A comienzos de 2004, la tragedia de Darfur se agravaba a pasos agigantados. MSF envió a un equipo a esta calurosa región sudanesa. Después de compartir mesa y tés durante unos meses, me hice colega de uno de los responsables de la Policía de Tráfico de la ciudad. Nos entendíamos en un italiano horrible. En su vida de civil, era un astuto comerciante de animales. Un día tormentoso, lo acompañé al mercado de camellos. (Darfur, Sudán, 2004).

Juan Carlos Tomasi, la mirada respetuosa

EL PERIÓDICO