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Florence Given o cómo parir el Manifiesto Feminista de la era Instagram a los 20 años

La ’influencer’ británica Florence Given se ha propuesta reventar los cimientos del patriarcado.

La ’influencer’ británica Florence Given se ha propuesta reventar los cimientos del patriarcado. / CHLOE SHEPPARD

  • En 'Mi belleza no es cosa tuya', la 'influencer' británica examina todas las creencias tóxicas que limitan a las mujeres

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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

Especialista en Gente, Moda, Tendencias, Estilo y Redes

Escribe desde Barcelona

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Florence Given es la Moderna de Pueblo 'British'. A sus poco más de 20 años esta ilustradora, escritora, diseñadora y activista ya conoce las mieles del éxito: en 2019 'Cosmopolitan' la nombró 'Influencer del Año', tiene más de 600.000 seguidores en Instagram, acude de invitada a la BBC y ha puesto en marcha campañas para acabar con la pobreza menstrual. A los 17, cuando estudiaba arte, comenzó a compartir sus coloridos dibujos setenteros de chicas muchas veces desnudas, con vello corporal y con lemas que pronto la catapultaron al olimpo de las atizadoras del patriarcado: 'Love sex, hate sexism' (ama el sexo, odia el sexismo) o 'It's a wonderful day to dump him' (es un día maravilloso para dejarlo). “Comencé a ver que había un hambre de conversación sobre todas las cosas de las que las mujeres desearían poder hablar con la gente en su vida cotidiana, pero no podían. Creo que mi página creó un espacio para que las mujeres se relacionaran”, le contó a la prensa antes de ponerse manos a la obra con 'Mi belleza no es cosa tuya' (traducido ahora por Lunwerg), el ya considerado nuevo Manifiesto Feminista de la era de Instagram al que los críticos comparan con 'clásicos' 'femme' como 'El mito de la belleza', que en 1990 rubricó Naomi Wolf.

"De adolescentes nos enseñan a contar calorías y a saber decir 'no' a la comida antes de que aprendamos a decir 'no' a otras personas". Con esta reflexión se abre este tratado inspirador para las nuevas generaciones que rompe sin ambages con los estereotipos limitantes y las creencias tóxicas del patriarcado. En su debut literario, Given quiere que las chicas sean las dueñas de sus vidas y que potencien su autoestima. Feminismo y autoayuda en un combinado de largas disertaciones, ilustraciones 'queer' y frases empoderadoras que caben en un tuit. Un combinado feliz que ha convertido la obra en un 'best-seller' en el Reino Unido, donde ha vendido más de 100.000 ejemplares.

Estos son los cinco mandamientos para que el feminismo "te arruine la vida de la mejor de las maneras".

Mi belleza no es cosa tuya, pero...

"Como superviviente del acoso sexual, detesto que me digan lo que tengo que hacer con mi cuerpo, así que dejarme crecer el vello fue un acto de resistencia y de amor propio muy sutil y personal que me ayudó mucho en el proceso de curación. Saber que los hombres y el capitalismo ya no ejercían control alguno sobre mi vello corporal restauró parte de mi autonomía. ¡Que les den a vuestras carísimas cuchillas rosas, a partir de ahora seré una zorra peluda!", se jacta Given, que reconoce que está en una situación de privilegio al tener la piel blanca y haber nacido en la parte rica del mundo. "Resistirse plantando cara es una facultad que solo se concede a quienes son lo bastante privilegiados como para no ser relegados al ostracismo por ello", subraya.

Tú eres el amor de tu vida

"Decidir que mereces algo mejor es superradical, porque supone plantar cara a siglos de lavado de cerebro y opresión social; con ello le estás diciendo al mundo que lo tienes calado, que sabes que quiere que existas de una manera (casada con el primer hombre "del que te enamores perdidamente" y dando a luz a sus hijos...), pero que, en lugar de esto, has elegido seguir tu propio camino y vivir según tus propias condenadas normas", asegura la activista, a la que no le duele admitir: "Si mi viejo yo de 14 años me hubiese oído pronunciar las palabras 'Soy el amor de mi vida', me habría creído presuntuosa, egocéntrica y egoísta".

No busques consuelo en los defectos de otras mujeres

Basándose en su propia experiencia, Given aconseja: "Cada vez que te sorprendas criticando a otra mujer por las elecciones que toma, echa el freno. Reflexiona. ¿Qué tiene esa mujer para que te sientas tan incómoda? Quizá lo único que pasa es que te recuerda a esas partes de ti de las que te avergüenzas. O quizá sea que es precisamente el tipo de persona que desearías ser". La ilustradora recuerda cuando no aceptaba su propia sexualidad: "En lugar de afrontar el hecho de que yo también era bisexual, proyectaba la vergüenza que me causaba mi propia sexualidad sobre las mujeres que tenían la suficiente seguridad en sí mismas como para admitirlo. Detestaba que la vida que ellas experimentaban fuese la que yo quería para mí".

Quizá sea un amor platónico femenino, quizá seas 'queer'

"Como mujer bisexual, me preguntaba por qué al mirar a una mujer no disfrutaba del mismo modo que lo hacen los hombres. Por qué no me enciende instatáneamente contemplar imágenes hipersexualizadas de mujeres, por qué no me excita. Me di cuenta de que se debe a que esa manera de retratar a las mujeres no se creó de acuerdo con mis necesidades sexuales. No se creó para saciar mis deseos sexuales 'queer'. A las mujeres se las presenta como objetos de deseo sexual en los medios para alimentar el apetito de la mirada masculina".

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Cuenta la autora del manifiesto que todos los días recibe mensajes de centenares de personas que le piden consejo sobre sus relaciones sentimentales. Nunca les responde, porque dice que su respuesta "es, y siempre será, la misma". "Porque la vida es demasiado corta para aguantar en una relación insatisfactoria por el mero hecho de no salir de tu zona de confort. Tienes toda una vida nueva esperándote ahí fuera. Deja de encogerte, muda de piel y contempla cómo floreces y evolucionas. Observa cómo te conviertes en una versión aún más refinada de la ya increíble persona que eres fuera de una relación en la que te instan a que te veas como la 'otra mitad' de una persona". Al final, Given remata con esta frase el lapidario: "Te mereces algo mejor, y lo peor de todo es que ya lo sabías".