La DO Empordà impulsa las variedades autóctonas

Es la única región vinícola de Cataluña con las tres variantes blanca, roja y tinta de garnacha y cariñena de estas uvas

Tres coloraciones de uva: blanca, roja y negra

Tres coloraciones de uva: blanca, roja y negra / RAFAEL LÓPEZ-MONNÉ/ROGER LLEIXÀ/LAMANTIS

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Santi Coll/Figueres

La DO Empordà representa un territorio cargado de singularidades. Tierra de frontera, país de la tramontana, espacio de contraste entre el mar y la montaña y con una gente que ha modelado el paisaje con su esfuerzo secular para sacarle el mejor rendimiento.

Tras un elaborado proceso de estudio de su realidad y planificación para el futuro, el Consejo Regulador de la DO Empordà y las bodegas que están amparadas con su sello de calidad han puesto en marcha una nueva estrategia para mejorar la notoriedad y competitividad de sus vinos.

El nuevo posicionamiento de marca es fruto de una larga reflexión de los elaboradores del Empordà que se ha ido concretando a través de jornadas y mesas de trabajo con la participación de los bodegueros y expertos del sector.

La DO Empordà representa un territorio cargado de singularidades

/ Rafael López-Monné/Roger Lleixà/Lamantis

El nuevo plan apuesta decididamente por crear vinos elaborados principalmente con las variedades autóctonas y tradicionales del Empordà, concretamente la garnacha y la cariñena, con uvas de las muchas viñas viejas que hay en la zona. Esta estrategia quiere poner en valor la calidad y singularidad de muchos de los vinos que se elaboran actualmente en el Empordà, así como la exclusiva riqueza varietal de la denominación, que es la única zona vinícola de Cataluña que cuenta con garnachas y cariñenas en las tres coloraciones: blanca, roja y negra. «Queremos lucir y compartir esta singularidad con todos, sin dejar de lado todo el resto de variedades que también aportan una gran calidad a nuestra producción, como muy bien reflejan los numerosos premios recibidos en estos últimos años», dice el presidente del Consejo Regulador , Xavier Albertí.

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Empordà y sus vinos ya pueden mirar al mundo

La garnacha representa una tercera parte de la viña ampurdanesa con 572 de las 1.768 hectáreas plantadas. Destaca especialmente la garnacha tinta con 377 hectáreas, seguida de la blanca (88 ha) y la roja (61 ha). También existe una variedad minoritaria muy singular, la garnacha peluda, con unas 4 ha. Las cariñenas representan el 22% de los viñedos plantados en el Empordà en la suma de sus tres variantes.

Los viñadores y bodegueros han sabido conservar la herencia de años de trabajo de sus predecesores

/ Rafael López-Monné/Roger Lleixà/Lamantis

«El carácter de un viento, el espíritu de una gente» en tierra de viñas viejas

Los viñadores y bodegueros del Empordà han sabido conservar la herencia de años de trabajo de sus predecesores. Las nuevas plantaciones han reforzado el crecimiento de la DO en calidad y representatividad, hasta convertirla en una de las regiones vitivinícolas de referencia en esta parte mediterránea. Lo expresa muy bien el sumiller Pitu Roca, cuando dice que «en estos momentos, el Empordà y sus vinos ya pueden mirar al mundo».


/ JORDI CIRERA

Una de las principales singularidades de la DO es que una tercera parte de sus viñedos tiene más de treinta años y hay un tres por ciento de las cepas que superan los cien años. El Consejo Regulador destaca que «los viñedos más viejos fueron plantados a finales del siglo XIX y producen uvas desde hace más de ciento veinte años. Son veintiocho parcelas que ocupan una superficie de diecinueve hectáreas». Esta experiencia agrícola es también uno de los buques insignia del creciente enoturismo que impulsan sus bodegas desde hace años con la complicidad del Consejo Regulador, los colectivos gastronómicos de la demarcación y el Patronato de Turismo Girona Costa Brava. «El caràcter d’un vent, l’esperit d’una gent» (El carácter de un viento, el espíritu de una gente) es el nuevo eslogan que la DO Empordà ha elegido para reforzar su imagen y, al mismo tiempo, homenajear a sus viticultores. «Es cierto que la tramontana marca y condiciona el trabajo. Es un viento enfurecido que influye directamente en el viñedo y que también incide en el carácter de la gente», concluye Pitu Roca.

Las nuevas plantaciones han reforzado el crecimiento de la DO en calidad y representatividad

/ RAFAEL LÓPEZ-MONNÉ/ROGER LEIXÀ/LAMANTIS

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