Una carta diferente
Restaurante Fiskebar, platos que ponen rumbo al norte
El restaurante del Reial Club Marítim de Barcelona apuesta por pescados crudos y ahumados propios de la gastronomía nórdica en un espacio con unas vistas encantadoras sobre el Port Vell

El tartar de vieira del restaurante Fiskebar. / Ferran Imedio

Es entrar en la sala de Fiskebar, un piso por encima de los barcos del Reial Club Marítim de Barcelona (paseo de Ítaca, 3), y quedarse con la boca abierta. Porque las vistas desde la mesa o la barra central a través de las cristaleras y desde la terraza son, sin duda, de las más encantadoras y bonitas de la ciudad. Una panorámica memorable con el Port Vell en primer plano.

La sala del restaurante Fiskebar, con vistas al Port Vell. / Ferran Imedio
Sería injusto quedarse con la postal y no mencionar su propuesta gastronómica, más que notable.
Huyendo de arroces, frituras y pescados a la brasa
Primero, por su valentía a la hora de huir de los tópicos y típicos arroces, frituras y pescados a la brasa que tan esperables serían en ese emplazamiento; apuesta por un estilo nórdico (ahora que tanto triunfa su gastronomía tras el relevo de Geranium por Noma, ambos daneses, en lo alto de la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo) en el que mandan los productos de mar crudos y ahumados.
Segundo: por la calidad de su materia prima, la ejecución de sus trabajadísimas recetas y la presentación de los platos. En fin, que si te quedas con la boca abierta, aprovecha para llenar el buche.
Croquetas de bogavante
No te faltarán creaciones interesantes y sabrosas como las señoriales croquetas de bogavante; el tartar de vieira cuyos toques ácido y ahumado te harán bailar las papilas gustativas; el vistoso y refrescante pez limón con zumo de melocotón, 'sriracha', cilantro y lima; el 'nigiri' de atún; el carpacho de ventresca de atún al aceite de oliva...
Eso, en la carta, porque como sugerencias, que cambian según el mercado, pueden llegar a la mesa unas fenomenales sepietas de playa con crema de tupinambo y panceta, o unos intensos y picantes 'fetuccini' con cigalas.
La mejor manera de acabar es probar el flan ahumado, acaso el que tiene más personalidad de Barcelona.
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