Tendencia en alza
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Momento en que se quema el azúcar de una crema catalana de Sucre Cremat. / El Periódico

La crema catalana, ese postre tan de casa como de sobremesa en restaurantes, parece reclamar un lugar de moda propio. En una época en que los clásicos regresan al primer plano -del fricandó al 'capipota', del flan a la coca de toda la vida-, lo viejuno vuelve a sonar a nuevo. Y quizás estemos justo ante ese renacimiento: el de una crema catalana que, lejos de diluirse entre turrones, rellenos de pastelería o licores aromatizados, vive hoy uno de sus momentos más dulces.
El fenómeno del azúcar quemado
Pocas aperturas recientes han generado tanta curiosidad como la de Sucre Cremat (Canvis Vells, 2). Un pequeño establecimiento monoproducto -literalmente, una tienda dedicada solo a la crema catalana- que abrió este verano de la mano de Sofia Fortuna, una joven portuguesa que decidió inspirarse en el éxito de los 'pastéis' de Belém de Lisboa para crear una versión local del fenómeno, pero adaptado al icono dulce de Catalunya. La fórmula es sencilla: una crema bien hecha, elaborada cada día con yema de huevo, leche infusionada con canela y piel de limón, servida fría y coronada con una fina capa de azúcar caramelizado al momento.

La crema catalana de Sucre Cremat. / El Periódico
El formato también suma: tarrinas individuales de 150 mililitros o raciones grandes para compartir, perfectas para llevarse y comer al instante. “La idea era promover un producto local y hacerlo viral. Que todo el que visite Barcelona no se marche sin probar una crema catalana de Sucre Cremat”, explica su fundadora. Todo con ingredientes de proximidad: leche y nata de Llet Nostra, huevos de Ous de l’Estany (Girona), azúcar de Sucre Bo, 'carquinyolis' de El Cobo (Tarragona), café de Cafès La Finca y 'sets' de regalo con cerámica de Regàs (Sant Celoni) y ratafía L’Hòstia.
El ritual del hierro caliente
En Sucre Cremat, el espectáculo importa. “Usamos quemadores tradicionales porque el azúcar queda diferente. La gente viene a ver el 'show'”, explica Fortuna. “Queríamos que comer crema catalana se convirtiera en una experiencia, tanto para locales que reviven recuerdos como para turistas que buscan un suvenir gastronómico”. Ese guiño innovador llega con los 'toppings' para personalizar: frambuesas, naranja, chocolate o el omnipresente pistacho. También acaban de lanzar un 'latte' de crema catalana o lo que es lo mismo: un café con leche, sabor a crema catalana y azúcar quemado por encima. En verano, añadieron un helado de crema catalana de Delacrem, ampliando el rito al formato más refrescante.

El heladero Massimo Pignata (Delacrem), con una crema catalana bebible. / El Periódico
Y precisamente Delacrem ha sido uno de los desencadenantes de este auge. Massimo Pignata, su heladero y 'alma mater', lanzó hace unos días en su local Terra (Muntaner, 59) una crema catalana bebible. “La idea fue casual”, cuenta. “En la heladería donde aprendí hacían un postre de mi región, el 'zabaione', que se consume en invierno. Pensé que aquí podría funcionar con un toque catalán. Cuando conocí Sucre Cremat me di cuenta de que podía hacerlo líquido. Hemos deconstruido el helado, manteniendo los ingredientes tradicionales”. Pese a su éxito, Pignata no habla de moda: “No creo que haya una tendencia especial. Simplemente, si a un producto de aquí le das otro enfoque, sorprende”.
Más allá de la cuchara
Sea o no una tendencia, lo cierto es que la crema catalana está hoy en boca de todos, en sentido propio y figurado. Tanto en restaurantes donde se declina con variantes de sabores de moda tipo té 'matcha' o pistacho, como en reposterías como Jon Cake, que ha sacado un pastelito 'flancake' de crema catalana, o La Fundente (Mallorca, 371), especialistas en 'cheesecake', donde han creado una tarta de queso con sabor a crema catalana, coronada con una capa crujiente de azúcar quemado. Solo Croquetas, tienda 'online' dedicada exclusivamente al universo croquetero, tiene en su catálogo una versión dulce de crema catalana para los más golosos. Incluso Starbucks se sumó este pasado primavera con un café aromatizado con su sabor.
El universo del bombón tampoco queda al margen: Catanias Cudié cuenta con su tradicional almendra mediterránea caramelizada recubierta de chocolate blanco con sabor a crema catalana. "Un homenaje a este postre tan típico que ha traspasado fronteras. Esta variedad es particularmente apreciada por los turistas ya que es un sabor emblemático de la región", apuntan desde Cudié. Y la inspiración ha llegado también a las cocinas de autor: hace unos días, el chef de Àbac, Jordi Cruz, reinterpretó una de las recetas más virales de TikTok, la 'crinkle cake' (una tarta de masa filo), incorporando dos ingredientes muy de su tierra: manzanas de Girona y crema catalana.
¿Hasta dónde llegará este dulce resurgir? Lo que está claro es que, entre hierros al rojo vivo, tarrinas para llevar, helados, cafés y bombones, la crema catalana vive una segunda juventud.
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