GIRONA-TENERIFE (0-0)

El Girona se la jugará en Tenerife

El once de Michel dominó el duelo, pero solo dispuso de tres oportunidades claras para poder afrontar con ventaja la vuelta el próximo domingo

Pol Lozano intenta superar la oposición de tres contrarios.

Pol Lozano intenta superar la oposición de tres contrarios. / David Borrat / Efe

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Una semana más de incertidumbre. Una semana más de preparación. Una semana más de tensión. Una semana más de esperanza. Girona y Tenerife aplazaron hasta el próximo domingo el veredicto sobre cuál de los dos acompañará al Almería y al Valladolid en el maravilloso viaje a Primera División que iniciaron hace once meses. No viene de una semana, no.

La existencia de ese segundo partido, de esa segunda oportunidad, acentuó la prudencia de los equipos. Era de esperar el planteamiento defensivo del Tenerife, cuya prioridad era regresar a la isla con la portería a cero. El Girona tampoco enloqueció por pretender aprovechar la ida en su casa, en un entusiasta y colorido Montilivi. La experiencia de haber ganado al Eibar a domicilio por 0-2 en la eliminatoria anterior anulaba cualquier voluntad suicida. Si se ganó en Ipurua, se puede ganar en Tenerife, o ése era el ánimo en los locales. Aunque los canarios les hubieran vencido en los dos partidos de Liga.

Pol Lozano intenta superar la oposición de tres contrarios.

/ David Borrat / Efe

Agitación final

Mandó el Girona, por supuesto, en todo momento, y le faltó crear más ocasiones para no verse exigido a una máxima efectividad para atrapar la victoria. Tuvo un par de oportunidades claras, tres, no más, al jugar con el freno de mano activado en el primer tiempo, algo más alegre después. El tercer intento llegó con un gran lanzamiento de falta de Aleix en el minuto 90. Que no fue el último. Hubo siete añadidos que no iban a cambiar nada, salvo que se produjera un accidente a aquellas alturas. O que Samu Saiz, el agitador final de los blanquirrojos, sacara un conejo de la chistera.

El último aluvión de balones al área, con Samu Saiz de agitador, llegó sin Stuani en el césped.

Michel hizo dos cambios casi con el tiempo cumplido para forzar una pirueta del azar. El último aluvión de balones al área se produjo cuando Stuani ya había sido sustituido. Ni un triste balón con cara y ojos le cayó al capitán mientras permaneció sobre el césped.

Eludiendo riesgos en la construcción a partir de los tres centrales, el Girona jugó casi siempre en corto asegurando el pase. Buscaban los defensas a Pol Lozano, pero el mediocentro no pudo conectar con los interiores, presionado por los puntas tinerfeños. El remedio era mover el balón de lado a lado para que apareciera un espacio interior y que los talentosos Martín o Aleix desafiaran a los zagueros. Arnau y Valery ejercieron de carrileros pero solo en una dirección. Apenas pisaron su propio campo. Con el paso de los minutos se rebajó la atención, el cansancio lastró las piernas y el balón se coló con mayor rapidez entre las líneas enemigas, también en las propias, sin terminar en la red.

Álex Baena intenta controlar un balón.

/ Marc Martí Font

La mejor ocasión estuvo en los pies de Baena, a quien Aleix colocó en ventaja tras un robo, pero el delantero se entretuvo demasiado

El Tenerife ni chutó

Faltó más remate. El Tenerife ni siquiera disparó a portería. Invadió una vez el área de Juan Carlos, un espectador plantado en el césped, y se embarulló Enric Gallego. El once canario pareció más ambicioso en el inicio del segundo tiempo buscando un zarpazo sorpresivo, espoleado por su entrenador, Luis Miguel Ramis. Debió pensar que se le había ido la mano ordenando las precauciones defensivas. Lo que no impidió que el Girona dispusiera de alguna ocasión.

La mejor estuvo en los pies de Baena, a quien Aleix colocó en ventaja tras robar un balón. La rápida asistencia del interior continuó con un tercer control de Baena que le dejó demasiado angulado y demasiado cerca de Soriano. La otra oportunidad fue un mal rechace de José León hacia su portería que rebotó en el pecho del meta. 

No cejó el Girona de apretar (un 70% de posesión), más valiente y atrevido que el Tenerife, más ilusionado y convencido también, al que solo le faltará el acierto exhibido en Eibar para regresar a Primera en la tercera promoción seguida. Será un ascenso sellado fuera de casa. Será el destino.

El ambiente de Montilivi, con un llenazo hasta la bandera.

/ Efe

 

Ficha técnica

Girona: Juan Carlos (6); Bueno (5), Bernardo (5), Juanpe (6); Lozano (6); Arnau (6), Iván Martín (5), Aleix (6), Valery (5); Baena (6), Stuani (5).

Técnico: Michel (6).

Cambios: Jairo (6) por Juanpe (m. 79); Samu Saiz (6) por Baena (m. 79); Bustos (5) por Stuani (m. 79); Ureña (sc) por Alexis (m. 97); Sala (sc) por Valery (m. 97).

Tenerife: Soriano (7); Moore (5), S. González (6), José León (5), Mellot (5); Mollejo (5), Sanz (6), Corredera (6), Bermejo (5); M. González (4), Enric Gallego (4).

Técnico: Luis Miguel Ramis (5).

Cambios: Elady (5) por M. González (m. 61); Carlos Ruiz (sc) por Corredera (m. 80); Pomares (5) por Mollejo (m. 80); Martín (5) por Escribano (m. 80).

Goles: No hubo.

Árbitro: Hernández Maeso (4), extremeño.

Tarjetas: Lozano (m. 25), Elady (m. 69), Martín (m. 90).

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Estadio: Montilivi.

Espectadores: 11.800. 

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