Guardiola, junto a Haaland, en el entrenamiento de este viernes en Estambul.

Guardiola, junto a Haaland, en el entrenamiento de este viernes en Estambul. / REUTERS / Molly Darlington

6
Se lee en minutos
Marcos López
Marcos López

Periodista

ver +

El dolor lo lleva dentro. Salió casi todo cuando su City dictó una lección magistral derrumbando el mito europeo del Madrid hasta provocar su demolición, entendido como tal. Pero el dolor de Pep Guardiola anida aún en su interior porque lleva más de una década sin besar esa inmensa orejona que da sentido y abre la puerta de la eternidad para todo aquel que la acurruca.

"Esta competición me ha dado momentos muy, muy tristes que me han dolido, que siempre estarán en mi mente, pero también me ha dado momentos extremadamente bonitos, que también estarán siempre en mi mente. Así es la vida y así funciona el deporte", ha proclamado Pep Guardiola esta semana justo antes de asomarse a Estambul, una ciudad que espera que sea como Roma (allí el Barça de Pep comenzó a escribir su leyenda en 2009 ante el United) o Londres (el lugar en el que el Barça de Pep escribió la obra perfecta contra el United, de nuevo). Ahora tendrá de rival al inesperado Inter de Milán.

"El fútbol te da y te quita. La vida está llena de injusticias, pero lo que es injusto para mí es justo para el Atlético, también lo es para el Madrid y también lo es para el Barça. Así funciona el mundo"

Guardiola, técnico del City

Desde entonces, ha sentido la frustración de un relato inacabado en el Bayern Múnich. O una historia por cerrar en el City, incluyendo la final perdida en 2021 con el Chelsea. "El fútbol te da y te quita. La vida está llena de injusticias, pero lo que es injusto para mí es justo para el Atlético, también lo es para el Madrid y también lo es para el Barça. Así funciona el mundo", argumenta Guardiola cuya última derrota en una final europea ha ejercido casi de catarsis.

"Ambicioso, pero no demasiado codicioso"

Como la caída, inexplicable desde el punto de vista futbolístico con el Madrid de la pasada temporada, coincidiendo con el momento de mayor dolor de su carrera, poniendo en duda todo. ¿Qué sentido tenía continuar? ¿Merecía la pena? “Siempre queremos más y más, y eso está mal. Hay que ser ambicioso pero no demasiado codicioso”, apunta el técnico del Manchester City, que halló en aquel descenso al dolor la fuerza interior para reconstruirse.

Un aficionado del City se fotografía ante un mural de Guardiola en Manchester.

/ Reuters

Primero a sí mismo. Y después a su equipo, un laboratorio diario de la evolución del fútbol. Un banco de ensayos en fuego real capaz como es el técnico de sostener su idea original -apuesta por el fútbol ofensivo, el reino del pase en el país de la posesión- introduciéndole matices tan valiosos -sin presión no hay vida o fortaleza defensiva- que transforman al City en un producto premium.

El City 3.0

Producto digno de análisis permanente de entrenadores y especialista que buscan respuestas a problemas que Guardiola va generando. Stones, de medio centro. ¡Quien lo iba a decir! Una defensa formada por cuatro centrales (Akanji, Ruben Dias, el propio Stones, que va y viene de atrás hacia adelante, y Ake) quedando Rodri transformado en el mejor medio centro del mundo, con delanteros líquidos (¿qué es De Bruyne? ¿dónde juega Bernardo Silva?) explorando caminos para que los especialistas (Haaland y Grealish) ejecuten todo lo que nace en la mente de ese entrenador tan creativo que ya va por el City 3.0.

De Bruyne marca el gol del empate en el City con un disparo desde fuera del área que bate a Courtois.

/ Dpa

Un equipo casi perfecto. Un equipo que ha transitado del ’falso nueve’, rol que encarnaron, entre otros Bernardo Silva, Gündogan, De Bruyne e incluso Foden, a la sublimación del ‘nueve’ representado en la androide figura de Haaland. Llegó el noruego y Guardiola tuvo que encajarlo en ese sofisticado sistema táctico donde no existía alguien como él. Tardó unos meses, mientras él iba marcando goles.

El grito en enero lo cambió todo

A partir de enero, cuando Guardiola estalló al anticipar un problema que le guiaba hasta la perdición, todo cambió. "Si seguimos jugando así, el Arsenal nos destrozará" advirtió el técnico, quien en una arenga más propia de Cruyff que suya sentó las bases de la reconstrucción. "Somos un equipo de flores felices, pero yo no quiero eso", gritó Guardiola para despertar a un City que vivía en la felicidad de los éxitos pasados.

"Somos un equipo de flores felices", denunció Guardiola en enero al comprobar que la autocomplacencia se había instalado en su vestuario. Desde entonces, ha ganado la Liga y la FA Cup

"Los adoro, son futbolistas fantásticos, todos ellos. Pero hay detalles que nos faltan debido a todo el éxito que hemos tenido en el pasado. La gente dice que no ha sido un éxito porque no hemos ganado la Liga de Campeones, y una mierda. Hemos ganado mucho", estalló Guardiola, quien dibujó el camino hacia el trébol (Liga, ya ganada, quinta en Inglaterra, tercera consecutiva, FA Cup, conquistada la semana pasada sobre el United, siempre el United, y ahora pendiente de la final de la Champions con el Inter).


/ Oli SCARFF / AFP

Y encontró a Haaland

Se conectó el City con Haaland (52 partidos, 52 goles) tras unos meses donde no se encontraban. Ni el '9' al equipo. Ni el equipo al '9'. Halló una fortaleza defensiva que no tenía (el Madrid de Benzema y Vinicius solo le marcó un gol en 180 minutos de semifinales) y demostró que la idea es intocable, pero posee más valor cuando se inoculan matices como el juego directo o galopar a la espalda de la defensa rival.

"Tantos clubes han destruido proyectos e ideas porque no fueron capaces de ganar esta competición, y tantos se han convertido en grandes clubes porque fueron capaces de ganarla"

Guardiola, técnico del City

No ha cambiado nada Pep, pero lo ha cambiado todo. Incluso él ha cambiado. "Con nuestro club, he aprendido que la sobreexcitación no nos conviene", admitió el técnico. Más tranquilo anda en Estambul que en Oporto hace dos años donde aquel gol de Havertz (m. 42) le dio la Champions al Chelsea y le provocó un dolor que todavía hoy perdura.

"Tantos clubs han destruido proyectos e ideas porque no fueron capaces de ganar esta competición, y tantos se han convertido en grandes clubs porque fueron capaces de ganarla", ha recordado Guardiola, más consciente que nadie de lo que anda en juego en la capital turca.

Guardiola celebra el gol de Julián Álvarez, que le dio el triunfo al City sobre el Chelsea (1-0).

/ Reuters

Noticias relacionadas

“Aunque no comparta esta opinión, entiendo que todo lo que hemos hecho durante todos estos años, que ha sido mucho y muy bueno, tendrá sentido para los demás si ganamos esta competición. Si no la ganamos, entonces las cosas parecerán "tener menos sentido". Es un poco injusto, pero debemos aceptarlo. Así son las cosas”, ha proclamado el técnico transitando de nuevo por la frontera de la eternidad.

"También debemos aceptar que si queremos dar un paso definitivo como gran club, debemos ganar en Europa. Tenemos que ganar la Champions, es algo que no se puede evitar”.