La selección, en manos del psicólogo de cabecera de Luis Enrique

La selección, en manos del psicólogo de cabecera de Luis Enrique
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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Cuentan los que allí estuvieron que las caras de Luis Enrique y su cuerpo técnico pero, sobre todo, las caras de los futbolistas minutos después de caer ante Japón no eran, no, el reflejo de la derrota sino el reflejo de haber sido eliminados cuando, curiosamente, acababan de conseguir una gesta que no parecía fácil: seguir en el Mundial y pasar a octavos cayendo por la parte dulce del cuadro.

Pero tanto los técnicos como los jugadores ofrecían rostros de derrota seria, muy seria y, sobre todo, de no entender lo que les había pasado. Ya en el último cuarto de hora del choque con Alemania, el seleccionador señaló que a sus jugadores les había faltado un punto de poso, de experiencia, de pausa, de temple, de saber qué hacer y cómo hacerlo. La noche de Japón, es decir, la noche del jueves, habló de algo peor: habló de pánico, habló de diez minutos “en los que el rival, si hubiese necesitado meternos tres, nos los mete”.

Golpe durísimo

“España había empezado el Mundial magníficamente bien, mejor que nadie, sabiendo cómo y con quien quería jugar y, ahora, por el camino ha perdido todo lo bueno que había ganado y eso, en una competición corta, no es tan fácil de recuperar, de remontar, de volver a sentir. La confianza, la seguridad, la determinación, el saber cómo hacerlo no son fáciles de adquirir y, por lo que hemos visto, es bastante sencillo de perder”, señaló el meta internacional Santi Cañizares. “Yo solo sé que, en Suráfrica, cuando fuimos campeones, nos presentamos en los octavos recuperados de un mal inicio, viniendo de menos a más; ahora nos presentamos ante Marruecos, un rival muy correoso, que si viene a por nosotros nos puede hacer mucho daño porque no estamos acostumbrados a eso, viniendo de más a menos, sin la confianza de entonces y, por descontado, sin la confianza ganada con la goleada ante Costa Rica”, comenta el goleador Poli Rincón.

Pero Luis Enrique lo tiene todo previsto, tanto que, en uno de sus ‘twitch, reconoció que él se siente mucho más cómodo y seguro en los momentos de crisis, manejando problemas. “Debo ser así de gilipollas”, dijo. Remontar el ánimo de sus chicos, que ayer aparecieron en el entrenamiento (cambiaron el día de fiesta a hoy) con el semblante algo más risueño, pues el ‘míster’ les había dicho en el vestuario que “hay otros que están peor pues o ni siquiera llegaron aquí o ya se fueron, como Alemania”. Y por la noche pudo añadir hasta a Uruguay, despedida por Corea del Sur.

Los jugadores españoles se consuelan al final del encuentro ante Japón.

/ REUTERS/SUSANA VERA

Pero es evidente que tanto a Luis Enrique como a su psicólogo Joaquín Valdés se les ha acumulado el trabajo. Como evidente es que si escoges soldados, en lugar de los mejores o los que en mejor forma están, te arriesgas que algunos de ellos carezcan de la experiencia y el poso necesario para una competición de este nivel, aunque te aseguras la obediencia y las buenas caras. Lo que es evidente es que, en un Mundial, no se va a aprender, se debe ir con la lección aprendida y parece que, siendo la tercera selección más joven de la Copa del Mundo, algún punto débil debe arrastrar España en cuanto a no saber dominar determinados momentos del juego y la competición.

Joaquín Valdés, el psicólogo que lleva 12 años junto a Luis Enrique, es, según el seleccionador, fundamentalmente "su" psicólogo

Pese a que su actuación, contó Valdés, es permanente “como observador”, lo cierto es que el psicólogo tiene, en estos días, completamente tumbada en su diván a toda la selección, incluído el seleccionador, que, como reconoció, hace ya años, en el documental “Los hombres de Lucho”, de Barça TV y TV-3, “el psicólogo es, sobre todo, para mí, y ¡bendito psicólogo!, pues es el único al que aguanto y me aguanta. Quiero que esté continuamente a mi lado y me ayuda a gestionar las situaciones de estrés, que, en este trabajo, son muchísimas”. Es conocida la anécdota de esa época culé en la que Luis Enrique llegó a ofrecer, a más de un periodista, los servicios de su psicólogo “por si lo necesitas, te lo presto, te lo presto”.

Luis Enrique, que reconoció que pudo sufrir un infarto de haber sabido que España estuvo eliminada durante tres minutos en la última jornada de su grupo mundialista, debe afrontar, el martes (16.00 horas, ante Marruecos), una maratón, situación delicada también para sus soldados, viniendo de 10 minutos de pánico.

Los jugadores españoles se lamentan al final del encuentro ante Japón.

/ EFE/ José Méndez

Valdés, asturiano también, de 45 años, cinturón negro de judo, profesor y que lleva 12 años junto a Luis Enrique, habrá dialogado durante las últimas horas con los pesos pesados de la selección para sondear el estado anímico de los chicos. “Mi misión”, ha contado recientemente, “es optimizarel rendimiento de los jugadores. Luis Enrique, al que no lo comento lo que hablo o lo que pasa con los jugadores porque perdería la confianza de ellos, da mucha importancia a mi figura y eso los futbolistas lo captan enseguida”.

Dejar pasar el luto

“No creo que el problema fundamental, en estos momentos, sean las dudas que te genera una derrota como la que se produjo ante Japón”, señaló anoche, en Gol Mundial, Andoni Zubizarreta, buen conocedor de la idiosincrasia con la que trabaja Luis Enrique y, por descontado, con experiencia suficiente frente a situaciones parecidas a las que está viviendo ahora la selección en Qatar. "El problema es que empezaste goleando a Costa Rica, que seguiste empatando, en un partido correcto y equilibrado, con Alemania y, de pronto, te ves fuera del Mundial y estas dentro, no por tu resultado, sino por el de otro equipo. Y eso sí que te puede generar ciertas dudas, ciertos elementos de reflexión, sobre qué cosas estabas haciendo bien y no hiciste. Pero para eso está el entrenador”.

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Cuando se le pregunta a Zubi qué botón tocará Luis Enrique y, por descontado, su equipo técnico, entre los que está Joaquín Valdés, para recuperar anímicamente al equipo, el mítico portero internacional señala que “lo primero que hay que hacer es dejar pasar el tiempo, darse una pausa, por pequeña que sea para, primero, darnos cuenta de que, pese a todo, estamos clasificados, descansamos y, a partir de ese momento, ver cómo remontamos el vuelo y preparamos el partido frente a Marruecos con garantías de ganarlo”.

Ese tiempo de pausa que sugiere Zubizarreta es lo que los expertos en este tipo de situación denominan “pasar el luto”. Luego, sin duda, vendrá el momento de intervenir del psicólogo, que acompañará a Luis Enrique para preparar, no solo el análisis de la derrota ante Japón sino también el discurso a desarrollar en estos días como preparación del choque, de octavos, ante Marruecos.