Gastronomía asequible
Barcelona buena y barata: Mamma Tiramisù, la fiesta del tiramisú en el barrio de Sant Pere
El establecimiento que dirigen Caterina Antinarelli y David Dalati ofrece multitud de variedades de este postre italiano: clásico, de limón, de pistacho, damasceno...
Una receta (con trucos) para hacer un tiramisú maravilloso
Cómo sustituir el café en el tiramisú

Caterina Antinarelli y David Dalati, en Mamma Tiramisù / Òscar Gómez

El tiramisú es el paraíso de la cremosidad grasa (pero no mucho), dulce (sin pasarse) y ligeramente aromatizada (siempre café, pero -oh, sorpresa- casi nunca alcohol). Bien elaborado, es untuosidad fundente para disfrutar a cucharadas y resulta perfecto para alegrar paladares en estado de suspensión de la credulidad dietética. Es golosón y sexi, por eso triunfa en todo el mundo, también en nuestra ciudad.
Antes de llegar a la puerta del Mamma Tiramisù, ya se oye a Caterina reír y bromear con la clientela. Caterina Antinarelli es un huracán florentino que adora la charla, vive en el barrio -se nota- y conoce a muchos de los clientes por su nombre. Conversamos con ella y con David Dalati sentados en dos bancos sencillos situados junto a la puerta, en una calle estrecha y follonera de alto trasiego.
Mamma Tiramisú
Sant Pere Més Baix, 14
instagram: @mamma.tiramisu
Tiramisú de la 'mamma': 5,50 €
Tiramisú de sabores: 6,50 €
'Gli amanti': 7,50 €
'Il triangolo': 9,90 €
'Il maritato': 4,50 €
La zona es turística: estamos a dos pasos de la catedral y a uno y medio del Palau de la Música. “Es una calle que me encanta, porque estamos muy cerca de una churrería y a cien metros de Jon Cake, que es un fenómeno de los pasteles de queso. Es como formar parte de la calle de los postres”, nos explica Caterina. “No tenemos puerta, nos gusta así, estamos conectados directamente con la calle y con la gente”.
Abrieron este obrador del tiramisú con espacio para degustación en el barrio de Sant Pere tras sopesar durante años la idea de tener un negocio con trato directo al público. Querían cambiar de vida y abandonar la oficina, pero faltaba encontrar el camino.
De trabajar para empresas 'tech', al obrador
“Tanto David como yo llegamos a Barcelona en 2019 para trabajar en el entorno corporativo de las empresas 'tech'. Pero lo que nos gusta es la comida, la alegría y la interacción directa con la gente. Una noche, volviendo a casa, me entró un apetito enorme de crema del tiramisú, la crema de 'mascarpone'. Quería comerla a cucharadas y me di cuenta de que en Barcelona era imposible, la propuesta no existía. Fue como una revelación, por fin habíamos encontrado nuestro propósito”.

Elaboración a la vista de los tiramisús en el obrador de Mamma Tiramisù. / Òscar Gómez
El tiramisú es una base tan brillante que, como casi todo lo realmente bueno, admite variaciones. Admite creatividad. Aún así, entre los dos dulceros existe un consenso: “Lo fundamental es hacer bien el clásico, el 'tiramisù della mamma'. En Barcelona se le suele poner demasiado bizcochito, y entonces no queda tan cremoso. Nosotros lo hacemos sin alcohol, sin 'amaretto', que es como se hace mayoritariamente en Italia. Además de usar café italiano y 'mascarpone' también italiano y de alta calidad, que también es uno de los puntos críticos”, explica David.
David es calmado y reflexivo, una brisa romana con raíces en Damasco (nació en Siria). Esta pareja de socios son el yin y el yang del tiramisú.
En busca de la elegancia
La riqueza de tener dos cocinas metidas en la sangre se refleja en una de las creaciones afortunadas de David, el tiramisú damasceno. Perfumado con agua de rosas y elaborado con café estilo libanés (especiado, con claros toques de cardamomo), el resultado es cremoso y sutilmente ligero. Un tiramisú distinguido y elegante. “Es mi favorito”, explica David, “porque conecta mis dos sensibilidades y lo hace de manera equilibrada. Buscamos siempre la armonía, que todos nuestros tiramisús sean elegantes”.

Tiramisú 'della mamma' y de pistacho de Mamma Tiramisù en primer plano, y de limón y damasceno, detrás. / Òscar Gómez
Cuando le preguntas a Caterina, sale a relucir el tiramisú de limón, también fresco, elaborado con la piel cuidando de no incorporar la parte blanca, que amarga. El sabor es cítrico, pero no ácido, muy poco dulce. Perfecto. A cucharadas, te comes el verano. “Creamos combinaciones de temporada, el limón de verano pronto será sustituido, estamos trabajando en el otoño, donde probablemente incorporemos uno de almendras tostadas. Aunque el que más me gusta, al final y siempre, es el 'della mamma'”, dice Caterina mientras suelta una alegre risotada.
Combinaciones interesantes
Además de estas opciones individuales, ofrecen combinaciones interesantes como ‘gli amanti’ (dos tiramisús servidos en recipientes de menor tamaño para probar y combinar, emulando los helados de dos o más bolas), ‘il triangolo’ (que es lo mismo, pero con tres sabores) y finalmente ‘il maritato’ (el tiramisú se combina entonces con un café de especialidad preparado con la técnica expreso). Se pueden disfrutar en mesas altas con taburetes, en los ya mencionados bancos de la entrada o también te los puedes llevar puestos para devorar paseando.
Como una ola el tiramisú llegó a nuestras vidas hace unos años, como una ola de fuerza desmedida. Se convirtió, de facto, en un estándar en los postres de muchos restaurantes y finalmente ha desbordado este espacio y está tomando las calles. La conversión del tiramisú ha sido completada.
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