante el proceso creativo. Uno de ellos es la nostalgia, que se materializa en evocaciones a la infancia como los macarrones del cardenal con secreto ibérico... Aquí te explicamos como sabe este y otros platos que cocina Alain Guiard en Contraban.

Macarrones de cardenal de Alain Guiard (restaurante Contraban). / Ferran Imedio
Un cocinero del escalafón superior (Jordi Vilà, Alkimia, una estrella Michelin) también se ocupa de los macarrones, de las croquetas (en una hoja de lechuga y con parmesano rallado) y de las patatas fritas (con tomillo, yema de huevo y aceite), es decir de la cocina tradicional asequible. Un lujo a precios populares es lo que ofrece en Al Kostat.

Macarrones de Al Kostat. /
Quim Marqués cerró el Suquet de l’Almirall en el 2018; abrió con su hija Paula, nutricionista, el espacio “cultulinario” L'ExquisEat en el 2020 y ambos acaban de dar nueva vida al bar vecino que traspasaban. Se llama Santa Magdalena.

Los macarrones de Santa Magdalena. / Jordi Otix
Miguel Puchol abre una fonda en Gràcia con incunables de la cocina catalana después de haber asentado el modelo de Mantequerías Pirenaicas. Los macarrones, gratinados con comté de diez meses, tomate y algo de nata y butifarra de Dos Erres: el conjunto es mejor que un traje bueno. Hay más platos, y aparecen en esta crónica sobre La Fonda de Pirenaicas.

Los macarrones de La Fonda de Pirenaicas. / Laura Guerrero
Beatrice Casella e Iván García tienen un restaurante dominado por una barra para un tapeo y copeo de altura, con seis tiradores para vino y vermut. Temperamento, creatividad contenida (esa croqueta de macarrones), una carta amplia de vinos (200 referencias) y precios que no asustan. Así es Glug.

La croqueta de macarrones de Glug. / Manu Mitru
Joan Martínez y Takeshi Somekawa (Dos Pebrots) se han aliado para abrir un comedor, con los macarrones como estandarte, donde solo aspiran a recibir este elogio: "És bo". Lo consiguen. Está en Sarrià-Sant Gervasi y triunfa, entre otras cosas, por su breve carta el apartado 'Macarrònic'. Así es Aüc Bar.

Los macarrones de la 'tieta' de Aüc. / Bárbara Favant
Tres socios se han aliado para dar continuidad a un clásico de la Ribera: ‘esmorzars de forquilla’, ollas y el descorche de grandes vinos. Su filosofía es "un local del barrio para el barrio". Así es Agullers.

El plato de macarrones con butifarra del restaurante Agullers. / Irene Vilà Capafons
Visitamos este restaurante que exalta la anchoa y la burbuja, que siempre está lleno y que va camino de los 100 años. Joan Carles Ninou está al frente del negocio que fundó el abuelo en 1929, y sus hijas, Laura y Mireia, están destinadas a llevar la casa hasta el centenario. Aquí te contamos, a pinceladas, la historia (y la carta actual) de El Xampanyet.

Los macarrones de El Xampanyet. / Macarena Pérez
Este clásico no ya de la zona alta sino de la ciudad (nació en 1964) tiene mucha historia. Se nota al entrar, con esa decoración de casino de pueblo modernista que te retrotrae a épocas pasadas, a billares y a largas partidas de dominó. Cuenta, además, con una bonita terraza interior. Te sientes donde te sientes, probarás una cocina de mercado con un producto fresco que muchos señalan como de lo mejorcito de Barcelona. Los hermanos Herrero Salvador mantienen en forma el precioso restaurante que heredaron de sus padres, en una finca del siglo XIX. Pasean y vean, esto es Bonanova.

Los hermanos Carlos, Adolfo y Cristina Herrero, en el restaurante Bonanova. / Ferran Nadeu
"Bienvenido a la taberna canalla", dice Franc Monrabà cuando entras en su restaurante, que en su día fue Cata 1.81. Más tarde ampliará la idea: "Una taberna de 'luxe'". Palabras que enmarcan servilletas de papel y vajilla de la abuela. Sirve una 'escudella' cada viernes que le abarrota el local. Así se come en Haddock.

Franc Monrabà, dueño de Haddock. / Elisenda Pons
Ot Salvans y Víctor Martínez han abierto un espacio en Les Corts con la tortilla de patatas como centro, aunque hay material del bueno más allá de la albúmina. Fuera de carta pueden servir tortilla abierta con oreja guisada con vino y un toque de guindilla, tartar de gambas y un 'suquet' con las cabezas que es un genuino mar y montaña con los diferentes elementos en su punto. Así nos fue la visita a Manda Huevos.

La tortilla abierta con oreja y tartar de gambas de Manda Huevos. / Jordi Cotrina
El encuentro de un profesional de la charcutería, Xavier Margarit, y otro de la restauración, Pau Gascó, da como resultado un sitio con alma que promete. ¡Qué buenos son los macarrones con guiso de pollo de Fragments!

Los macarrones con guiso de pollo de Fragments. / Elisenda Pons
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