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La experiencia es un grado

Los restaurantes más antiguos de Barcelona: historia viva de la gastronomía de la ciudad

La capital catalana cuenta con unos cuantos establecimientos que siguen en plena forma pese a su avanzada edad

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Una imagen del restaurante 7 Portes

Una imagen del restaurante 7 Portes / Elisenda Pons

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Mucho ha llovido desde la apertura de estos restaurantes históricos de Barcelona, sí, pero en este caso la experiencia es un grado. ¡Alguno es anterior a la revolución francesa! Y siguen en plena forma. No te los puedes perder.

CAN CULLERETES El restaurante más antiguo, en la calle de Quintana.

Can Culleretes. / El Periódico

Can Culleretes

Abrió antes de la revolución francesa, en 1786. Ahí es nada. Ubicado en el Gòtic (calle de Quintana, 5), ofrece cocina casera, tradicional, apegada al recetario de siempre. En la actualidad, regenta el negocio la familia Agut, tan 'solo' desde 1958. Teniendo en cuenta que lleva 230 años abierto, ¿qué son 59? Nada, un suspiro.


LOS CARACOLES Popular restaurante de la calle de Escudellers.

Los Caracoles / El Periódico

Los Caracoles

Nació en 1835 en la calle de Escudellers, 14 como Casa Bofarull pero cambió de nombre por el éxito que tenían sus caracoles. Presume de haber dado de comer a decenas de celebridades como Ava Gardner, Luis Miguel Dominguín, Mark Knopfler, Charlton Heston, Lenny Kravitz, Jimmy Carter, Robert de Niro, Giorgio Armani, Joan Miró y Salvador Dalí. La quinta generación de la familia Bofarull dirige este local con tinajas, paredes de piedra, pozo y cocina de carbón. Quien quiera saber lo que es un lugar emblemático, debe ir a Los Caracoles.


El arroz picante con conejo del restaurante 7 Portes.

El arroz picante con conejo del restaurante 7 Portes. / Maite Cruz

7 Portes

Enorme y siempre a tope. Como el primer día, en 1836, cuando abrió en el paseo Isabel II, 14, en el primer edificio de la ciudad que disponía de agua corriente. Empezó como Cafè de les 7 Portes y acogía a mujeres en una época en la que solo había tabernas para hombres. Dicen que unos 200.000 comensales se sientan en sus mesas cada año para disfrutar de su cocina tradicional catalana de 7 Portes.


Casa Almirall, uno de los bares más antiguos y mejor conservados de Barcelona.

Casa Almirall, uno de los bares más antiguos y mejor conservados de Barcelona. / FERRAN SENDRA

Casa Almirall

Está en Joaquin Costa, 33 y fue fundado en 1860. Aún conserva el aire bohemio del siglo XIX, con una decoración original que combina la madera y el mármol (salvo la parte de la vieja trastienda, que fue transformada en 1977). Ideal para hacer un vermut o probar platos calientes caseros.


Sala del restaurante 4 Gats.

Sala del restaurante 4 Gats. / JOAN PUIG

4 Gats

Entrar en este establecimiento (Montsió, 3) es entrar en la época del modernismo. Está en un edificio de Puig i Cadafalch, y en su interior se exponen cuadros de Casas, Rusiñol... La carta no corre riesgos, con recetas tradicionales, y el comensal disfruta tanto de la comida como de la música del pianista que toca en la sala principal.


La merluza rebozada y con mayonesa del restaurante La Venta.

La merluza rebozada y con mayonesa del restaurante La Venta. / Jordi Otix

La Venta

Este establecimiento cumple diferentes aniversarios en 2025: podría solemnizar los 121 años desde la apertura a los pies del Tibidabo, los 75 con el mismo nombre, los 50 desde la reflotación o los 13 desde que el propietario es Lluís Vinyes. Su merluza es formidable, pero también otros platos, como te explicamos en esta crónica de La Venta.

La terraza del restaurante Glaciar, en los años 40 y en 2019.

La terraza del restaurante Glaciar, en los años 40 y en 2019. / El Periódico

Glaciar

El emblemático local barcelonés, el más antiguo de la plaza Reial, cambió de dueños en 2021 para ofrecer cocina catalana de calidad, vinos y cócteles. Así de bien está ahora Glaciar.

El exterior del Colmado Múrria.

El exterior del Colmado Múrria. / Jordi Cotrina

Colmado Múrria

En diciembre del 2022, la tienda, con más de 125 años de historia, reabrió con cambios: nuevo dueño, un comedor, la cocina de Jordi Vilà y con Joan Múrria como asesor. Y el resultado de todo ello queda explicado en la crónica de Pau Arenós tras su visita a Colmado Múrria.

La sala de Grill Room Bar Thonet.

La sala de Grill Room Bar Thonet. / El Periódico

Bar Thonet

Lo primero que seduce de este local es la fachada modernista: los cristales emplomados, las maderas decoradas y sinuosas y el contundente rótulo. En la mesa y en la barra, platos en los que late lo popular. Esto es lo que se come en Grill Room Bar Thonet.

Jamón, croquetas, boquerones y la flauta de rosbif de Casa Alfonso.

Jamón, croquetas, boquerones y la flauta de rosbif de Casa Alfonso. / Jordi Cotrina

Casa Alfonso

Esta casa fue fundada hace 90 años (1934) por Alfonso I y Rosario (abuelos de Alfonso García, actual propietario), consolidada por Alfonso II y Ramona (padres de García), y robustecida por él mismo, que acaba de sumar al negocio familiar a Claudia, la hija mayor, de 28 años, y especialista en 'marketing' digital, con la que planifica un futuro que podría pasar por una expansión (o no) y por una inmediata tienda 'on line' (y sí). Así de bien está Casa Alfonso.

Carlos y Adolfo Herrero, del restaurante Bonanova.

Carlos y Adolfo Herrero, del restaurante Bonanova. / Joan Cortadellas

Bonanova

Este clásico no ya de la zona alta sino de la ciudad (nació en 1964) tiene mucha historia. Se nota al entrar, con esa decoración de casino de pueblo modernista que te retrotae a épocas pasadas, a billares y a largas partidas de dominó. Cuenta, además, con una bonita terraza interior. Te sientes donde te sientes, probarás una cocina de mercado con un producto fresco que muchos señalan como de lo mejorcito de Barcelona. Pasean y vean, esto es Bonanova.