Doble efecto

Este es el mejor producto para dejar las paredes blancas sin tener que pintar

  • Si se quiere ahorrar esfuerzo y dinero, hay una forma de limpiar la pared sin tener que encalarla

Una persona limpia con una bayeta una pared blanca.

Una persona limpia con una bayeta una pared blanca. / Pexels / Karolina Grabowska

1
Se lee en minutos
Raquel Navarro

El blanco es uno de los colores más utilizados a la hora de pintar las paredes de una casa o local, ya que aporta luminosidad y da sensación de limpieza y amplitud. No obstante, a la vez es uno de los colores más traicioneros, ya que se ensucia con gran facilidad. El mínimo roce involuntario con los zapatos, la ropa o los muebles deja pequeñas manchas visibles. A veces, para limpiar las manchas no basta con agua y jabón o con una esponja mágica de las que venden en los supermercados, sino que la solución parece ser volver a pintar.

Sin embargo, pintar o repintar es una misión que resulta complicada de planear y que supone un gran esfuerzo físico y económico. Para empezar hay que comprar la pintura y después hay que tapar bien todo el mobiliario y el suelo para evitar gotitas de pintura, perfilar con papel de pintar los marcos de las puertas o las llaves de la luz, intentar que las paredes recién pintadas no se diferencien de las que quedan sin pintar -como el techo- etcétera.

Para evitar toda esta parafernalia, hay un truco para recuperar el blanco de las paredes sin necesidad de pintar, ensuciar ni tener que respirar el olor a pintura durante días. Además, requiere poco tiempo y esfuerzo, y es muy económico. Se trata de emplear tres productos que normalmente hay en cualquier casa: agua, lejía y un trapo. A la mezcla de agua y lejía se le puede añadir un par de cucharadas de pintura blanca para conseguir un tono todavía más blanco.

Noticias relacionadas

¿Cómo aplicar la mezcla en la pared?

Con la mezcla obtenida, se frota la pared con un trapo y se retira el exceso, para evitar las goteras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no quedará limpio de forma inmediata, sino que hay que dejar que la pared se seque para poder ver el resultado final y que la pared quede inmaculada. El truco tiene además doble efecto, ya que no solo limpiará la superficie y blanqueará la pared, sino que además esta quedará desinfectada.