
VÍCTOR BALDOVÍ
150
El despacho del jefe de mantenimiento, en el más profundo sótano

250
Una película cambia de sala de proyección y, por suerte, las bobinas son como una rueda.

VÍCTOR BALDOVÍ
350
Los túneles del Comedia, que desembocan a veces en el alcantarillado.

VÍCTOR BALDOVÍ
450
Los sistemas de refrigeración, bajo las salas.

VÍCTOR BALDOVÍ
550
Sala 4, que hasta 1995 fue el restaurante, del que quedan como vestigio las ventanas de colores.

VÍCTOR BALDOVÍ
650
La Sala 3.

VÍCTOR BALDOVÍ
750
Un almacén del sótano, una suerte de bazar de todas las épocas del edificio, salvo la residencial.

VÍCTOR BALDOVÍ
850
El sótano bajo el sótano, con restos de los plafones que en los 70 se utilizaban para anunciar las películas.

VÍCTOR BALDOVÍ
950
El segundo Club Cien Comedia, cerrado y congelado en el tiempo desde 2002.

VÍCTOR BALDOVÍ
1050
La sala de proyección de la Sala 3.

VÍCTOR BALDOVÍ
1150
La taquilla de Víctor Baldoví, de la que Sherlock Holmes podría deducir cuántos años estuvo empleado allí por la marca del roce de las llaves.

VÍCTOR BALDOVÍ
1250
Relieve de la comedia, en el techo de la Sala 1.

VÍCTOR BALDOVÍ
1350
Relieve de la tragedia.

VÍCTOR BALDOVÍ
1450
El antiguo botiquín del teatro Comedia, en el que no faltaba ni siquiera láudano.

VÍCTOR BALDOVÍ
1550
Manual de emergencias médicas, de los años 40.

VÍCTOR BALDOVÍ
1650
Un sofá de los años teatrales.

VÍCTOR BALDOVÍ
1750
El paseo de Gràcia y la Gran Via, desde la azotea del Comedia.

VÍCTOR BALDOVÍ
1850
La Gran Via, vista a través de una ventana del edificio.

VÍCTOR BALDOVÍ
1950
