Emprendedor incansable
El enésimo proyecto de Javier de las Muelas: un ron, una ginebra y un vodka propios
El 'alma mater' de Dry Martini pone a la venta tres destilados 'premium' mientras ultima varios proyectos, como meterse en el mundo del brandi y el café desde el mundo de la coctelería
Así hace 3 cócteles clásicos Javier de las Muelas
¿Por qué Barcelona es la capital mundial de la coctelería?

avier de las Muelas prepara un Passion Martini en Dry Martini, donde ha presentado el ron, la ginebra y el vodka que ha lanzado bajo la marca Speakeasy Spirits / FERRAN NADEU

Javier de las Muelas tiene más ideas que camisas estampadas y pantalones de cuadros. Y eso es mucho decir. Pero el empresario barcelonés no sabe parar y, a sus 70 años, se ha embarcado en un nuevo proyecto: los destilados. El 'alma mater' de Dry Martini ha puesto a la venta una ginebra, un vodka y un ron propios bajo la marca Speakeasy Spirits "por simple disfrute" pero también con el reto de ganar dinero en un mercado con tantísima competencia.
Pero no lo puede evitar casi desde que era un zagal que vendía cómics y revistas a quienes hacían cola en la comisaría de policía del barrio de Sant Andreu para hacerse el dni; así se ganaba un dinerillo con el que ir al cine. También ayudaba al vecino que tenía una bodega sirviendo a los clientes quintos de cerveza y refrescos.
"Mi historia es un poco curiosa"
A medida que fue creciendo, aquellos tebeos se convirtieron en cómics 'underground' de Nazario y Mariscal que distribuía por Barcelona. Ya más mayor -aunque no mucho-, dirigió una empresa que colgaba carteles de obras de teatro, de conciertos y partidos políticos, estuvo en la promotora de Gay Mercader ("conocí a David Bowie, a Lou Reed, a Bryan Ferry") y fue mánager de periodistas como Elisenda Roca, Jordi Estadella y Jordi González. "Mi historia es un poco curiosa", admite con una sonrisa tímida.

La ginebra, el vodka y el ron de Speakeasy Spirits, junto a un Passion Martini de la coctelería Dry Martini. / Ferran Nadeu
¿Qué tiene que ver este currículo con sus destilados 'premium'? Pues nada y todo a la vez porque ese espíritu emprendedor, sumado a aquella visita reveladora a Boadas, donde descubrió la "liturgia" que se desplegaba en 'la catedral', le hicieron olvidarse de la carrera de Medicina recién acabada y meterse en el mundo de la coctelería con aquel Gimlet del Born en el que trabajaban voluntariosos veinteañeros con chaquetilla.
Dry Martini, el primero de Barcelona que apareció en la lista de los mejores bares del mundo
De ahí a Dry Martini (lo compró en 1996), además de otros negocios como la recordada discoteca Nick Havanna, los restaurantes Speakeasy (dentro de Dry Martini), Casa Fernández y Montesquiu, que aún regenta, igual que el Gimlet de la calle de Santaló y un espacio para vips en La Roca Village.

Javier de las Muelas, en la coctelería Dry Martini, con el ron, la ginebra y el vodka que ha lanzado bajo la marca Speakeasy Spirits. / Ferran Nadeu
Con la emblemática coctelería del Eixample entró en el olimpo del sector al convertirla en la primera de Barcelona que apareció en la lista de las mejores del mundo, que años más tarde encabezaron Paradiso (2022) y Sips (2023), haciendo de Barcelona la capital mundial de la coctelería. "Antes de aquello, salvo alguna excepción, el panorama era un desierto", recuerda.
Expansión a nivel mundial
De las Muelas quiso expandir la marca y, tras hacer un máster en administración de empresas en 2005 en IESE, creció con locales con su propia marca o con colaboraciones a partir de 2010. Llegó a dar el salto a Asia de la mano de Four Seasons (Tailandia, Singapur, Bali, China...) hasta que la pandemia fulminó aquella aventura. Ahora sigue en los hoteles Eme Catedral (Sevilla), María Cristina (San Sebastián), The Ritz-Carlton Tenerife, Majestic Palace (Sorrento) y Hyatt Regency San Luis Potosí (México), y volverá a Madrid en breve.
En vez de quedarse quieto, adjetivo que parece desconocer el empresario, que el año pasado facturó 9,5 millones de euros y ya piensa en meterse en el mundo del brandi y el café (siempre relacionado con los cócteles), se metió en otra historia, el 'ready to drink'. Romain Fornell le pidió que le vendiera cócteles preparados para servir en Hostal de La Gavina (S'Agaró). Le dijo que sí, claro. "Pero al llegar a casa, me miré al espejo y me dije: 'Eres un idiota, cómo no habías visto antes esa vía de negocio'".
70 cócteles preparados para servir
Y hoy, tres años después, suma 70 referencias de combinados que preparan con las casi 20 elaboraciones que han creado, desde destilados hasta licores, pasando por bíters y aperitivos. Todos, con ingredientes ecológicos. "Somos el único bar del mundo con esta oferta", asegura De las Muelas.
Acertó de pleno, pues en 2025 han rozado el millón de unidades vendidas. Y subiendo, porque en cuestión de semanas estará presente en la docena de puntos de restauración del Roig Arena de València. La clave, según el empresario, es que cubren un hueco de mercado donde hay "poca estabilidad en puestos especializados en establecimientos que deben dar servicio y agilidad y, a la vez, tener un control de costes". Lo saben bien en el Eme Catedral, donde despachan entre 250 y 300 cócteles 'ready to drink' al día.
Botellas para público no profesional
Ahora lanza para el público no profesional la ginebra, el vodka y el ron que usa en sus preparados con una ilusión añadida: su hijo Borja, que ha pasado por Pescanova y Unilever, entre otras, también se ha unido al proyecto.
La 'dry gin' (enebro, piel de limón, cilantro, tomillo limonero, macis, pimienta negra) es casi minimalista, clásica, elegante, perfumada. El vodka (de centeno), muy puro, cremoso y neutro, se muestra más amable en boca que en nariz. Y el ron seduce por suave, redondito y golosón tras haber pasado 15 años en barricas de bourbon en Guatemala.
Todos ellos, metidos en unas bonitas botellas de aire 'art-déco' que te transportan a esa época que tanto apasiona a De las Muelas, los años 20 del siglo pasado; la del cine en blanco y negro que veía con aquel dinerillo que había ganado vendiendo cómics y revistas en la cola de la comisaría de Sant Andreu.
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