Un castigo ejemplar

Nueve partidos y cuatro meses de sanción a Luis Suárez

La FIFA impone un duro castigo por «un comportamiento que no se puede tolerar»

Momento en el que el delantero uruguayo agrede al defensa italiano, durante el partido correspondiente al Mundial de Brasil. / AP / YOUTUBE

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JOAN DOMÈNECH

Nueve partidos de sanción con Uruguay, con el añadido de sufrir la suspensión de cualquier actividad futbolística durante cuatro meses y la prohibición de asistir a cualquier estadio durante este periodo. El peso de la ley de la FIFA ha caído con toda la gravedad sobre Luis Suárez por el mordisco que dio a Giorgio Chiellini en el Italia-Uruguay del pasado martes. La delegación sudamericana anunció que recurrirá el contundente castigo impuesto al delantero y que incluso piensa llegar al TAS.

Convertido el fútbol en un fenómeno de masas y siendo el Mundial la máxima manifestación en todo el planeta, la FIFA ha pretendido ser ejemplar con un futbolista que ya presentaba antecedentes antideportivos, aunque no alude a ellos en el castigo. Todos, curiosamente, por la misma acción: morder a un contrario. «Este tipo de comportamiento no puede ser tolerado en ningún campo de fútbol y, en particular, en una Copa Mundial de la FIFA, cuando los ojos de millones de personas están puestos en las estrellas del campo», dijo Delia Fischer, la portavoz de la FIFA al detallar el castigo.

ÁRBITRO SIN CASTIGO / Y como millones de personas vieron el mordisco de Suárez a Chiellini y millones de personas esperaban la decisión del organismo, la FIFA procedió a imponer una grave sanción que será recurrida por Uruguay. «El árbitro no lo recogió en el acta. Se ha roto el principio de igualdad para todos», lamentaba ayer Jorge Barreda, abodado de la federación uruguaya.

El recurso no va a impedir que Suárez se vea excluido del próximo encuentro (este sábado frente a Colombia) y de los siguientes. Apelación debería rebajar a más de la mitad el castigo, algo improbable.

La FIFA no tomó ninguna determinación pública contra el árbitro del partido, el mexicano Marco Rodríguez, que no vio la acción, ni tampoco sus asistentes, ni tomó ninguna determinación pese a que Chiellini le enseñaba la señal en el hombro de la dentellada de Suárez, un futbolista que queda estigmatizado.

CLUBS AFECTADOS / «LaComisión Disciplinaria ha tenido en cuenta todos los factores del caso y el grado de culpabilidad del señor Suárez», expone el comunicado firmado por Claudio Sulser, exfutbolista suizo y presidente de dicha comisión. Los antecedentes del goleador y la evidencia de su agresión acallan los argumentos de disculpa. La FIFA no ha mostrado ninguna piedad.

El volumen de la sanción, que se extiende desde los partidos oficiales, a «toda actividad relacionada con el fútbol, administrativa, deportiva o cualquier otra» e incluso la asistencia a los estadios, perjudica también al club propietario del jugador, el Liverpool, pese a que Suárez jugaba con Uruguay. El club inglés se ve privado de su principal estrella (ha sido el Bota de Oro al mejor realizador de la temporada, igualado con Cristiano Ronaldo) hasta el mes de octubre. Y se verá perjudicado el Barça, también, si finalmente consuma el fichaje del uruguayo llegando a un acuerdo con el Liverpool. A no ser que se eche atrás ahora por la reprobable actitud que exhibe de vez en cuando Suárez. El Barça, curiosamente, también estaba castigado por la FIFA sin poder fichar este verano y el próximo invierno por irregularidades en la contratación de jóvenes extracomunitarios menores de 18 años. El club consiguió la suspensión cautelar de la sanción.

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NI ASISTIR A LOS ESTADIOS / No la conseguirá Suárez ni Uruguay, que se levantó indignada por el castigo, con el argumento de que otras agresiones y otros futbolistas con antecedentes antideportivos, incluso expulsados en el campo (Pepe, por ejemplo), no fueron sancionados con la misma saña.

Al delantero no solo se le suspende por nueve partidos con la selección (los que queden del Mundial más los siguientes de fases clasificatorias). También se le impide toda actividad futbolística (el comunicado no especifica hasta qué extremos) e incluso asistir a los estadios durante los cuatro meses y los partidos (nueve) por los que ha sido sancionado con Uruguay. La multa de 100.00 francos suizos (más de 82.000 euros) que deberá pagar es el castigo menos lesivo del amplio catálogo sancionador recibido.