Radiografía al PSG de Pochettino

El equipo francés inicia una nueva etapa con el técnico argentino, obligado a conquistar la Champions

Pochettino da instrucciones en el Parque de los Príncipes en el último partido del PSG ante el Niza. 

Pochettino da instrucciones en el Parque de los Príncipes en el último partido del PSG ante el Niza.  / Franck Fifé / Afp

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Mauricio Pochettino estuvo menos de dos meses en el paro tras ser despedido del Tottenham Hotspur en noviembre. En enero ya se instaló en París para ocupar el banquillo donde se sentaba Thomas Tuchel, que tampoco tuvo problema para encontrar un nuevo trabajo. Hizo el camino inverso. El alemán voló hacia Londres, pero al sur: al Chelsea.

El PSG es una silla eléctrica. Es el club con más presión del mundo. Su presidente, Nasser al-Khelaïfi, solo se conforma con la Champions, cansado de coleccionar ligas (siete de las últimas ocho). El dirigente fue abroncado a su llegada a Barcelona con la expedición por sus escarceos para fichar a Lionel Messi. El argentino sería un nuevo cromo a su colección de delanteros en vistas de que no ha tenido suficientes para ser todavía campeón de Europa. Es el encargo que ha recibido Pochettino . «Es un objetivo obvio del PSG», ha notado el nuevo técnico. «Es una obsesión», añadió.

Rondo de los jugadores del PSG en el Camp Nou.

/ Enric Fontcuberta / Efe

1. Pochettino busca un estilo

El despido en el Tottenham no ha reducido el crédito acumulado por Pochettino durante cinco temporadas. Su pasado en el PSG (2001-03) ayudó en su contratación. «Yo no era un nombre glamuroso pero gracias a cómo somos los argentinos, nuestra forma de competir, nuestra personalidad, creo que establecimos una buena relación con toda la familia del PSG muy rápida», reconocía el exdefensa central sobre su regreso veinte años después.

Un regreso como entrenador y acompañado con su cuerpo técnico: con Jesús Pérez, Toni Jiménez, Michel d’Agostino y su hijo Sebastiano Pochettino. A media temporada, el antiguo defensa del Espanyol tiene que ir modificando poco a poco los hábitos tácticos del equipo para acomodarlos a sus ideas y sin que produzca (negativas) repercusiones en los marcadores. De los diez partidos dirigidos, ha ganado ocho, empatado uno (el debut ante el Saint Etienne, 1-1) y perdido uno: ante el Lorient (3-2). «Los proyectos nuevos necesitan tiempo», alegó Pochettino en su favor. Y en el de Koeman, otro hijo pródigo que volvió, en su caso al Barça, a principios de temporada.

Las bajas han condicionado los planes del técnico, muy poco dogmático y permeable a utilizar varios sistemas de juego, en función, claro está, de sus efectivos ofensivos. El ataque es, con diferencia. La línea con más calidad del equipo. El peso de la delantera propicia que, a veces, el equipo se parta en dos. Como le sucedía al Barça del tridente. «Necesito tiempo para implementar el funcionamiento de un equipo», rogó.

partidos ha dirigido Pochettino desde su llegada: ocho victorias, un empate (el día del debut) y una derrota (Lorient, 2-3).

Pochettino, Icardi y Mbappé, sobre el césped del Camp Nou.

/ Enric Fontcuberta / Efe

2. Mbappé, el nuevo líder

La ausencia de Neymar puede ser relevante en el desenlace de la convocatoria. El PSG pierde a su futbolista más importante, al más decisivo, al más mediático por encima de Kylian Mbappé, sobre cuyos hombros recaerá ahora la responsabilidad del éxito. ¡Cómo no va notarse la influencia de Neymar, un delantero que ha marcado 83 goles en 101 partidos! Lleva 6 en la actual edición de la Champions, los mismo que el resto del equipo: dos de Mbappé, dos de Kean, uno de Di María y uno de Marquinhos.

El equipo ha tenido que aprender a jugar sin Neymar, que suele perderse casi un tercio de cada temporada por las lesiones. O musculares (la última fue un estiramiento en el aductor izquierdo) o traumáticas, como la penúltima: una fuerte entrada en el tobillo izquierdo.

goles ha anotado Mbappé (16 en la Liga, donde es el máximo anotador), y 2 en la Champions.

Mbappé mira la inmensidad del Camp Nou.

/ Enric Fontcuberta / Efe

La cuota de libertad que tiene Neymar no la ha heredado nadie. Ni Mbappé disfruta de ese privilegio, aunque no se le exige trabajo defensivo para que pueda explotar su velocidad en el ataque. Es el máximo goleador de la Liga (16 goles) y de la plantilla parisina (18, con los dos de la Champions). Neymar y Kean suman 12.

El sábado, ante el Niza, Pochettino alineó tres puntas. La tentación en el Camp Nou es reducirlas a dos, o que la tercera sea un jugador más proclive al trabajo defensivo. En ese caso, Moise Kean podría ser el sacrificado en beneficio de Pablo Sarabia. Sería, el ariete italiano, una bala de recambio en el segundo tiempo por si se torciera el marcador.

goles ha encajado Keylor Navas en 23 partidos. Rico defendió la meta durante su lesión.  

Keylor Navas reza antes del comienzo del PSG-Niza del sábado.

/ Franck Fifé / Afp

3. La inestabilidad defensiva

«Me he encontrado un grupo fantástico, con una apertura mental increíble para seguir nuestras instrucciones y para construir una idea y una identidad juntos», comentó Pochettino sobre el espíritu con que afronta la aventura francesa. Las circunstancias no le han ayudado, como no han ayudado a ningún entrenador en una campaña tan extraña por culpa de la pandemia.

Al PSG se le ha lesionado hasta el portero. Dos veces ha caído Keylor Navas, que reapareció el sábado tras haber encadenado dos percances. Mbappé es el jugador con más participaciones de la plantilla en los 33 partidos disputados. Juan Bernat, el lateral zurdo valenciano, ha sido borrado de la lista para lo que queda de competición. Marco Verratti, uno de los fijos, reaparecerá hoy.

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Marco Verratti, en el entrenamiento del PSG de este lunes en el Camp Nou.

/ Enric Fontcuberta / Efe

Esa inestabilidad ha sido común en la defensa y el centro del campo. La ventaja de un club grande y rico, como el PSG, es que tiene todas las posiciones dobladas, triplicadas en el centro del campo. Los frecuentes cambios han impedido que cuajen las relaciones entre los futbolistas. El equipo no cierra bien, entre otras razones por el acusado afán ofensivo que tiene. El uso de los doble pivote cuando los exteriores son delanteros concede demasiados espacios al rival.