Mesa redonda

“La inversión sostenible debe ser también rentable”

La situación de emergencia climática y la transición hacia una economía verde han impulsado las llamadas inversiones ISR

  • En esta modalidad se valora tanto la rentabilidad de la inversión como su contribución al medioambiente y al progreso social.

  • Cuatro expertos de la comunidad inversora aportan en este debate organizado por Prensa Ibérica sus puntos de vista 

Descarbonización: Inversión Sostenible y rentable. / El Periódico

Se lee en minutos

Eduard Palomares

En los últimos años, pandemia aparte, se han hecho evidentes dos cosas: que el planeta se encuentra en una situación de emergencia climática y que la economía debe encarar una transición hacia un modelo más verde. Y aquí todo el mundo tiene que aportar su grano de arena, también desde la comunidad inversora.

Por eso, Prensa Ibérica y Bestinver organizaron la semana pasada la mesa redonda ‘Descarbonización: inversión sostenible y rentable’ para analizar el presente y el futuro de las inversiones con impacto positivo tanto a nivel medioambiental como social.

Debate entre los participantes de la mesa redonda.

/ PI

Moderado por el redactor económico de El Periódico Pablo Allendesalazar, en el debate participaron cuatro expertos del sector, como son Jorge Fuentes, gestor de renta variable internacional de Bestinver; Claudia Antuña, analista de inversiones de Afi; Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam; y Francisco Javier Garayoa, director general de Spainsif. Todos ellos aportaron distintos matices, pero todos estuvieron de acuerdo en que la inversión ISR es clave para avanzar hacia una sociedad más avanzada. Eso sí, siempre y cuando sea rentable.

Unas empresas más sostenibles harán una sociedad mejor, sin duda. Pero la inversión ISR debe ser con sentido común: análisis, gestión del riesgo y estrategia a largo plazo

Jorge Fuentes, gestor de renta variable internacional de Bestinver

“No se trata de anteponer unos hitos sociales y medioambientales a la responsabilidad fiduciaria con nuestros clientes. Se han de conjugar las dos cosas: las inversiones han de ser rentables y a un precio adecuado y, además, deben crear un impacto positivo a la sociedad”, resumió Jorge Fuentes.

En este sentido, Claudia Antuña consideró que cada vez hay una “mayor sensibilidad ambiental por parte de la sociedad”, que va a demandar más soluciones a las compañías a nivel de desarrollo sostenible, ético y social, cosa que se traduce también en una mayor exigencia por parte del inversor, que “exigirá a las compañías que sus estrategias concuerden con estos valores”.

Mejores decisiones de inversión

Es lo que Gonzalo Rengifo definió con el concepto de ‘pensar en verde paga’: “La inversión ISR significa que tienes dos capas de gestión de riesgos: la financiera y la que analiza los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) de una empresa. Y eso hace que tomes mejores decisiones de inversión, porque un mal gobierno corporativo o una mala gestión medioambiental reducen la rentabilidad”. Es decir, que ha llegado un punto en que el compromiso social y ambiental de una empresa ya no puede considerarse un gasto, sino un activo clave para su crecimiento.

Pensar en verde implica añadir una capa adicional a la gestión de riesgos tradicional, que ya no es solo financiera. Esto permite destacar compañías por sus políticas y medioambientales y sociales

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam

Y aquí Francisco Javier Garayoa introdujo de nuevo el concepto de rentabilidad: “Las inversiones deben ser responsables a nivel social y ambiental, pero sobre todo han de ser rentables. En este sentido, me gusta esta frase que dice que el beneficio permitirá cambiar el mundo. Eso sí, debemos ser flexibles en este periodo de transformación, porque no todas las compañías están en el mismo nivel para adaptarse a la normativa europea”.

Una regulación de la UE sobre finanzas verdes que Antuña consideró que ha sido “muy positiva para alimentar la actual ola de inversión ISR”, si bien Rengifo avisó que hay que ir con cuidado de no asfixiar a las empresas tradicionales: “Deben tener una hoja de ruta para descarbonizar, pero esto no puede ser de un día para otro”.

Debate entre los participantes de la mesa redonda.

/ PI

Evitar el 'greenwashing'

Es cierto que las inversiones ISR están viviendo un momento álgido y que muchas empresas han empezado la transición verde, pero Fuentes alertó que es mejor avanzar con calma: “Preferimos que las cosas vayan poco a poco y no haya un boom, porque con tanto ruido cuesta distinguir cuando se trata de ‘greenwashing’, que podríamos definir como postureo medioambiental, o cuando se trata de una estrategia auténtica para generar valor a largo plazo. Hay que trabajar bien y analizar en profundidad para separar lo que importa y lo que solo es apariencia”.

La sostenibilidad se impregnará en el epicentro de las compañías, en los núcleos de decisión. También la sociedad y los inversores, serán más exigentes con los valores de las empresas

Claudia Antuña, analista de inversiones de Afi

En cualquier caso, los cuatro participantes en la mesa redonda coincidieron en que la inversión sostenible y responsable es una herramienta clave para el progreso de la sociedad. “Pocas veces es tan clara la alineación de intereses entre gobiernos, empresas y ciudadanos, y será así en las próximas décadas”, remarcó Gonzalo Rengifo.

“La sostenibilidad se impregnará en el epicentro de las compañías, en los núcleos de decisión”, añadió Claudia Antuña. “Unas empresas más sostenibles hacen una sociedad mejor, sin duda. Pero hay que invertir con sentido común: análisis, gestión del riesgo y estrategia a largo plazo”, matizó Jorge Fuentes.

Las inversiones deben ser responsables a nivel social y ambiental, pero sobre todo han de ser rentables. Eso sí, debemos ser flexibles en este periodo de transformación

Francisco Javier Garayoa, director general de Spainsif

Y estas palabras de Francisco Javier Garayoa sirven de conclusión: “Todo el ecosistema de la inversión sostenible no es fruto de una casualidad sino de una necesidad: la emergencia climática. No se puede continuar con el modelo económico y social actual, porque los recursos naturales se agotan y se pone en riesgo el estado del bienestar. Es urgente y creo que la clave de muchas inversiones será a partir de ahora su contribución a la sociedad”.