Descuido farragoso

Indignación de una pasajera tras pasar la tarde buscando su coche en el parking del aeropuerto de Palma

  • La mujer explica en Twitter que caminó casi 10 kilómetros por el aparcamiento y tardó cuatro horas en encontrarlo porque el personal de Aena cambió de planta el vehículo por obras sin avisarla

Indignación de una pasajera tras pasar la tarde buscando su coche en el parking del aeropuerto de Palma

Indignación de una pasajera tras pasar la tarde buscando su coche en el parking del aeropuerto de Palma / Guillem Bosch

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"Anteayer [en referencia al 19 de agosto] viví una situación indignante en el párking de Aena. He esperado a enfriarme para contarla sin proferir insultos y descalificaciones, por mucho que las merezcan”. Una pasajera recién llegada a Palma “reventada” después de un largo y pesado viaje se encontró con una pesadilla recurrente de los conductores: no encontraba su coche que había dejado aparcado cuando se fue de viaje. Juana Alemany relata su periplo en un hilo en Twitter y da cuenta de la desesperación que pasó por la ineficiencia de una trabajadora que no atinó hasta el final de la tarde a caer en la cuenta de que su vehículo había sido movido de planta por obras.

Para “contextualizar” su agotamiento, la pasajera explica que llegó “reventada” a Palma e iba cargada con una mochila de siete kilos.

A las cinco y cuarto de la tarde entró en el párking de Aena, pagó por el servicio y fue a la planta segunda a recoger su vehículo. “Mi coche no está, tengo una fantástica memoria espacial”, explica y recurrió a la foto que había hecho de la plaza, ese garantía que gracias al móvil nos ayuda sobre todo a los más despistados ante estos entuertos del aparcamiento. Tuvo la mala pata de que en la imagen borrosa no se distinguiera bien y empezó a recorrer toda la planta. Estuvo caminando media hora. Hasta que decidió ir a pedir ayuda a las oficinas.

A la empleada le explica su situación y se reafirma en que está segura de que no se ha equivocado de planta y le brinda un detalle vital: “Lo dejé en una planta semivacía porque en una zona hacían obras de mejora”.

A Juana no le quedó más remedio que volver a recorrer toda la planta segunda. “En las dos horas que llevo caminando he pensado de todo: me lo han robado, tengo inicio de alzhéimer, estoy envejeciendo...”, relata con humor. Regresó a pedir ayuda a las oficinas y se encontró con la misma respuesta y le avisa de que tendrá que pagar, además, el tiempo transcurrido mientras lo busca.

Más exhausta si cabe, recurrió a su familia y llegó su hermano en su ayuda y ya en su coche recorrieron la planta segunda y tercera. Ya habían pasado tres horas y media y su coche seguía sin aparecer y esta vez fue él quien fue de nuevo a la oficina y por fin tiene explicación de la misteriosa desaparición: “Mi coche está en la planta 5 o 6. Lo han movido por las obras”.

A continuación la trabajadora pidió disculpas y le dijo que le perdonaban los 9 euros que debía pagar de más. Otra vez recorrieron las dos plantas y finalmente estaba en la sexta.

“Perdí cuatro horas de mi vida”, se queja, además de que se pregunta si “es tan complicado dejar una pegatina” para avisar de que se ha movido el coche o mandar un mensaje al usuario al respecto.

Después de esa tarde en la que caminó “casi 10 kilómetros" cargada y exhausta, al menos celebra que desde Aena, tras tener constancia de su caso y de su denuncia en Twitter, le han llamado para pedirle disculpas y ofrecerle una compensación. “Al césar lo que es del césar”, dice Juana para rematar el infierno vivido en el parking del aeropuerto.

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