La revolución climática
Más de 370 establecimientos de hostelería de la Costa Brava se adhieren a la campaña Hostelería #PorElClima, una iniciativa impulsada por Coca-Cola y ECODES (Fundación Ecología y Desarrollo) que busca algo tan concreto como ambicioso: reducir la huella de carbono del sector sin perder de vista una realidad esencial en cualquier negocio: la cuenta de resultados.

De izquierda a derecha; Miquel Noguer presidente de la Diputació de Girona, Joaquim Edo, jefa de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia Catalunya, Silvia Tudela, técnica de Acción Climática en ECODES, Antoni Escudero, presidente de la Federació d’Hostaleria de Girona y Marc Llinares, presidente del Gremi de Bars i Restaurants de Lloret de Mar, durante la presentación de la campaña Hostelería#PorElClima. / R
A primera hora, cuando aún huele a pan tostado y el primer café suena como una persiana que se alza, en la Costa Brava hay terrazas que despiertan frente al mar, cocinas que se encienden con la rutina bien aprendida y una cadena invisible —proveedores, cámaras, lavavajillas, hielo, luces— que sostiene lo cotidiano. En ese engranaje, aparentemente pequeño y repetido miles de veces al día, se juega una parte decisiva del futuro.
Más de 370 establecimientos de hostelería de Girona han decidido intervenir ahí: en los gestos mínimos, en los consumos que no se ven, en la suma de decisiones que convierten a un bar o un restaurante en un aliado del clima. Lo han hecho adhiriéndose a Hostelería #PorElClima, una iniciativa impulsada por Coca-Cola y ECODES (Fundación Ecología y Desarrollo) que busca algo tan concreto como ambicioso: reducir la huella de carbono del sector sin perder de vista una realidad esencial en cualquier negocio: la cuenta de resultados. “Solo a través de la colaboración público-privada podremos avanzar hacia un modelo turístico equilibrado, competitivo y respetuoso con nuestro entorno”, subraya Miquel Noguer i Planas, presidente de la Diputación de Girona, durante el acto de presentación en Lloret de Mar. El mensaje es claro: sostenibilidad no como eslogan, sino como condición de viabilidad.
Del acuerdo global a la barra del bar
El debate climático suele quedarse en cifras planetarias, pero su traducción real ocurre en lugares concretos: una cocina que optimiza el frío, un grifo que ahorra, una compra que reduce kilómetros. Para Silvia Tudela, técnica de Acción Climática de ECODES, ahí está el valor del proyecto: convertir los compromisos del Acuerdo de París en acciones aterrizadas, repetibles y medibles. “Las empresas de hostelería son fundamentales —señala— porque se corresponsabilizan de sus emisiones de CO₂ y pueden convertirse en modelos para otros establecimientos y para la ciudadanía”.
Hostelería #PorElClima funciona con una lógica sencilla: diagnóstico y plan. Los responsables de los locales responden un cuestionario de 28 preguntas sobre agua, energía, movilidad, consumo y residuos. A partir de ahí, se proponen mejoras. En la Costa Brava, el resultado se expresa en un número que impresiona por su escala: 6.298 medidas identificadas en el conjunto de establecimientos adheridos.
Marc Llinares, presidente del Gremio de Bares, Restaurantes y Cafeterías de Lloret de Mar y propietario del restaurante Velamar, insiste en dos puntos que cualquier hostelero entiende sin necesidad de gráficos: energía y agua y añade una idea pragmática: los pequeños cambios marcan la diferencia y ayudan también a garantizar “la viabilidad futura del sector”. En la misma línea, Joaquim Edo, responsable de Comunicación, Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia en Catalunya, sitúa el papel de las empresas en el centro: por “responsabilidad, impacto y capacidad de acción”. La adherencia crece como lo hacen las buenas ideas: por contagio. En el mapa aparecen nombres que son también marca turística y memoria personal: Cadaqués, Llafranc, Palamós, Sant Feliu de Guíxols, Begur, Tossa de Mar, Roses, Blanes, L’Escala, además de Lloret de Mar, entre otras localidades.
Para los municipios, el impacto no es menor. La concejala de Turismo de Lloret de Mar, Cristina Aymerich, celebró que el proyecto ponga en valor acciones que ya se realizaban y, a la vez, introduzca nuevas ideas. Es una manera de leer la sostenibilidad como competitividad: un destino que cuida recursos cuida también su futuro.
PEQUEÑAS ACCIONES
En un local, la sostenibilidad rara vez se ve en el plato pero se pueden poner en marcha muchas acciones:
- Reductores de caudal: el 89% de los establecimientos los tiene instalados en los grifos, con capacidad de reducir consumo hasta un 50%.
- Reciclaje de envases: el 99% separa correctamente en el contenedor amarillo.
- Eficiencia en refrigeración: el 86% ajusta la nevera a 5 °C y el congelador a -18 °C (cada grado de más frío implica más consumo).
- Menos “usar y tirar”: el 78% evita materiales de un solo uso.
- Proximidad: el 100% declara trabajar con proveedores locales.
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