Volúmenes sabrosos
Los libros de cocina resisten y mantienen su pulso a las videorecetas por redes
Editores y cocineros coinciden en celebrar el buen momento de las obras gastronómicas de papel
El libro que ha ayudado a los Roca a preparar el futuro de El Celler de Can Roca
'Bocabulario', el imprevisible diccionario gastronómico de Pau Arenós

Los hermanos Javier y Sergio Torres dedican un libro durante la 'diada' de Sant Jordi. / Ferran Imedio

En un momento de máxima eclosión de los contenidos de las redes sociales y de una sociedad que promueve los estímulos rápidos y sencillos, los recetarios de cocina tradicionales en formato papel viven una segunda juventud. Prueba de ello son los diversos ejemplares que este Sant Jordi llegan a las estanterías de novedades, desde volúmenes para cocinar de manera sencilla hasta propuestas de los grandes chefs del momento. Expertos en edición y gastronomía coinciden en que los grandes cocineros conciben el libro recetario como un producto que les da prestigio y perpetuidad. Las páginas con recetas cuidadosamente trabajadas y con fotografías de alta resolución se convierten en pequeñas biblias con las obras completas de los chefs.
Pese al gran alcance de las videorecetas, los expertos consultados creen que el libro de cocina perdura en una sociedad en la que los cocineros son cada vez más admirados. Si bien es cierto que buena parte de los chefs utilizan ambos canales y tienen proyección tanto en libros como en redes.
"Prestigio, fiabilidad y resiliencia"
El catedrático de literatura española y literatura comparada de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), fundador y director del Máster de Edición y codirector del Fórum Edita, Javier Aparicio Maydeu, cree que es "indiscutible" que los grandes cocineros quieran tener su libro por la perpetuidad que generan siempre las obras en papel y que las personas pueden quedárselas para siempre en casa. "El libro en papel tiene un prestigio, una fiabilidad y una resiliencia que, de momento, carecen de los contenedores digitales", apunta Aparicio Maydeu.
"Cuanto más prestigio tenga un cocinero, más importante será para él tener una obra completa de recetas con buena fotografía y buen papel para que sea una especie de biblia con toda su cocina. Y eso, la red no lo tiene. No da ese prestigio", defiende el catedrático.
"Aspirar a la perpetuidad"
Aparicio Maydeu cree que los libros de cocina pueden aspirar a la perpetuidad y que los volúmenes pasen a formar parte de las grandes bibliotecas. "Los cocineros no dejan de ser artistas y tienen claro que sus obras pueden tener el mismo tratamiento editorial que pintores o escultores", concreta.
En este sentido, argumenta que los recetarios se convierten en unos 'coffee table book', es decir, artículos de regalo y decoración que por su gran formato, tapa dura, diseño trabajado, edición exquisita y abundantes grandes fotografías, aportan información completa del cocinero y ocupan un espacio fijo en las casas o negocios. "Esto está muy lejos de desaparecer", añade.
"Edad de oro"
En línea muy similar, el director editorial de Planeta Gastro, David Figueras, asegura que los libros de cocina viven una "edad de oro". Según relata, el mercado de libros de cocina lleva 10 años viviendo una época "absolutamente esplendorosa". El incremento de ventas de libros gastronómicos se explica, en primer lugar, por el crecimiento general de lectores en toda España, pero también porque la gastronomía toma un mayor rol en la sociedad gracias a los programas de televisión ya las redes sociales. "A la afición del fútbol y a la música, ahora debemos añadir la cocina", dice Figueras.
Figueras coincide con Aparicio Maydeu en que el libro de recetas en papel tiene un valor "alto" para el público. "Nosotros siempre intentamos que sean libros interesantes de leer, con buenos contenidos, pero que sean sobre todo objetos, que sean bonitos de tener, de tocar, con unos buenos diseños. Y eso hace que la gente quiera tener el libro impreso, lo utilices más o menos.", detalla Figueras.
El 6% de las ventas de obras de no ficción
Para el director editorial, si bien es cierto que las videorecetas pueden ayudar a la ciudadanía, la versión en papel ofrece "pervivencia" y la seguridad de que lo indicado ha sido "cocinado, corregido y revisado" y que "normalmente funciona bien". De hecho, en las redes sociales cualquier persona puede colgar una receta. "Tanto un libro firmado como una receta firmada por alguien tienen un valor indiscutible". "Aquellos que pronostiquen la muerte del libro de recetas de cocina en papel, se equivocan. Se equivocan totalmente.", resume el responsable de Planeta Gastro.
David Figueras explica que los libros de no ficción son un tercio de todos los que se venden en el mercado español. Los volúmenes relacionados con la cocina ocupan cerca de un 6% de las ventas de ese tercio. Dado que los libros de deportes representan un 2%, los de arte un 1,5% y los de moda un 1,5%, para Figueras, el libro gastronómico es el que predomina en el ámbito del ocio. El editor afirma que en toda España en 2025 se publicaron unos 1.800 libros de gastronomía.
El editor concluye que las videorecetas por redes y los libros de cocina tradicionales "conviven". "La mayoría de cocineros han descubierto Instagram y que las redes les dan una ventana masiva. Les genera un espacio con el cliente final inmediato para contar muchas cosas", señala Figueras. "Para ellos es una herramienta de comunicación extraordinaria. El libro es el prestigio, lo que queda. Conviven. Ellos comunican cada día en redes y un libro tarda un año o dos años en hacerlo. No es tan inmediato", destaca.
El caso del 'influencer' Jordi Roca
El cocinero Jordi Roca es uno de los profesionales de la gastronomía que ejemplifica la dualidad de ofrecer recetas con contenidos digitales y en libros. Recientemente, ha publicado 'Coses de casa' (Planeta Gastro), una recopilación de las recetas que ha hecho en los últimos años por redes. El interés por su trabajo le ha llevado incluso a rechazar ofertas de llevar sus videorecetas en una plataforma de 'streaming' al creer que podría perder su "esencia". "Yo publico vídeos cuando puedo y me gusta hacerlo de forma espontánea, tal y como salen", explica el pequeño de los célebres hermanos Roca. De hecho, asegura que no lo ve como una fuente de ingresos, sino como una forma "divertida" de hablar de cocina.

Jordi Roca, en uno de sus últimos vídeos que ha colgado en su perfil de Instagram. / Instagram
Roca cree que "plasmar" todas estas recetas en un libro de recetas es un "un testamento en vida" en contra de la volatilidad que conllevan las redes. En este sentido, asegura que los libros de recetas mantienen su formato tradicional a pesar de las nuevas narrativas audiovisuales. Roca considera que es una manera "directa" de llegar a la gente que le interesa la cocina, aunque no ve demasiada diferencia entre el público que puede ver uno de los vídeos de recetas en las redes y una persona que se compre el libro. "Hay gente que me trae un libro para que lo firme después de reconocerme por los vídeos que he hecho, pero otros que llegan a los vídeos a partir de los libros", explica el pastelero y cocinero. De hecho, considera que el público acaba siendo lo mismo en todos sus canales: personas aficionadas a la cocina que quieren aprender platos o nuevas formas de preparar las recetas tradicionales.
"Mucho más específicos" que los vídeos
Con todo, Roca es conocido en la red por ofrecer unos vídeos informales que luchan contra la seriedad que se presupone que deben tener los cocineros. "A veces parece que todo lo que digamos deba establecer cátedra", afirma el cocinero. La forma de trasladar este dinamismo y espontaneidad en el libro pasa por las imágenes, aunque se mantiene un formato mucho más tradicional. De todas formas, Roca detalla que los libros permiten ser "mucho más específicos" que los vídeos. "Tú puedes leer un libro de recetas solo hechas con patatas", explica el cocinero y considera que esto hace enfocarse a una audiencia más concreta que los vídeos.
En cualquier caso, Roca celebra que la gastronomía catalana se encuentra en un buen momento en lo que se refiere a proyección en las redes. Considera que la cocina tiene un "poder integrador muy natural" y que la gastronomía catalana es una fuente de integración constante de otras culturas. En este sentido, el cocinero recuerda que se puede hacer unos fideos en la cazuela con espaguetis o que el pan con tomate no hubiera podido existir sin que esa fruta llegara de América. Por eso considera que las redes permiten exportar al mundo un conjunto de recetas y, al mismo tiempo, que todo el mundo pueda jugar y contribuir, incluida la cocina catalana y sus chefs.
Ada Parellada, una videoreceta diaria y 30 libros
La cocinera Ada Parellada ha publicado una treintena de libros y cuelga a diario una videoreceta en Instagram desde hace tres años, con vídeos que superan las 100.000 visualizaciones. Recientemente, ha presentado 'Els plats del dia' (Rosa dels Vents), con diferentes menús de su restaurante y "otras idas de olla".

Ada Parellada. / El Periódico
La chef celebra que el formato papel tenga futuro "porque se piden muchos", al tiempo que los vídeos por redes recogen miles de visualizaciones. El trabajo realizado en Instagram le permite tener una gran comunidad digital, a la vez que le ayuda a inspirarse a la hora de cocinar. "Hay muchísima gente que lo mira, se las guarda y, por tanto, es una fantástica estrategia, un fantástico canal para comunicar", comenta.
La cocinera se toma muy en serio la publicación de videorecetas al considerar que es una herramienta muy "democrática" y que recoge el patrimonio cultural catalán. "Instagram es un poco el eslabón perdido de la transmisión del patrimonio culinario. Lo que te enseñaba quizás la abuela, la madre, la madrina o la cocinera de casa, dijéramos, ahora se está perdiendo. Por Instagram puedes aprender a hacer las recetas de siempre", subraya. Asimismo, la versión del libro de recetas tradicional, permite tenerlo todo "compilado y fácil de encontrar".
En este sentido, Parellada cree que hay algunos recetarios de grandes cocineros que son "únicos" y que su contenido no puede encontrarse en las redes. "Obras que son magnas de su cocina y que son recetas complejas y, por tanto, eso solo lo encontraré en los libros de papel", detalla. "No siempre hablamos de recetas, sino reflexiones sobre alimentación, sobre sociología alimentaria, sobre patrimonio, todas estas reflexiones", añade.
Así pues, para Parellada en los libros en papel se puede encontrar una cocina más de autor y opinión, en cambio, en las redes se pueden cazar tendencias y propuestas populares alejadas a la alta gastronomía.
"El impacto que tengo en las redes es importante. Quizás puedo llegar a vender 1.000 o 2.000 ejemplares de un libro que he escrito durante bastante tiempo. En cambio, un vídeo lo pueden ver fácilmente 100.000 personas", explica.
Lo que sí es cierto, según Parellada, es que el libro tiene más "prestigio". "Es verdad que cuando publicas un libro te lo has mirado mucho y, por tanto, no publicarás algo de lo que después tengas que desdecirte. El libro tiene esa credibilidad y tiene ese prestigio", reflexiona. "En cambio, las redes dan mayor margen, si no te convence, puedes borrarlo y ya está", añade.
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